Me gustaría conocer los cuidados especiales que requiere la piel de los niños y de los ancianos frente a la exposición solar.

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Aurora Garre Contreras 17 de junio de 2015

Los niños menores de 1 año no se deben exponer directamente a la luz del sol, ya que su piel no está preparada para protegerse por sí misma, al no tener capacidad de “ponerse morena”. Por eso, la exposición al sol de un niño menor de un año puede provocarle quemaduras importantes y deshidratación.
A los niños de 1 a 3 años debemos protegerlos siempre con gorros y ropa, además de mantenerlos a la sombra. Podemos aplicarles protección solar indicada para bebés, que esté pediátricamente testada.
En los niños mayores de 3 años, insiste y trata de concienciarles de los daños que puede llegar a provocar la excesiva exposición al sol, pues las quemaduras solares han de evitarse sobre todo en la infancia y la adolescencia. Preocúpate de inculcarles la necesidad de llevar gorra y gafas de sol, así como de utilizar un fotoprotector y de reaplicarlo cada 2 horas.
Por otro lado, la piel de las personas mayores tiene un problema añadido, que es que se trata de una piel seca, más sensible y con una menor capacidad de defensa. Por eso, es recomendable utilizar fotprotección con SPF alto, y, posteriormente, una buena hidratación. En estas personas, también es importante el uso de sombrero y gafas de sol.

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