Trasplantes

Áreas de Salud > Vivir con... > Trasplantes

Cuando un paciente se trasplanta, mejora su estado general y su calidad de vida, pero para que el trasplante dure el mayor número de años y se produzcan el menor número de complicaciones posible es necesario cuidar varios aspectos:

Tras la cirugía, el paciente ingresa en la Unidad de Cuidados Intensivos durante 2-3 días y luego en planta de hospitalización durante unos pocos días más. Los cuidados son fundamentales para evitar contagios e infecciones, por lo que es recomendable visitas protegidas con mascarillas y batas, con buena higiene de manos y lavado con geles desinfectantes, así como evitar flores, plantas o animales.

Tras el alta hospitalaria, el paciente debe seguir unas pautas y recomendaciones médicas importantes para su correcta evolución y para cualquier duda, puede contactar con el médico responsable de trasplantes. Inicialmente, el control analítico y médico es frecuente y fundamental para el seguimiento de la funcionalidad del nuevo órgano. Según pasen las semanas y los meses, las consultas de control se espaciarán en el tiempo.

El médico especialista, el equipo de trasplante y profesionales de enfermería trabajan con el paciente y la familia la educación sanitaria y los procesos de autocuidado para dar al paciente una atención integral basada en la persona y no en la enfermedad.

Es muy importante la adherencia a la medicación, fundamentalmente la inmunosupresora, y seguir las pautas establecidas por el médico. El paciente no debe auto medicarse por los posibles efectos adversos que podría provocar. Es conveniente durante los primeros meses llevar un control personal en un cuaderno, en cuanto a temperatura, peso en ayunas, tensión arterial y frecuencia cardíaca y cantidad de orina. Ante cualquier dolor o en procesos de fiebre, podrá tomar paracetamol, deberá evitar antiinflamatorios no esteroideos, salvo en casos excepcionales de prescripción médica.

En general, el trasplantado puede realizar una vida progresivamente normal. Al principio, debe tomar ciertas prevenciones, como no coger pesos, no estar en lugares cerrados con mucha gente, evitar el contacto con personas que padezcan procesos infecciosos… No debe conducir en un periodo de 6 meses ni estar en contacto con animales los 2-3 primeros meses; pasado ese tiempo, pude estarlo siempre que estén vacunados, desparasitados y lavándose las manos después de haberlos tocado. Para pasear al aire libre, debe protegerse la piel con fotoprotectores, gafas de sol y sombrero.

La alimentación es un capítulo importante. Desaparecen muchas restricciones de alta intensidad y la tendencia es coger peso. El paciente deberá mantener una dieta sana, equilibrada, baja en sal y evitando alimentos ricos en azúcares y grasas. El tabaco y el alcohol (excepto un vaso de vino en la comida, si no hay problemas hepáticos) deben evitarse.

En lo referente al ejercicio físico, al principio es conveniente caminar por terrenos llanos durante 60 minutos, y poco a poco puede ir practicado algún deporte, evitado los de contacto físico, ejercicios violentes o deportes de riesgo. Pasados 12 meses, la práctica del ejercicio puede ser más normal, siempre progresiva, basada en una correcta alimentación, una buena hidratación y un adecuado descanso, para ayudar a la recuperación física y funcional.

La reincorporación al trabajo se puede realizar a partir de los tres meses, pero depende de la situación de cada paciente.

En cuanto a sexualidad, se pueden tener relaciones sexuales a partir de las 6/8 semanas tras el trasplante o cuando cada el paciente se encuentre preparado.  Respecto a embarazos, se debe retrasar como mínimo un año, tanto en el caso de la mujer como del hombre, y siempre consultando al médico para que valore la medicación que toma el paciente.

¿Qué posibles complicaciones pueden darse tras un trasplante?

Las principales complicaciones son el rechazo -hiperagudo, agudo y crónico- y las infecciones.

  • Rechazo hiperagudo. Supone la pérdida inmediata del injerto trasplantado. Es bastante Infrecuente en el momento actual y en cualquier tipo de trasplante.
  • Rechazo agudo. Cuando ocurre, suele producirse entre los primeros días o los primeros meses del trasplante. Gracias a los inmunosupresores, tiene tendencia a ser más leve y de mejor pronóstico. Los síntomas y manifestaciones clínicas dependen del tipo de trasplante. Con medicación adecuada, el rechazo agudo suele ser revertido en la mayoría de casos.
  • Rechazo crónico. Ocurre en algunos pacientes varios meses o años después del trasplante. Cuando se produce, suele tener una evolución lenta y constante. El tratamiento para estos casos es el retrasplante.

En todos los tipos de rechazo la analítica es la que determina la situación del injerto trasplantado, su estado y las medidas a tomar para tratar de frenar o ralentizar su evolución.

En el caso de las infecciones, ya hemos comentado que aumenta el riesgo de contraerlas en pacientes que son sometidos a un trasplante porque su sistema inmunitario se encuentra debilitado. Este riesgo de infección varía dependiendo del momento post trasplante en que se encuentre el paciente. En general, es mayor durante los primeros 6 meses del trasplante y posteriormente se reduce de manera progresiva hasta que llega a ser similar al del resto de la población transcurrido el primer año del trasplante. Por tanto, podemos decir que las infecciones:

  • Son complicaciones frecuentes tras el trasplante.
  • Es muy importante realizar un diagnóstico precoz y un buen análisis.
  • Mediante la aplicación del tratamiento oportuno se solucionan sin dejar secuelas.

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

Diez consejos imprescindibles tras un trasplante

  1. El seguimiento médico es lo primero. Serán las analíticas y revisiones con los profesionales médicos las que valoren la situación y el ritmo del órgano trasplantado. Para ello, es muy positivo que el paciente y la familia tengan con el médico un trato cercano y de confianza para compartir dudas.
  2. Respeta las pautas médicas y la adherencia a la medicación. Debes seguir la medicación en los días, horas y dosis marcadas por los médicos especialistas. No hacerlo puede ser perjudicial para tu calidad de vida y la duración del nuevo órgano. Para todos los trasplantados, la toma de antiinflamatorios no esteroideos (como ibuprofeno) está prohibida por los efectos celulares que puede causar en el órgano trasplantado.
  3. Apuesta por el autocuidado. Hay que potenciar la responsabilidad del paciente en su tratamiento. No debes delegar en el médico, su entorno o en los fármacos, sino que aspectos como la toma de la medicación, la incorporación de hábitos saludables, la aparición de  situaciones anómalas y su respuesta o la decisión ante cualquier situación que afecte a su salud son tu responsabilidad ineludible y siempre puedes contar con el consejo profesional para aprender a convivir con la enfermedad.
  4. Vigila tu nivel de tensión arterial. Un factor de riesgo crucial tras un trasplante es la hipertensión, ya que puede dañar las arterias y el corazón, lo que aumenta el riesgo de sufrir problemas cardíacos. Para no alcanzar unos niveles altos de tensión arterial evita una dieta con alto contenido de sal, las concentraciones elevadas de lípidos en sangre, fumar, la obesidad y ciertos medicamentos.
  5. Practica ejercicio físico. Los pacientes trasplantados se ven favorecidos por el deporte a nivel físico porque puede prevenir problemas musculares, óseos o de lípidos que se presentan por la  inmunosupresión. A nivel emocional también hace que se encuentren mejor. Hay algunas diferencias entre trasplantados según sus órganos: quienes estrenan un nuevo corazón deben hacer ejercicio para fomentar el bombeo; los trasplantados de riñón no requieren altas intensidades en el ejercicio; y los de hígado padecen más afecciones musculares y tienen una rehabilitación más lenta.
  6. Controla la ingesta de alimentos. Después del trasplante, la mayoría de los receptores tienden a engordar por la eliminación de las restricciones alimenticias, la toma de medicación y la falta de ejercicio. Por ello, sigue una dieta sana, equilibrada y baja en sal y evita alimentos ricos en azúcares y grasas. La dieta mediterránea es el mejor modelo. Ten en cuenta el pomelo es una fruta contraindicada si tomas inmunosupresores, pues interfiere en la absorción de éstos. De hecho, por la medicación en cada trasplante pueden producirse interferencias con la absorción de algunos fármacos y algunos alimentos, lo que se traduce en un aumento del nivel de colesterol, por ejemplo. Es recomendable el seguimiento por parte de nutricionistas.
  7. Hidrátate correctamente. La hidratación es fundamental para el correcto funcionamiento de los órganos trasplantados, más aún en el trasplante renal. Un litro y medio al día te permitirá no estar deshidratado y evitar un desequilibrio en tu organismo. Las bebidas alcohólicas están en general prohibidas y los trasplantados hepáticos y cardíacos han de tener más cuidado con ellas.
  8. Cuida tu piel. Debido a que es más sensible frente al sol, evita la exposición solar entre las 10 y las 14 horas; usa siempre fotoprotector solar con SPF 30 o superior; también protector labial, sombrero y gafas de sol; no te expongas a fuentes artificiales de luz y recuerda que en los días nublados o en zonas de montaña, hierba o nieve las radiaciones solares también tienen efectos dañinos.
  9. Refuerza el cuidado de tu boca y la higiene general. El cuidado dental de rutina es importante antes y después del trasplante, ya que las infecciones en la boca pueden producir problemas médicos graves. La gingivitis es una afección que puede surgir en los pacientes trasplantados, pero se puede reducir practicando una buena higiene bucal. Como cuidados generales, lávate las manos con frecuencia, especialmente antes de cada comida y después de ir al servicio; los enseres de aseo deben ser de uso exclusivo del paciente; evita el contacto con personas que presenten signos de infección como tos, estornudos, escalofríos, diarrea o fiebre, y especialmente con niños que tengan alguna enfermedad eruptiva (sarampión, rubéola, varicela…).
  10. Si puedes retomar tu actividad laboral, hazlo. El trasplante es una patología limitante, si bien están demostrados los beneficios que la actividad laboral produce en estos pacientes. Psicológicamente normaliza la situación, pero también es cierto que no todas las personas están en condiciones de volver a trabajar. Si la persona trasplantada quiere reincorporarse, tiene derecho a ello -después de los tres primeros meses-, pero empresarialmente son personas de difícil contratación. Depende de si tienen o no reconocida una discapacidad igual o superior al 33%, su incorporación es más sencilla por los beneficios para las empresas. No obstante, hay tipos de trabajo en los que las personas trasplantadas deben tener especial precaución, como empleos con animales, de carga física o con sustancias de desecho o altamente contaminantes que pueden afectar en el funcionamiento del órgano.

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

Cinfaconsejos tras un trasplante

Cinfaconsejos tras un trasplante

Fecha de publicación 30 marzo, 2016