Cirrosis hepática

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Diez recomendaciones en el cuidado de la cirrosis:

Entre otras pautas, la Asociación Española de Enfermería de Patología Digestiva, recomienda los siguientes cuidados a las personas que sufren cirrosis:

  1. Elige comer más a menudo pero menores cantidades.
    Es preferible que hagas cinco o seis comidas a lo largo del día y evites los periodos de ayuno prolongado. También procura realizar una pequeña ingesta antes de ir a dormir. Consulta con tu médico lo que mejor te puede venir en función de tus necesidades.
  2. Come de todo y aumenta la fibra. 
    Toma carnes, pescados, legumbres… pero también abundantes frutas, verduras y cereales integrales, cuya fibra te ayudará a evitar el estreñimiento. En cualquier caso, trata siempre de comer despacio y masticar bien los alimentos. Consulta en caso de intolerancia o alergia a algún alimento.
  3. Hidrátate adecuadamente siguiendo las instrucciones de tu médico.
    Aparte de la leche, infusiones, caldos o zumos, bebe agua regularmente. El café y el té debes tomarlos con moderación y, por supuesto, cualquier bebida alcohólica está prohibida.
  4. Regularidad en tus deposiciones.
    Es deseable ir al baño al menos una vez al día, por eso es importante que tu dieta sea rica en fibra y, si es necesario, toma los laxantes que te prescriba tu médico.
  5. Vigila tu orina.
    Controla su olor, aspecto, cantidad y frecuencia, así como tu peso y la hinchazón de tu abdomen y piernas, porque ello te aporta valiosa información sobre el control de tu enfermedad. Si observas cambios consulta con tu médico y si tomas diuréticos, hazlo mejor por la mañana o al mediodía, para que puedas descansar bien por las noches.
  6. Cuida tu piel.
    Ya que la cirrosis puede resecarla y adelgazarla, es conveniente que la hidrates con una crema o loción dos veces al día, después de la ducha de la mañana y antes de acostarte. También, hidratarte adecuadamente te ayudará a mantener tu piel sana.
  7. Controla el picor.
    En ocasiones, la acumulación de bilis provoca una coloración amarillenta en tu piel y puedes notar picor. Por eso, es conveniente elegir colonias no perfumadas, evitar el agua muy caliente, los alimentos irritantes como el café, especias, y mantener las uñas cortas para evitar lesiones por rascado que luego se pueden infectar.
  8. Evita las caídas.
    Pueden descompensar la enfermedad y aumentar el riesgo de ingreso hospitalario. Sobre todo si tienes más de 65 años, estás débil o tomas medicación que pueda causarte somnolencia, conviene que camines con un bastón o andador, evites los tacones y lleves suelas de goma que no resbalen, entre otras precauciones. Mantén tu casa bien iluminada, pon especial atención en el baño y levántate con cuidado.
  9. Practica ejercicio físico.
    Adaptado a tus posibilidades y tolerancia al esfuerzo, ya que el ejercicio es beneficioso en general y también para las personas con enfermedades crónicas, incluida la cirrosis.
  10. No permitas que la cirrosis se convierta en el centro de tu vida.
    Sigue haciendo las cosas que te gustan, solo tienes que adaptarlas a tu nueva situación. Si lo necesitas, pide ayuda a tus amigos y familiares o, si te sientes triste o enfadado, no dudes en buscar consejo profesional.

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

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Fecha de publicación 20 febrero, 2017