Traumatismos infantiles

¿Qué es?

¿Qué es un traumatismo?

Técnicamente, se define como traumatismo cualquier alteración física o funcional producida por una fuerza externa que ocasiona un daño físico en la zona sobre la que se ha producido. Es decir, se trata de una lesión producida al golpearnos con algo duro.

En bebés y niños pequeños debemos prestar especial atención al traumatismo craneoencefálico (TCE), lo que coloquialmente conocemos como un golpe fuerte en la cabeza.

¿Con qué frecuencia ocurren los traumatismos craneoencefálicos en niños?

Los TCE son un accidente muy frecuente en la infancia. Se estima que uno de cada diez niños sufrirá traumatismo en la cabeza no banal a lo largo de la infancia.
En los países desarrollados, el TCE supone la primera causa de muerte y discapacidad en niños mayores de un año.

Si un bebé menor de tres meses se golpea la cabeza, es mejor que lo vea el médico.
Cuando los niños comienzan a andar suelen sufrir numerosas caídas.

¿Qué suele causar los traumatismos en niños pequeños?

En niños menores de dos años, la causa más frecuente que produce un traumatismo craneoencefálico son las caídas accidentales. Estas pueden producirse por descuido de los cuidadores cuando son más pequeños o estar relacionadas con el inicio de la deambulación (fase del desarrollo en la que comienzan a desplazarse por sí mismos) cuando son un poco más mayores.
Los accidentes de tráfico como pasajero o por atropello son la segunda causa más frecuente de traumatismo craneoencefálico en la infancia.

¿Qué consecuencias puede tener un TCE?

Tras un traumautismo craneoencefálico o un golpe leve en la cabeza, la mayoría de las veces solo se producen lesiones superficiales, como hematomas, heridas y dolor en la zona del golpe. Pero en ocasiones, el traumatismo puede ser fuerte y más grave y ocasionar daños en el cerebro del niño.
En concreto, debemos tener especial cuidado con aquellos golpes producidos por caídas desde sitios elevados como el cambiador o la cuna, o los causados por accidentes de tráfico.
La gravedad de un traumatismo dependerá de la posibilidad de ocasionar daño cerebral, así como de la edad del niño. En este sentido, son los menores de un año los que más riesgo tienen de sufrir lesiones cerebrales.

¿Cómo debemos actuar ante un TCE?

En la mayoría de casos, el niño con un golpe en la cabeza sólo experimentará dolor y no precisará recibir atención sanitaria. Podemos administrarle paracetamol o ibuprofeno en las dosis recomendadas para su peso, con el fin de aliviar ese dolor.

Si el niño es menor de tres meses, es recomendable que lo valore el médico, ya que siempre presentan más riesgo de complicaciones debido a la fragilidad de los huesos de la cabeza a esta edad.

Si el niño se encuentra bien, responde con nomalidad a nuestras preguntas y juega como si tal cosa, podremos estar tranquilos. Solo será necesario aplicar hielo si aparece un chichón o comprimir y limpiar con agua y jabón si se ha hecho una herida.

Si el niño tiene sueño podemos dejarle dormir, despertándole aproximadamente cada cuatro horas para vigilar que sus reacciones sean normales.

Si tras dos horas de haber sufrido el golpe, el niño no vomita, se le puede ofrecer una dieta blanda. En niños alimentados con lactancia materna, debemos seguir ofreciéndola a demanda y vigilar si vomitan.

La vigilancia del niño las 24 horas posteriores a haber sufrido un TCE es imprescindible y deberemos estar atentos a cualquier signo de alarma que nos pueda indicar que la lesión o el golpe recibido está comprometiendo el cerebro del niño.

¿Cuáles son los signos de alarma que debemos vigilar tras un golpe en la cabeza?

Los signos que debemos tener en cuenta durante las 24 horas posteriores a un TCE y ante los que acudiremos a urgencias para que el niño sea valorado por un pediatra son los siguientes:

  • Pérdida de conciencia en el momento del traumatismo o posteriormente.
  • Somnolencia excesiva, dificultad para despertar.
  • Confusión, desorientación.
  • Llanto persistente, irritabilidad.
  • Dolor de cabeza continuo o de gran intensidad.
  • Vómitos repetidos que no van precedidos de náuseas (puede ser normal vomitar justo después de darse el golpe).
  • Convulsiones.
  • Movimientos anormales, debilidad o adormecimiento de cualquier miembro del cuerpo.
  • Dificultad para hablar o caminar.
  • El niño ve mal o tiene las pupilas de diferente tamaño.
  • Aparición de sangre o de un líquido claro por la nariz o los oídos.
  • La herida se ha producido en la cabeza y no para de sangrar.
  • Hematoma muy grande en la cabeza o si notamos que se puede hundir el hueso al tocar con nuestros dedos.
  • Hematoma alrededor de los párpados o las orejas.
  • La caída ha sido desde más de un metro de altura.
  • En general, ante cualquier síntoma o signo que consideremos anormal o nos preocupe, la pauta de actuación debe ser acudir a los servicios de urgencias con el niño.

¿Tienen que hacerle pruebas en urgencias?

Una vez en los servicios de urgencias, la primera valoración que el pediatra realizará al niño permitirá determinar su nivel de consciencia. Esta puntuación, junto con la presencia o ausencia de alteraciones en la exploración neurológica, determinan la gravedad del traumatismo y la probabilidad de daño cerebral del niño.
En ocasiones, el médico puede recurrir a la realización pruebas radiológicas como la radiografía craneal o el TAC.

¿Qué puedo hacer para prevenir un TCE?

Evitar los golpes, caídas, tropezones, lesiones o accidentes en general resulta complicado en niños pequeños, pero sí que debemos saber que la prevención es nuestra mejor aliada y que existen algunas pautas que debemos tener en cuenta en favor de su seguridad, que debe ser nuestra prioridad.
En niños menores de seis meses:

  • Asegúrate de que la cuna, el cochecito, la sillita del coche y la mochila portabebés cumplen con las medidas de seguridad establecidas por los organismos pertinentes.
  • Ve adaptando dichos dispositivos al tamaño y el peso del niño a medida que este vaya creciendo.
  • Cuando el niño va en el cochecito o la sillita de paseo, debe ir siempre bien sujeto con los arneses y cierres correspondientes, pues cualquier falso movimiento o tropezón puede provocar la caída del niño desde esa altura.
  • Nunca dejes al bebé sin vigilancia sobre sillas, camas, sofás, cambiadores, mesas… Son frecuentes las caídas desde cualquier lugar elevado al dejar al niño solo, aunque sea durante unos segundos.
  • Ten mucho cuidado al llevar al niño en brazos, porque tú mismo puedes tropezar, resbalar o caerte.
  • Es preferible no jugar con los bebés lanzándolos hacia arriba, para minimizar el riesgo de una caída.

En niños a partir de los seis meses:

  • Protege con barreras las escaleras de casa y asegúrate de dejarlas siempre cerradas.
  • No coloques cerca de las ventanas muebles, sillas, sofás o cualquier objeto al que el niño pueda subirse.
  • Es recomendable colocar cierres de seguridad en las ventanas para que no se puedan abrir totalmente.
  • Protege también los balcones con puertas de seguridad, barandillas elevadas, etc.
  • En tu hogar, evita las superficies resbaladizas y las alfombras que se puedan deslizar.
  • En los muebles procura colocar cantoneras acolchadas para evitar golpes con las esquinas, y en las puertas, pon protectores para evitar cierres violentos.
  • En el jardín, patio o terraza, plantéate instalar en el suelo una superficie absorbente de impacto en los lugares destinados al juego del niño (tobogán, columpios, etc.).
  • Hay que tener mucho cuidado con muebles u otros objetos que se puedan volcar (como la televisión) y con dejar objetos que llamen su atención en lugares elevados.
  • Es importante colocar sistemas de protección en los laterales de la cama y evitar literas o camas altas.
  • Los andadores también pueden ser peligrosos y están desaconsejados.
  • En el automóvil, sea cual sea la edad del niño, lo más importante es utilizar siempre los sistemas de retención infantil (SRI) homologados en relación con su peso y talla, aunque sea para trayectos cortos. En este sentido, infórmate bien del SRI adecuado a cada grupo de edad (desde recién nacidos hasta niños de más de 12 años) y asegúrate de que la silla que vas a adquirir puede instalarse en tu vehículo con todas las garantías de seguridad y de que aprendes bien cómo usarla.

Autoras

Este contenido está elaborado por María Eugenia Milagro Jiménez, Irene Velasco Huici y Marta Espartosa Larrayad, enfermeras especialistas en Pediatría y miembros de la Asociación de Enfermería Pediátrica de Aragón y Navarra (AEPAN).

Vídeo

¿Cómo actuar si un niño sufre un golpe en la cabeza?

Fuentes

Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

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