Agorafobia

¿Qué provoca la aparición de la agorafobia?

16 mayo, 2018

Junto a los expertos de la Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud (SEPCyS), analizamos qué es la agorafobia, sus síntomas, causas y posibles complicaciones, así como las claves para su tratamiento.

¿Qué es la agorafobia?

La agorafobia es un trastorno de ansiedad que se define como el miedo a salir de casa o a estar en lugares públicos en los que se podría sufrir un episodio de intensa ansiedad. En ocasiones, esto puede implicar no salir para nada de la propia vivienda durante meses o incluso años.

Existen personas que, por este mismo problema, tienen la necesidad de estar siempre acompañadas, incluso en su propia casa. Aunque, por el origen del término –proviene del Ágora de Atenas, que es el espacio público más célebre de la antigüedad-, agorafobia parece aludir únicamente a sitios espaciosos o abiertos, en realidad, incluye cualquier ámbito público o incluso, en algunos casos, también cualquier lugar que no sea estar en casa.

¿Cuáles son las causas?

A día de hoy, no hay una explicación única para justificar la aparición de la agorafobia. Sin embargo, sí existen un conjunto de factores que, por separado o en interacción, pueden explicar su presencia:

  1. Experiencias directas y traumáticas de miedo intenso: aunque no todas las agorafobias se asocian a episodios de crisis de pánico, cuando estas se dan en un determinado lugar o situación, es muy probable que dichas circunstancias condicionen posteriormente sentimientos de miedo y resulte difícil romper esa asociación. En ocasiones, más que una crisis de pánico, la experiencia traumática puede ser:
    • Un desmayo.
    • Una sudoración muy intensa.
    • Un momento de asfixia.
  2. Situaciones laborales o interpersonales difíciles: ambas pueden ser precursoras de la generación de un cuadro agorafóbico.
  3. Procesos de interpretación erróneos: las personas con agorafobia pueden tener distorsiones cuando interpretan los riesgos o peligros del entorno, o achacan erróneamente a la situación externa las sensaciones que, en realidad, se han debido a otros factores (cambios hormonales, hipoglucemia, tensión arterial o muscular, fármacos, drogas, etc.).
  4. Determinados rasgos de la personalidad: las personas con más sensibilidad a la ansiedad, poca asertividad, miedos o las más retraídas socialmente pueden estar más predispuestas a sufrir agorafobia.
  5.  Vulnerabilidad genética y preparación evolutiva: en algunos casos, se ha especulado con la posibilidad de que determinadas personas tengan genéticamente mayor predisposición a desarrollar este trastorno, especialmente en aquellas situaciones que, por razones evolutivas, puedan representar más peligro para la especie humana (volar, estar encerrado, estar rodeado de una multitud, etc.)

¿Qué síntomas presenta la agorafobia?

El principal manual diagnóstico de trastornos mentales, el DSM-5, considera que la agorafobia presenta los siguientes síntomas:

  1. Miedo intenso a dos o más de estas situaciones:
    • Uso del trasporte público (automóviles, autobuses, trenes, barcos, aviones…).
    • Espacios abiertos (zonas de estacionamiento, mercados, puentes…).
    • Sitios cerrados (tiendas, teatros, cines, centros comerciales…).
    • Estar solo en medio de una multitud o fuera de casa.
  2. Temor o necesidad de evitar dichas situaciones: en muchas ocasiones, el paciente cree que escapar de ellas es difícil o que no va a disponer de la ayuda necesaria si aparecen síntomas de pánico como los siguientes:
    • Mareos.
    • Caídas.
    • Despersonalización.
    • Vómitos.
    • Dolores cardíacos.
    • Miedo a caerse (en personas de edad avanzada).
    • Miedo a la incontinencia urinaria.
  3. Ansiedad continua o prácticamente continua: aunque la persona afectada afronte las situaciones que le producen ansiedad, lo hará en todo caso acompañada de alguien o sufriendo un miedo muy intenso.
  4. Alteraciones de la percepción: el miedo o ansiedad es desproporcionado con respecto al peligro real que plantean las situaciones.

Estos síntomas pueden extenderse en el tiempo y durar seis o más meses, causando un malestar muy significativo.

¿Cuáles son sus complicaciones?

Sufrir de agorafobia puede suponer una importantísima limitación vital, ya que es posible que acarree para el paciente el abandono del trabajo o los estudios, la pérdida de relaciones sociales, así como dificultades para cumplir con responsabilidades que tendrán que asumir familiares, con las consecuencias de dependencia que esto representa.

Además, una agorafobia muy intensa y muy prolongada puede representar una auténtica cárcel para las personas que la padecen, llegando a traducirse en sentimientos de soledad y depresión.

¿Existe un tratamiento para la agorafobia?

Con frecuencia, las personas con agorafobia desarrollan muchas conductas de seguridad, es decir, hábitos o comportamientos con los que tratan de hacer frente al miedo que sienten.

Entre estas conductas de seguridad se encuentran:

  • La toma de fármacos.
  • Determinadas prácticas físicas (respiraciones).
  • Estar acompañados siempre que tengan que enfrentarse a determinadas situaciones.
  • La necesidad de evitar completamente el entorno temido.

Con estas actitudes, el temor puede reducirse de forma inmediata; sin embargo, tienen el efecto contraproducente de perpetuar la situación en el tiempo.

Por otro lado, existen hoy en día intervenciones psicológicas que han ayudado a miles de personas a salir de esta enfermedad y recuperar una vida normalizada.

Diez consejos antes la agorafobia

    • 1. Conoce que la ansiedad es una reacción normal del organismo
    • La ansiedad nos adapta y dispone para enfrentarnos a aquello que nos puede dañar. El problema surge cuando aparece en situaciones que no conlleven riesgo alguno.
    • 2. Analiza la asociación entre ansiedad y la circunstancia conflictiva
    • Es muy probable que hayas sufrido un temor intenso en un momento dado y que se vincule al lugar o a las circunstancias donde surgió, pero debes saber que esas no son la causa de tus miedos y debes enfrentarte a la situación que te generó conflicto.
    • 3. No demores en el tiempo el enfrentamiento con la situación
    • Has de ser consciente de que si decides evitar el lugar o las circunstancias que te generan el conflicto, lo que conseguirás es mantener indefinidamente tu problema. Aunque a corto plazo sientas alivio al no enfrentarte con ello, a la larga, eso afianza tu creencia y, por tanto, se vuelve más difícil revertir la situación.
    • 4. Lleva a cabo un acercamiento progresivo
    • Empieza, de manera escalonada, por aquellos lugares que solo te causan preocupación. Inicialmente, necesitarás ir acompañado y luego, poco a poco, aumentará el tiempo que estés solo en esas situaciones.
    • 5. Aprende técnicas para disminuir la intensidad de la ansiedad
    • Practica relajación, respiración diafragmática, meditación…
    • 6. Intenta cambiar los pensamientos erróneos
    • Fíjate metas que puedan ayudarte a enfocar tu energía en aspectos positivos de la vida, y busca excusas para salir y relacionarte.
    • 7. Habla sobre tu problema
    • Comparte tus miedos con alguien de confianza; te ayudará a liberarte de esos sentimientos y a sentirte más comprendido.
    • 8. Desde el principio y ante cualquier complicación, acude a tu especialista
    • Un psicólogo o un médico especialista en trastornos psicológicos, como es la agorafobia, te aconsejará sobre los pasos a seguir, establecerá el tratamiento más adecuado a tu caso y no solo tratará tus síntomas, sino que te ayudará a superarlos.
    • 9. Rodéate de tus familiares y amigos
    • Una vez iniciado el tratamiento, aunque no deben ayudarte a evitar situaciones complejas, sí es recomendable que tu entorno cercano te apoye y empatice contigo.
    • 10. No olvides que la agorafobia puede solucionarse
    • Recuerda tus objetivos vitales, las metas abandonadas y las cosas que puedes recuperar si sigues el tratamiento adecuado y siempre indicado por tu especialista.

Fuentes

Autor

Jorge Barraca Mairal es doctor en Psicología y Especialista en Psicología Clínica. Es profesor de la Universidad Camilo José Cela. Trabaja también como psicólogo clínico en su consulta privada en Madrid (www.jorgebarraca.com)

Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.