Bocio

Cuando el tamaño de la tiroides aumenta

11 septiembre, 2017

¿Qué es la tiroides?

Como vimos en el contenido de Hipertiroidismo, la tiroides es una glándula del sistema endocrino con forma de mariposa, que se localiza en la parte delantera del cuello, sobre la tráquea.

Su función es producir las hormonas tiroideas (T4 y T3) que, a través del torrente sanguíneo, se distribuyen a todas las células con el fin de controlar y regular el metabolismo del cuerpo (es decir, el ritmo con el que el organismo utiliza la energía que le suministran los alimentos y realiza las distintas funciones y procesos corporales).

¿Qué es el bocio?

El bocio es un aumento del tamaño de la tiroides, que puede estar provocado por diversas causas.

Externamente, puede aparecer un tumor en la parte frontal inferior del cuello, debajo de la laringe, pero, si bien normalmente, no tiene por qué tratarse de un tumor o un cáncer, es necesario realizar el estudio oportuno para establecer la causa que lo provoca. En otras ocasiones, no se aprecia a simple vista y se detecta a través de la palpación de esa parte del cuello.

¿Qué tipos de bocio hay?

Según sus características morfológicas, el bocio puede clasificarse en:

  • Difuso: se produce un agrandamiento global y regular de la glándula tiroides, sin que lleguen a palparse nódulos.
  • Uninodular: la glándula está aumentada de tamaño y se puede palpar un nódulo.
  • Multinodular: la tiroides crece y aparecen dos o más nódulos.

De acuerdo a la producción hormonal del bocio, este puede ser:

  • Normofuncionante: la producción de hormonas tiroideas es normal.
  • Hipofuncionante: el nivel de hormonas tiroideas es bajo.
  • Hiperfuncionante: las hormonas tiroideas son elevadas.

En algunos casos, puede evolucionar del hipertiroidismo al hipotiroidismo.

¿Quién padece bocio?

De acuerdo a la Clínica Universidad de Navarra (CUN), el bocio es un hallazgo muy frecuente en el sexo femenino y, si se investiga mediante ecografía, la frecuencia aumenta con la edad hasta llegar a un 60% de casos en mujeres de edad superior a 60 años. También es frecuente que aparezca a lo largo del embarazo.

Así mismo, puede darse en varones, aunque es menos común. Por último, según la CUN, puede observarse de forma transitoria en niños recién nacidos de madres tratadas durante el embarazo con fármacos antitiroideos por hipertiroidismo.

¿Cuáles son sus causas del bocio?

La causa más común de bocio en zonas endémicas (aquellas áreas geográficas en las que afecta a más del 10% de la población general) es la deficiencia de yodo, ya que el cuerpo necesita este micromineral para producir la hormona tiroidea. Si no cuenta con el suficiente, se agranda para intentar absorber todo el posible.

Otras posibles causas del bocio son:

  • El sistema inmunitario del cuerpo ataca a la glándula tiroides (ocurre en problemas autoinmunes como la enfermedad de Graves o la tiroiditis de Hashimoto; esta última es la causa más frecuente de bocio en áreas no endémicas).
  • Ingerir de manera habitual sustancias denominadas bociógenas, ya sean  determinados medicamentos con compuestos yodados (el carbonato de litio o los antitiroideos, entre otros) o algunos alimentos (por ejemplo, la soja y las verduras de la familia del brócoli y el repollo, entre otros).
  • El tabaquismo.
  • Haber sufrido infecciones, puede estar en el origen de algunas tiroiditis (inflamaciones de la glándula tiroides) ,
  • Otras causas: quistes, tumores benignos  ó malignos.

¿Existen factores de riesgo?

Se corre mayor riesgo de desarrollar bocio si se dan uno o varios de los siguientes factores:

  • Seguir una dieta baja en yodo.
  • Ser mujer.
  • Tener más de 40 años.
  • Estar embarazada o con la menopausia.
  • Tener antecedentes familiares de bocio (factores genéticos).
  • Haber estado expuesto a radiación de niño o a radioterapia en el cuello o en el tórax.

¿Qué síntomas y signos puede provocar el bocio?

El principal signo del bocio es el agrandamiento de la glándula tiroides. Puede formarse un solo nódulo pequeño o crecer hasta convertirse en una masa grande en la parte frontal del cuello.

Es posible que no haya otros síntomas, aunque, raramente, la tiroides agrandada puede oprimir la tráquea y el esófago y producir:

  • Compresión en la garganta.
  • Dificultades para tragar (deglutir), sobre todo alimentos sólidos.
  • Dificultades para respirar, sobre todo cuando la persona afectada levanta los brazos o se acuesta boca arriba, en el caso de tamaños muy grandes.
  • Dolor en la zona de la tiroides.
  • Tos.
  • Ronquera o afonía.
  • Además, si el bocio produce una cantidad insuficiente o excesiva de hormonas tiroideas, pueden aparecer los síntomas propios del hipotiroidismo o el hipertiroidismo.

¿Cómo se trata el bocio?

Tras un estudio adecuado (habitualmente consistente en un análisis de la función tiroidea, ecografía y, en ocasiones, una punción del nódulo o una gammagrafía), en algunos casos solo será necesario controlarlo de manera periódica. En cambio, en otros casos, el tratamiento dependerá de la causa y tamaño del bocio:

  • Si la causa es la carencia de yodo, deben administrarse dosis pequeñas de solución de yodo de Lugol o de yoduro de potasio. Dado que el déficit de yodo es una causa frecuente del bocio endémico, es importante prevenir esta enfermedad incluyendo sal yodada en nuestra dieta, aunque siempre debe tomarse con moderación. Consulta con tu médico el aporte más adecuado según tu lugar de residencia.
  • Si existe hipotiroidismo, se debe administrar tiroxina.
  • Si existe hipertiroidismo, se puede recurrir a medicamentos antitiroideos, al yodo radiactivo para reducir el tamaño de la tiroides o, en casos poco frecuentes, a la cirugía (tiroidectomía), para extirpar la glándula entera o una parte de ella.

También puede ser necesario recurrir a la cirugía si el bocio crece rápido, si se debe a un proceso maligno o si ejerce demasiada presión y provoca problemas para respirar o deglutir.