Cáncer de piel no melanoma

¿Qué tipos de cáncer de piel existen?

20 julio, 2015

¿Qué tipos de cáncer de piel existen?

El cáncer de piel es aquel que crece en las células de la piel, las cuales están continuamente renovándose. Las nuevas células nacen para reemplazar a otras que mueren y el cáncer altera este ritmo natural, haciendo que nazcan nuevas células cuando no son necesarias o que las viejas células que deberían morir, no mueran. Cuando las células crecen de forma independiente es lo que se llama tumor, que puede ser benigno o maligno, dependiendo de su capacidad de extensión a otras partes del cuerpo y de producir consecuencias graves para la salud de la persona.

El cáncer de piel es la forma más común de cáncer en los seres humanos. De hecho, uno de cada tres nuevos cánceres detectados es cáncer de piel.

Existen dos tipos de cáncer cutáneo: el melanoma, que es el más peligroso por su tendencia a  propagarse a otras partes del cuerpo o tejidos, y constituye solo el 2% de los casos de cánceres de piel; y el cáncer de piel no melanoma. Dentro de esta segunda clasificación, encontramos los tumores de células basales y los de células escamosas.

¿Qué es el cáncer de células basales?

Se trata del tipo de cáncer más frecuente en humanos y también del tumor de piel más común (ocho de diez casos, según la American Cancer Society). Se produce en la capa más interna de la epidermis, llamada capa de células basales. Suele surgir en las zonas expuestas al sol como la cabeza y el cuello y suele detectarse en personas de mediana edad o edad avanzada.

Su crecimiento es lento, pero progresivo. Aunque no suele propagarse a otras partes del cuerpo –no tiene capacidad de metástasis-, debe tratarse para evitar que se extienda a otras áreas cercanas o llegar a afectar a los huesos o a tejidos bajo la piel.

Su pronóstico suele ser muy bueno, aunque debe eliminarse por completo para que no se reproduzca en el mismo lugar.

Por otra parte, quienes lo han sufrido tienen mayores probabilidades de padecer otros cánceres de piel en otras zonas del cuerpo.

¿Qué es el cáncer de células escamosas?

Este tipo de tumor es una proliferación maligna de un tipo de células de la piel, los queratinocitos, que se desarrolla en la capa de las células escamosas de la epidermis (la más externa).

Constituye alrededor de dos de cada diez casos de cáncer de piel y suele aparecer en las áreas del cuerpo expuestas al sol como la cara, las orejas, los labios y el dorso de las manos, así como en cicatrices o llagas crónicas. Se presenta en forma de tumor que crece, se ulcera y sangra rápidamente.

Este tipo de cáncer cuenta con más posibilidades de extenderse hacia las capas más profundas de la piel o de invadir los ganglios linfáticos que los cánceres de células basales, pero sólo en los casos avanzados, por lo que resulta crucial un diagnóstico temprano.

¿A quién afecta el cáncer de piel no melanoma?

El carcinoma de células basales es más frecuente en personas de piel blanca, cabello rubio y ojos azules, y de edad mediana o avanzada –es raro antes de los 45 años-, aunque en la actualidad se manifiesta cada vez con mayor frecuencia en personas jóvenes. De hecho, su incidencia está aumentando un 10% anual, de acuerdo a datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

También ha crecido la incidencia del carcinoma de células escamosas, debido probablemente, como barajan los expertos, a la mayor exposición a la luz solar a la que se somete la población en la actualidad.

En conjunto, las cifras de cáncer de piel, incluido el melanoma, se triplican cada década en el mundo. En España, la incidencia ha aumentado un 38% en los últimos cuatro años, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.

¿Cuáles son las causas y los factores de riesgo?

La exposición excesiva al sol y los factores genéticos son dos de las principales causas de los cánceres de piel; de hecho, el sol lo es en nueve de cada diez casos.

Y es que nuestra piel absorbe las radiaciones ultravioletas emitidas por el sol a lo largo de toda nuestra vida. Estas radiaciones se acumulan y a largo plazo causan daños irreversibles. Se calcula que al cumplir los 18 años una persona ya se ha expuesto al 80% del total de las radiaciones solares que absorberá en toda su vida, por lo que resulta fundamental evitar el daño solar desde el nacimiento.

Como explica la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), el ADN de las células absorbe la luz ultravioleta, lo que provoca daños celulares. Cuando estos no son reparados debido a mutaciones en los genes responsables de esta tarea, los trastornos se acumulan y se produce su transformación maligna.

Los factores de riesgo de los cánceres de piel no melanoma son en general comunes a los del melanoma (el fenotipo cutáneo, la exposición al sol, la edad avanzada y los antecedentes personales o familiares de cáncer de piel). Sin embargo, la incidencia de los carcinomas de células  basales y escamosas aumenta también cuando se da alguno de los siguientes factores de riesgo:

  • El número de horas de exposición solar acumuladas a lo largo de la vida. En el caso del melanoma, la intensidad de la exposición es más importante que la cantidad.
  • Sexo masculino. Los hombres tienen alrededor del doble de probabilidades de padecer cáncer de células basales y alrededor del triple de probabilidades de padecer cáncer de células escamosas, aunque los expertos lo achacan a que reciben más exposición a la luz solar o se protegen en menor medida.
  • La exposición a radiaciones (por ejemplo, quienes se han sometido a radioterapia) y a ciertos químicos como el arsénico, la brea de carbón.
  • Sistema inmunológico debilitado. Las enfermedades que causan inmunosupresión como el SIDA, o recibir un tratamiento inmunosupresor tras un trasplante de órganos, también aumentan la incidencia de los cánceres cutáneos no melanoma.
  • Infección con el virus del papiloma humano. Algunos tipos de virus del papiloma humano (VPHs), especialmente los que afectan a las áreas genitales y a la piel alrededor de las uñas, parecen estar relacionados con los cánceres de piel en esas áreas.
  • Tabaquismo. Las personas que fuman tienen mayor probabilidad de padecer cáncer de piel de células escamosas, especialmente en los labios, aunque no es un factor de riesgo para el cáncer de células basales.
  • Ciertos tratamientos de la psoriasis. Los tratamientos con psoralenos y luz ultravioleta pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel de células escamosas.
  • Xerodermiapigmentosa. Se trata de una dolencia hereditaria que reduce la capacidad de las células de la piel para reparar los daños que sufre el ADN a causa de la exposición solar.
  • Síndrome de nevo de células basales (también conocido como síndrome del carcinoma nevoide de células basales o síndrome de Gorlin). Se trata de una dolencia congénita poco frecuente, pero quienes la padecen desarrollan numerosos cánceres de células basales a lo largo de su vida, a menudo desde la infancia o la adolescencia.

¿Por qué síntomas y signos puedo reconocer el cáncer de piel no melanoma?

De acuerdo a la American Cancer Society, los cánceres de piel no causan síntomas molestos hasta que aumentan de tamaño y comienzan a causar comezón, sangrado o dolor. Existen, sin embargo, signos previos que se pueden reconocer con antelación:

  • Carcinoma de células basales (más frecuente en cabeza y cuello):
    • La presencia en la piel de áreas planas, firmes, pálidas o amarillas similares a una cicatriz.
    • También de manchas rojizas elevadas que pueden llegar a provocar comezón.
    • Protuberancias enrojecidas o rosadas, translúcidas, brillosas y nacaradas que pueden presentar áreas de color azul, marrón o negro.
    • Crecimientos de color rosa con bordes elevados y un área inferior en su centro, que podría contener vasos sanguíneos anormales.
    • Llagas abiertas, que puede tener supuración o áreas costrosas, que no se curan, o que se curan y luego regresan.
    • Sangrado después del afeitado que no se cura en una semana.
  • Carcinoma de células escamosas (más habitual en las áreas del cuerpo expuestas al sol como rostro, orejas, cuello, labios y dorso de las manos. A veces, también en la piel de los genitales o en cicatrices):
    • Presencia de manchas rojas ásperas o escamosas, que pueden llegar a sangrar o formar costra.
    • Crecimientos o protuberancias elevados, a veces con un área inferior en el centro.
    • Llagas abiertas (que pueden supurar o mostrar costras) que no se curan, o que se curan y reaparecen.
    • Crecimientos similares a verrugas.

Igualmente, la American Cancer Society indica que los cánceres de piel de células basales y de células escamosas también pueden presentarse como un área plana que sólo muestra leves cambios comparados con la piel normal y que su aspecto puede llegar a ser totalmente diferente a los ya descritos.

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Al igual que para prevenir la aparición del melanoma, este tipo de cánceres de piel requieren máxima protección y muchísimo cuidado a la hora de exponernos al sol.

Consulta los Cinfaconsejos para prevenir el cáncer de piel.