Fibromialgia

¿Por qué es tan difícil de diagnosticar la fibromialgia?

2 mayo, 2016

El doctor Javier Rivera, reumatólogo y experto en fibromialgia, explica los aspectos y características más importantes de esta patología.

¿Qué es la fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor generalizado que los pacientes localizan fundamentalmente en el aparato locomotor. Se acompaña también de otros síntomas como rigidez en las articulaciones o cansancio intenso, entre otros.

Un aspecto importante que hay que tener en cuenta es que cualquier manifestación clínica que presente el enfermo debe considerarse inicialmente como parte del diagnóstico de fibromialgia y no considerarlas como enfermedades distintas.

¿Quién la padece?

Esta enfermedad es frecuente entre la población general y afecta a un 2,5% de la población española. Aparece sobre todo en mujeres con una edad media de unos 50 años.

¿Cuáles son las causas?

En la actualidad, todavía no se conocen las causas de la fibromialgia. A lo largo de los últimos años se han estudiado múltiples factores como posibles responsables, pero no se han podido precisar exactamente sus causas.

Las teorías más recientes apuntan hacia un trastorno de neurotransmisores cerebrales –que son las sustancias encargadas de comunicar entre sí las células del sistema nervioso–, o bien hacia un problema de circuitos de conexión dentro del cerebro.

Existen algunas técnicas de resonancia magnética en las que se ha observado cómo en los pacientes con fibromialgia se activan determinadas áreas cerebrales que son diferentes a lo que ocurre en sujetos que no padecen la enfermedad. Este hallazgo todavía no permite utilizar esta herramienta como un método de diagnóstico, pero ha demostrado claramente que lo que les ocurre a estos pacientes tiene una base orgánica susceptible de tratamiento.

Se sabe que existen varios factores desencadenantes de la enfermedad, entre los más frecuentes destacan:

  • Una sobrecarga emocional producida por problemas personales.
  •  Un accidente.
  • Una cirugía
  • Una situación de estrés

No obstante, debe haber una predisposición previa a padecer la enfermedad.

Como en la mayoría de las enfermedades, existen una serie de genes que predisponen a la aparición de los síntomas de la fibromialgia, pero deben existir una serie de factores desencadenantes que actuando sobre dicha base genética produzcan la enfermedad.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los más frecuentes son:

  • Dolor generalizado.
  • Rigidez articular.
  • Cansancio intenso.
  • Alteraciones del sueño.
  • Alteraciones cognitivas (concentración, memoria).
  •  Problemas digestivos.
  • Alteraciones del estado de ánimo (ansiedad, depresión).

Hay que pensar en la fibromialgia como una enfermedad multisintomática, porque se manifiesta habitualmente con múltiples síntomas que pueden afectar a cualquier órgano o sistema, convirtiendo esta patología en una de las enfermedades con un mayor número de manifestaciones clínicas.

Este concepto es fundamental, ya que tiene consecuencias terapéuticas importantes. Si se consideran los diversos síntomas que presenta el paciente de manera aislada existe el riesgo de tratar cada uno de ellos como si fueran problemas independientes. Esto supone administrar muchos fármacos distintos y otras medidas terapéuticas, como por ejemplo cirugías, en un mismo paciente.

Si consideramos que todos los síntomas pertenecen a la misma enfermedad, el objetivo será tratar ésta y ver cómo responden los diferentes síntomas con el tratamiento de base. Este enfoque es el más adecuado, el que menos consecuencias negativas produce al paciente y con el que se obtienen los mejores resultados.

¿Qué consecuencias tiene?

Al tratarse de una enfermedad crónica, en la gran mayoría de los pacientes los síntomas permanecen invariables a lo largo de los años. Sin embargo, lo que determina la evolución de la enfermedad son las consecuencias que estos síntomas van produciendo en la vida del paciente.

Por ejemplo, la falta de actividad física o la ansiedad pueden conducir a la
aparición de sobrepeso y de diversas alteraciones metabólicas, como elevación de los niveles de azúcar o de colesterol, lo que a su vez puede llevar a hipercolesterolemia o hipertensión arterial. El desarrollo de todas estas alteraciones conduce a una serie de complicaciones que ocasionan un deterioro de la salud del paciente y condicionan el pronóstico de la enfermedad.

Además, las repercusiones sobre los diferentes aspectos de su vida como el trabajo, la vida familiar, la economía doméstica, o sobre los aspectos sociales y de salud son también importantes. En definitiva, la calidad de vida percibida por los pacientes con fibromialgia es realmente mala, peor que la de pacientes con otras enfermedades crónicas.

¿Cuál es su tratamiento?

Como primera medida, hace falta un diagnóstico lo más precoz posible. De esta forma se consigue atender a los pacientes en los comienzos de la enfermedad, evitando los cuadros tan evolucionados que se ven en la actualidad.

El tratamiento más eficaz que se puede dar en estos momentos comprende algunos fármacos como analgésicos, antidepresivos y anticonvulsivantes; ejercicio físico, como la gimnasia de mantenimiento o el ejercicio aeróbico, y terapia cognitivo conductual que ayude al paciente a hacer frente a los retos que le plantea la enfermedad.

Siempre hay que tener en cuenta que el objetivo del tratamiento en los pacientes con fibromialgia es el de mejorar la situación general, porque en la actualidad todavía no se dispone de los fármacos que curen la enfermedad.  En este sentido, es muy importante que el paciente sepa cuáles son las medidas que pueden servir y cuáles no han demostrado su eficacia.

No hay forma de predecir si un paciente va a desarrollar la enfermedad. Sin embargo, es importante detectar los primeros síntomas en cuanto aparecen porque permite un mejor control del problema y evita en buena parte las consecuencias derivadas de padecer la fibromialgia.

En la actualidad, el tiempo medio que se tarda desde que aparecen los primeros síntomas hasta hacer el diagnóstico es de 7 años. Esta cifra es considerablemente alta y se puede reducir mediante un buen planteamiento asistencial.

Por otra parte, el conocimiento que el paciente puede tener sobre su enfermedad aumenta las posibilidades de un buen control de la misma, evita tratamientos  ineficaces repletos de efectos secundarios que complican las manifestaciones clínicas y empeoran el pronóstico de la enfermedad.

Diez consejos para mejorar la calidad de vida del paciente con fibromialgia

  • 1. Destierra hábitos poco saludables.
  • Protege tu salud evitando el alcohol, el tabaco y la cafeína, excitantes del sistema nervioso que harán más difícil que puedas controlar el dolor.
  • 2. Cuida tu alimentación.
  • Apuesta por una dieta sana que te asegure mantener un peso saludable. Por eso, cena moderadamente y un par de horas antes de acostarte.
  • 3. Cuida tu postura.
  • Es importante que sigas unos hábitos posturales correctos con el fin de prevenir la sobrecarga del aparato locomotor, el conjunto de músculos y huesos que más sufre el dolor de la fibromialgia.
  • 4. Practica ejercicio.
  • Hazlo de forma adecuada y progresiva y evita el deporte de alta intensidad. Caminar o hacer ejercicios acuáticos pueden ser buenas opciones.
  • 5. La fatiga, a raya.
  • Para evitar cansarte mucho resulta igual de negativo permanecer inactivo, como realizar un número excesivo de tareas. Por eso, busca un punto medio que te mantenga activo pero sin demasiado esfuerzo.
  • 6. Apuesta por la regularidad.
  • Intenta adoptar unos horarios regulares en todas tus actividades y especialmente en las comidas. La rutina te ayudará, por ejemplo, a conciliar el sueño.
  • 7. Controla tus emociones.
  • La fibromialgia y el dolor crónico pueden cambiar tus emociones y tu comportamiento; aprende a controlarlos para que no se cronifiquen y se conviertan en un problema añadido.
  • 8. Relaciónate con los demás.
  • El apoyo de nuestros familiares y amigos nos hará mejorar con más rapidez y afrontar mejor nuestra enfermedad.
  • 9. Sé constante.
  • No te desanimes e intenta incorporar todos estos consejos a tu día a día  con paciencia y regularidad. Conseguir resultados puede tardar algún tiempo.
  • 10. Consulta con el especialista.
  • Evita automedicarte, y ponte en manos de un médico experto en el tratamiento del dolor crónico, quien establecerá el tratamiento más adecuado a tu caso.

Autor

Dr. Javier Rivera, reumatólogo y experto en fibromialgia del Hospital Universitario Gregorio Marañón (Madrid). Es coordinador y miembro del panel de expertos de la Sociedad Española de Reumatología para el documento: “Documento de Consenso sobre Fibromialgia de la Sociedad Española de Reumatología”, y ha publicado y participado en numerosas publicaciones científicas.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.