Demencia

¿Qué es?

De la mano de la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA), a través de su presidenta, Cheles Cantabrana, analizamos qué es la demencia, a quiénes afecta, sus síntomas, causas, tipos que existen y su posible tratamiento.

¿Qué es la demencia y qué la causa?

Hablamos de demencia cuando existe un deterioro grave en la capacidad mental que interfiere en la vida cotidiana de las personas. En sí misma no es una enfermedad específica, pero describe una sintomatología, como la pérdida de memoria, que afecta al comportamiento, la lógica del pensamiento y el lenguaje.

En líneas generales, la persona con demencia presenta la siguientes características o signos:

  • Dificultad para realizar tareas sencillas como vestirse, comer o asearse.
  • Pérdida de la capacidad de resolver problemas sencillos y cotidianos.
  • Alteraciones del comportamiento, sobre todo en lo que se refiere al control de las emociones.
  • Carencia de orientación espacio temporal.
  • Estados de confusión y alucinaciones.

La causa más frecuente de demencia es la enfermedad de Alzheimer, que representa aproximadamente el 70% de todas las demencias.

¿A quién afecta?

La mayor parte de las demencias son poco frecuentes en menores de 60 años y el riesgo de padecerlas aumenta conforme las personas envejecen. De hecho, la demencia es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre las personas mayores, y puede resultar abrumadora no solo para la persona que la padece, sino para la familia y sobre todo para el cuidador principal.

¿Cuáles son los síntomas iniciales de la demencia?
La pérdida de memoria es el síntoma principal de la memoria.

¿Qué tipos de demencia existen?

En función de la región del cerebro que esté dañada, podemos hablar de varios tipos de demencia:

  • Demencias neurodegenerativas: la neurodegeneración se produce por la muerte de las neuronas, lo que implica una disminución permanente y progresiva de la función mental y física en un periodo de tiempo. Es el caso de estas enfermedades:
    -Alzheimer: enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales.
    -Cuerpos de Lewy: síndrome degenerativo y progresivo del cerebro.
    -Demencia frontotemporal: degeneración del lóbulo frontotemporal que afecta principalmente a la personalidad, el comportamiento y el habla de la persona.
    -Enfermedad de Parkinson: trastorno del movimiento que se produce cuando las células nerviosas no producen suficiente cantidad de dopamina (sustancia química) en el cerebro.
    -Enfermedad de Huntington: enfermedad hereditaria que afecta a las células nerviosas del cerebro. Entre sus síntomas, están la torpeza, los movimientos incontrolados y el desequilibrio.
  • Demencias cerebrovasculares (demencia vascular o de infartos múltiples): el daño se produce en los vasos sanguíneos del cerebro, provocando un angostamiento de los vasos sanguíneos que alimentan dicho cerebro.
  • Demencias relacionadas con infecciones: las células se destruyen por causa de virus, bacterias o por un parásito. Es el caso de:
    -VIH: virus que destruye determinadas células del sistema inmunitario y causa la enfermedad del SIDA.
    -Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob: pertenece al grupo de enfermedades llamadas encefalopatías espongiformes transmisibles (TSE). Es un raro trastorno degenerativo del cerebro que produce un rápido deterioro mental.
    -Otras enfermedades relacionadas de los priones (agentes infecciosos).
    -Causas traumáticas de la demencia: lesiones cerebrales traumáticas ocasionadas por heridas o lesiones graves y conmoción cerebral.

¿Y cuáles son sus síntomas?

La sintomatología de la demencia varía en función del tipo que afecte al paciente. Generalmente, la pérdida de memoria, especialmente de los sucesos recientes, suele ser el síntoma más habitual, pero no es el único signo de demencia.

Otros síntomas que pueden aparecer en una persona con demencia son:

  • Dificultad para expresarse o comprender.
  • Problemas para orientarse, concentrarse, aprender, razonar y estructurar ideas.
  • Cambios de comportamiento mostrándose irritable, agresivo, paranoide.
  • Uso de palabras y expresiones inapropiadas en cualquier lugar y situación.
  • Desaparición de la capacidad del habla, la movilidad y la continencia en las últimas fases de la enfermedad.

¿Cómo se origina y qué factores de riesgo presenta?

La demencia es causada por el deterioro de las células nerviosas y sus conexiones en el cerebro.

El cerebro está dividido en muchas regiones y cada una de ellas es responsable de llevar a cabo diferentes funciones (por ejemplo, la memoria, el juicio, el movimiento). Cuando se dañan las células de una región en concreto, esa región no puede desempeñar sus funciones de forma correcta y es entonces cuando aparece este problema.

Existen varias investigaciones que vinculan la aparición del deterioro cognitivo propio de la demencia con factores de riesgo relacionados con el modo de vida. Estos factores de riesgo en la demencia se dividen en:

  • Factores de riesgo no modificables:
    -Edad y genética: en las mujeres es más probable la demencia tipo Alzheimer debido a su mayor longevidad, mientras que en el hombre es más probable la demencia vascular unida a otros factores de riesgo modificables.
    -Antecedentes familiares.
  • Factores genéticos relacionados con la enfermedad de Alzheimer.
  • Factores de riesgo modificables: están relacionados con la salud cardiovascular y el estilo de vida. Un accidente vascular cerebral, la hipercolesterolemia, la diabetes, el tabaquismo o la obesidad son factores que aumentan las probabilidades de padecer una demencia, si bien, son modificables manteniendo hábitos de vida saludables relacionados con la dieta, la actividad física, la actividad intelectual y la socialización.

¿La demencia tiene tratamiento?

El tratamiento de la demencia depende de su causa. En el caso del Alzheimer, no existe una cura, pero sí hay tratamientos farmacológicos que pueden mejorar los síntomas temporalmente, así como terapias no farmacológicas, también llamadas intervenciones psicosociales, que buscan aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas diagnosticadas.

Los medicamentos pautados para la enfermedad de Alzheimer suelen ser utilizados también por los profesionales de la salud para mejorar los síntomas de otros tipos de demencia.

8 consejos para el cuidador de una persona con demencia

La demencia es una enfermedad que afecta al paciente que la padece, pero también a la familia, sobre todo a la persona que cuida de forma habitual a la persona diagnosticada. Por esta razón, es importante ampliar conocimientos sobre la demencia con el objetivo de afrontar la enfermedad con menor nivel de estrés y ansiedad, así como mejorar el cuidado y el autocuidado y la comprensión de la enfermedad.

  • 1. Establece rutinas fijas.
  • La demencia suele ocasionar falta de orientación espacio temporal en el paciente. Mantén las cosas en su ubicación habitual, ya que le ayudará a sentirse más seguro.
  • 2. Continúa con sus actividades de la vida diaria.
  • Anímale a ir la compra, hacer labores del hogar, elegir su vestimenta y seguir con sus relaciones sociales. Contribuirás a su independencia.
  • 3. Crea hábitos de aseo y baño.
  • Mejorarás su autoestima y evitarás que aparezca la incontinencia urinaria.
  • 4. Comunícate de forma clara y sencilla.
  • Ten paciencia y muéstrate cercano y cordial. Recuerda que la persona con demencia ve alteradas sus habilidades comunicativas.
  • 5. Anímale a realizar actividades al aire libre.
  • Ejercicios de moderada o baja intensidad, preferiblemente en un entorno al aire libre, mantendrán su cuerpo y mente activos y contribuirán a mejorar su estado anímico.
  • 6. Apuesta por un entorno seguro para evitar que aumenten las caídas.
  • Adapta el hogar a sus necesidades y prevé accidentes que pueden ser ocasionados por muebles innecesarios, iluminación incorrecta, suelos irregulares o falta de elementos de sujeción en el baño.
  • 7. Prepárate para los trastornos de conducta.
  • Valora si es necesario acudir al médico para evitar y resolver problemas como la agresividad, la deambulación o conductas sexuales inadecuadas.
  • 8. Ten siempre en cuenta a la persona.
  • A lo largo de la enfermedad, trata siempre de respetar su dignidad y evita la infantilización.

Fuentes

Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

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