Cáncer de tiroides

La cirugía es el tratamiento de inicio del cáncer de tiroides

4 febrero, 2019

De la mano de la Asociación Española de Cáncer de Tiroides analizamos qué es el cáncer de tiroides, sus causas y síntomas así como el tratamiento y las complicaciones que pueden aparecer.

¿Qué es la tiroides?

La tiroides es una glándula en forma de mariposa, que se encuentra situada en la base del cuello, en el centro y por delante de la laringe. Consta de dos lóbulos, unidos por una porción central llamada istmo. Cada lóbulo (cada ala de la mariposa) está situado a un lado de la tráquea.

Esta glándula está formada por dos tipos de células y cada una de ellas produce hormonas diferentes:

  • Células foliculares: captan yodo de nuestro organismo y lo utilizan para producir una proteína, llamada tiroglobulina, y las hormonas tiroideas (T3 y T4).
  • Células C: son productoras de calcitonina, una hormona que ayuda a controlar la concentración de calcio en la sangre.

¿Qué es el cáncer de tiroides?

El cáncer de tiroides es un tumor o crecimiento malignizado localizado dentro de la glándula tiroides y derivado de células tiroideas.

¿A quién afecta?

En la actualidad, se diagnostican en España más de 3.000 casos de cáncer de tiroides al año, una patología que afecta mayoritariamente a personas de entre los 20 y los 40 años, principalmente mujeres. Se trata de un tipo de cáncer poco frecuente (con un 1% de incidencia) y su incidencia ha aumentado en los últimos años. Sin embargo, tiene un buen pronóstico de curación en la mayoría de los casos (80-90%).

¿Cuáles son sus causas?

No se conocen con seguridad las causas que provocan un carcinoma de tiroides, pero se tiene cierta evidencia de que algunos factores pueden aumentar el riesgo de aparición:

  • Antecedentes familiares de cáncer de tiroides.
  • Exposición a la radiación ionizante, sobre todo en época infantil o adolescente.
  • Falta de yodo durante largos periodos de tiempo.

¿Qué tipos de cáncer de tiroides existen?

Existen cuatro tipos de cáncer de tiroides:

  • Carcinoma papilar: es el más común, ya que supone el 65-80% de los casos, y es tres veces más frecuente en mujeres que en hombres. Su pico de incidencia se da entre los 30 y los 50 años y la edad media del diagnóstico, entre los 40 y 45 años. Deriva de las células foliculares y tiende a crecer lentamente y a extenderse primeramente a los ganglios linfáticos. Tiene un buen pronóstico, con una tasa de supervivencia de más del 90% de los casos a 20 años.
  • Carcinoma folicular: supone entre un 10%-15% de los casos. Suele aparecer en edades comprendidas entre los 48 y los 53 años. Como en el cáncer papilar, también deriva de las células foliculares. Puede crecer primero en los ganglios linfáticos del cuello, pero tiene mayor tendencia a propagarse al torrente sanguíneo y desde ahí, en el 30% de los casos, a extenderse a áreas distantes, como los pulmones y los huesos. No obstante, su pronóstico es favorable, con una tasa de supervivencia del 85% de los casos a 10 años.
  • Carcinoma medular: es poco frecuente, ya que representa entre el 5% y el 10% del total de carcinomas de tiroides. Se produce cuando las células productoras de calcitonina, las células C, se malignizan. Todo paciente de esta enfermedad debe someterse a una prueba genética, ya que puede presentarse en varios miembros de una misma familia, debido a mutaciones genéticas.
  • Carcinoma anaplásico: es el tipo menos frecuente (2%-5%) y suele presentarse en edades avanzadas (mayores de 60 años), especialmente en mujeres. Es el más avanzado y agresivo de todos los carcinomas de tiroides. Son tumores derivados de células foliculares, pero alteradas (indiferenciadas totalmente).

¿Qué síntomas tiene el cáncer de tiroides?

El cáncer de tiroides casi no presenta síntomas en sus inicios. Se suele detectar cuando el paciente manifiesta:

  • Un bulto o nódulo en el cuello.
  • Problemas para tragar.
  • Dificultad para respirar sin motivo aparente.
  • Tos frecuente sin estar resfriado.
  • Disfunciones tiroideas (hipotiroidismo o hipotiroidismo).

Ante cualquiera de estas molestias, se debe consultar con el médico o endocrino para determinar la posible causa y descartar un posible nódulo tiroideo.

¿Cómo se trata?

Para el tratamiento del cáncer de tiroides se suele recurrir a:

  • Cirugía: es el tratamiento de inicio, sea cual sea la tipología del cáncer. Consiste en la extirpación de toda la glándula o parte de ella, dependiendo de cada caso. Tras la cirugía, los pacientes deberán tomar un tratamiento de por vida cómo sustitución a la función que ya no realizará la tiroides.
  • Terapia con yodo radioactivo: se administra tras la cirugía como técnica para captar células tiroides malignas y destruirlas. Es un método seguro y eficaz. Esta terapia solo es aplicable en los carcinomas papilar o folicular de tiroides.
  • Para los pacientes medulares, se usa la cirugía y actualmente medicamentos llamados inhibidores de la tirosina quinasa, en caso de necesitarlos.

¿Qué complicaciones o secuelas puede tener este cáncer?

La mayoría de los pacientes diagnosticados no presentan complicaciones tras el tratamiento. No obstante, algunos pueden presentar ciertas secuelas:

Tras la cirugía:

  • Hipoparatiroidismo (por extirpación de las glándulas paratiroides).
  • Parálisis de las cuerdas vocales.
  • Problemas de deglución.
  • Problemas de movilidad del hombro (por seccionar parcial o totalmente los nervios de la zona próxima a la tiroides).

Terapia con yodo radioactivo:

  • Problemas con la producción de la saliva.
  • Sequedad de las mucosas y sabor metálico.

La mayor complicación se da en diagnósticos de pacientes que no pueden captar yodo (por ejemplo, el carcinoma medular o anaplásico), ya que requieren el uso de medicamentos quimioterápicos, o en casos de estadios muy avanzados, en los que no existen tratamientos 100% efectivos.

Claves para la prevención del cáncer de tiroides

La mayoría de las personas con cáncer de tiroides no tiene factores de riesgo conocidos; por lo tanto, no es posible prevenir al 100% esta enfermedad. Sí es aconsejable seguir ciertas claves:

  • Evitar en la infancia y adolescencia la radiación ionizante sobre el cuello: es recomendable pedir el protector de tiroides en pruebas diagnósticas.
  • Consumir una dieta equilibrada con aporte de yodo: sal marina o pescados marinos, derivados del mar.
  • Acudir al médico si se tienen molestias en la zona del cuello o se nota un bulto.

Fuentes

Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.