Botiquín en casa

Preparados, también en casa, para cualquier imprevisto

12 enero, 2015

¿Por qué es importante contar con un botiquín en casa?

Los accidentes domésticos son mucho más comunes de lo que imaginamos, y suceden inevitablemente pese a todas las precauciones que podamos tomar. De hecho, según datos del estudio sobre Detección de Accidentes Domésticos y de Ocio (informe DADO), realizado por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición, más de 1,7 millones de españoles, casi un 4% de la población, sufrieron en 2011 un accidente de este tipo.

La mayoría de estos percances no tiene consecuencias graves para la salud de las personas, pero muchos precisan de una mínima atención o de unos primeros auxilios. Por lo tanto, la presencia de un botiquín con los elementos sanitarios y medicamentos básicos es un recurso de primera necesidad para ofrecer una respuesta adecuada ante una de estas situaciones.

¿Cuáles son los percances más frecuentes en el hogar?

La cocina es la estancia de la casa donde se dan la mayoría de los percances domésticos, ya que concentra muchos utensilios peligrosos como cuchillos, tijeras, aparatos eléctricos, elementos que alcanzan altas temperaturas o productos de limpieza que pueden resultar nocivos si se utilizan de manera inadecuada. Así, los cortes, quemaduras, intoxicaciones alimentarias o golpes resultan de lo más habitual. También en el baño pueden ocurrir caídas y resbalones en la bañera, y accidentes con los aparatos eléctricos o los artículos de higiene.

En lo que respecta al resto del hogar, es posible tener algún susto con los enchufes; también los choques, golpes o aplastamientos por culpa del mobiliario, escaleras, cantos afilados o juguetes tirados son frecuentes; y hay que tener cuidado con otros elementos como ventanas, terrazas, barandillas o literas, entre otros.

¿Cómo debemos organizar el botiquín?

Antes de conocer los artículos y medicamentos que deben equipar un botiquín, también es importante mencionar unas cuestiones previas que nos ayudarán a componer un espacio de salud útil para cualquier imprevisto:

  • El botiquín debe ser una caja, bolsa, estuche o cajón limpio, duradero y espacioso, que garantice que su contenido está protegido del exterior y la suciedad.
  • Debe estar colocado o guardado en un lugar seco y fresco y que sea conocido por todos los miembros de la familia o personas que vivan en la casa, pero que no resulte de fácil acceso para los niños.
  • No ha de tener cerradura ni cerrarse mediante contraseña o códigos, ya que en un momento de urgencia estos pueden resultar problemáticos.
  • Las gasas, vendas, algodones… deben guardarse cerrados, para que mantengan su entorno estéril.
  • Conviene revisar todos los artículos periódicamente con el objetivo de descartar los que estén caducados o reponer los que se hayan acabado. Si contamos con una relación de los elementos que guardamos en el botiquín, esta tarea será más sencilla.

Además, hay que hacer una diferencia esencial: por un lado tendremos el botiquín de primeros auxilios para curas y, por otro, un pequeño dispensario o espacio con los medicamentos, que guardaremos en sus propios envases para tener siempre a mano el prospecto y la información relevante al respecto.

Los imprescindibles de nuestro botiquín

Tanto el botiquín de primeros auxilios como el dispensario médico que tengamos en casa deben contar con unos elementos imprescindibles.

Botiquín de primeros auxilios:

1. Antisépticos. Previenen la infección evitando que los gérmenes penetren por la herida.

2. Vendas hemostáticas. Son útiles en el control de hemorragias. Conviene que sean de diferentes tamaños.

3. Elementos para hacer una cura de heridas. El agua oxigenada, las gasas esterilizadas, el suero fisiológico y el esparadrapo nos permitirán limpiar y curar de manera rápida una herida. Además, unas pinzas, tiritas, y unas pequeñas tijeras tampoco deben faltar para realizar pequeñas curas, así como unos guantes de látex o vinilo, que nos protegerán del contacto directo con la sangre y otros fluidos

4. Toallitas de alcohol. Debemos usarlas siempre antes de realizar una cura, para desinfectar nuestras manos. Y nunca aplicarlas directamente sobre las heridas.

5. Pañuelo triangular. Resulta un elemento de mucha utilidad para varias situaciones, como cubrir heridas o quemaduras o improvisar un cabestrillo o un vendaje… Puede tener un tamaño aproximado de 140x100x100 cm.

6. Listado de teléfonos de urgencias de la zona. Una pequeña tarjeta con los números del pediatra o médico de familia, la ambulancia e incluso la policía o los bomberos nunca está demás. Es de esperar que nunca la necesitemos, pero si así fuese, de este modo sabremos donde encontrarla de manera rápida.

Dispensario de medicamentos:

1. Nuestra medicación habitual. Si utilizamos de forma crónica una medicación, es interesante que junto a ella guardemos un papel en el cual indiquemos los medicamentos que tomamos, la dosis y los momentos en los que los tomamos. Esto puede ayudarnos a organizarnos para que no nos falte medicación o bien no tener en exceso. También en caso de urgencia, nuestros familiares pueden indicar y conocer la medicación que tomamos.
2. Analgésicos. Paracetamol o ibuprofeno son los analgésicos habituales que suelen emplearse habitualmente en caso de dolor, fiebre o inflamación (por ejemplo, en el caso de contusiones).
3. Antihistamínicos. Debemos contar con ellos, sobre todo en caso de que seamos alérgicos, tanto a plantas como a alimentos.
4. Antigripales. Los antigripales son medicamentos que asocian varios principios activos y debemos escoger aquellos que se ajusten más a nuestras necesidades. Es común la asociación entre paracetamol (analgésico y para la fiebre), junto a un fármaco especifico para la tos y un descongestivo nasal.
5. Antidiarreicos. Pueden utilizarse con el fin deevitar la deshidratación, causada por las diarreas, en el caso de que se produzca una gastroenteritis. Sin embargo, este tipo de fármacos son aconsejables sólo en caso de viajes. En general, los antidiarreicos no deben emplearse sin consultar al medico/ farmacéutico.
6. Termómetro. Aunque no sea un medicamento, tenerlo en el botiquín nos servirá para cerciorarnos de la temperatura exacta y, si tenemos fiebre, nos indicará cuando será necesario tomar un medicamento antitérmico.

Fuentes

Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.