Síndrome de piernas inquietas

¿Por qué al dormir siento la necesidad de mover las piernas?

10 septiembre, 2018

¿Qué es?

¿Qué es el síndrome de piernas inquietas?

El síndrome de piernas inquietas (SPI) es un trastorno neurológico frecuente, que se caracteriza por la urgente necesidad de mover las piernas, de forma muy marcada durante el descanso nocturno o en posición sentada. Esta sensación de incomodidad puede describirse como inquietud, espasmos, agarrotamiento, hormigueos…
Este trastorno normalmente provoca insomnio, porque el paciente siente mejoría levantándose, estirando o moviendo las piernas. Por ello, es muy frecuente que se consulte al médico por el insomnio y no por el problema neurológico que lo origina. Esto explica que el síndrome de piernas inquietas sea un problema que se dilate en el tiempo hasta que finalmente se diagnostica.

¿A quién afecta?

El síndrome de piernas inquietas puede aparecer a cualquier edad (incluida la infancia), pero, dado que muchas de sus causas son más frecuentes conforme la edad es más avanzada, su incidencia aumenta muy claramente después de los 40-45 años.
Puede afectar a ambos sexos, aunque podría ser algo más frecuente en mujeres. De hecho, el embarazo constituye una situación de riesgo para su aparición.

¿Qué causa el síndrome de piernas inquietas?

Nuestro conocimiento actual del síndrome indica que puede aparecer en distintos tipos de trastornos que tienen como punto en común una alteración en la regulación de un neurotransmisor denominado dopamina. En concreto, el síndrome de piernas inquietas es muy típico de quienes toman algunos tipos de medicamentos, especialmente, psicofármacos del tipo de los antipsicóticos o antidepresivos que interfieren con la función de ese neurotransmisor.

Otras causas que pueden motivarlo son:

  • Distintas alteraciones nutricionales en los niveles de ciertos micronutrientes, como el hierro. De esta forma, puede aparecer como un síntoma de la anemia debido a la falta de hierro.
  • Existen diversas enfermedades gastrointestinales como la enfermedad celíaca, o la enfermedad de Crohn, en las que aparece con más frecuencia de lo habitual, en posible relación con una mala absorción o insuficiencia de los niveles de hierro.
  • Puede obedecer a patologías sistémicas más complejas, como la diabetes y la insuficiencia renal, así como a enfermedades neurológicas donde hay una pobre producción de dopamina, cuyo caso más claro es la enfermedad de Parkinson.

¿Cuáles son sus síntomas?

El movimiento involuntario y constante de las piernas es el signo más característico de este trastorno y normalmente se agudiza al acostarnos y estirar las piernas.
Pero también pueden darse otras sensaciones, igualmente en las piernas, como:

  • Punzadas.
  • Escalofríos.
  • Ardor.

Como consecuencia de estas molestias, la persona afectada por SPI también experimenta nerviosismo e insomnio o dificultades para conciliar el sueño.

¿Cómo se diagnostica el SPI?

El médico realizará al paciente una serie de preguntas que intentarán distinguir el SPI de otros movimientos anómalos y trastornos del movimiento que pueden aparecer en la noche.

Habitualmente, no son necesarias otras pruebas complementarias que determinen el diagnóstico, pero sí es importante realizar un cribado de las enfermedades de las que podría ser expresión clínica el síndrome de piernas inquietas. En algunas ocasiones, se pueden realizar estudios más complejos de sueño o electromiograma para descartar otros diagnósticos u orígenes del problema.

¿Tiene tratamiento el síndrome de piernas inquietas?

Los fármacos que aumentan la función dopaminérgica han mostrado efectividad en este trastorno, como es el caso de medicamentos habitualmente empleados en la enfermedad de Parkinson. En ocasiones, pueden ser de ayuda determinados antiepilépticos, como la gabapentina, o benzodiacepinas específicas, como el clonazepam.
Sin embargo, es especialmente relevante establecer si hay un origen farmacológico del síndrome, para valorar la posibilidad de reducir la dosis o sustituir dicho tratamiento.
En los casos en que se detecta bajo hierro, el tratamiento con suplementos de este mineral puede resultar eficaz.

10 consejos para convivir con el Síndrome de Piernas Inquietas (SPI):

  • 1. Descarta un origen farmacológico.
  • Evalúa con los profesionales el posible origen farmacológico de los síntomas, para tomar la decisión más adecuada sobre el mantenimiento de fármacos potencialmente implicados en su aparición.
  • 2. Vigila tu historial familiar.
  • Dado que existe una predisposición hereditaria a este trastorno, es importante conocer si otros familiares lo han padecido.
  • 3. Mantén un horario de sueño regular.
  • Es recomendable que establezcas un horario regular de sueño, acostándote y levantándote a horas similares, también en los días no laborables.
  • 4. Sigue una dieta rica en hierro.
  • Además de alimentarte de forma equilibrada y variada, intenta que tu dieta contenga numerosos alimentos ricos en hierro, especialmente si presentas altas necesidades o pérdidas de este mineral (como ocurre durante el embarazo o si tienes menstruaciones abundantes).
  • 5. No abuses del café.
  • Mantén la ingesta de cafeína por debajo de las tres tazas diarias de café o equivalentes de otras bebidas con cafeína, ya que esta sustancia contribuye a la alteración del sueño y potencia las molestias típicas del SPI.
  • 6. Abandona hábitos tóxicos.
  • Lo recomendable es que dejes por completo el consumo de alcohol y el tabaco, porque ambas son sustancias que pueden empeorar los síntomas.
  • 7. Practica ejercicio físico de forma regular.
  • El deporte puede contribuir a un mejor descanso nocturno, así como a un mejor retorno venoso, dos aspectos que suelen ayudar a reducir las molestias propias del síndrome de piernas inquietas.
  • 8. Medidas sencillas que pueden ayudarte.
  • Los baños con agua caliente o fría, así como el masaje o las técnicas de relajación pueden ser de ayuda en los casos leves de este trastorno.
  • 9. Realízate análisis de sangre para determinar tus niveles de hierro.
  • Ante cualquier sospecha, primero debes realizarte análisis de sangre para determinar los niveles de hierro y de ferritina y saber si están disminuidos, lo que ocurre en un 20% de los casos de síndrome de piernas inquietas.
  • 10. Ante la mínima duda, consulta a tu médico.
  • Aunque te parezca que el malestar que experimentas por la noche es poco relevante, y que se debe a nerviosismo o cansancio de piernas, coméntalo con tu médico. En caso de que se trate de un síndrome de piernas inquietas, establecerá un tratamiento con el fin de mejorar tu calidad de vida.