Sarna

Cómo evitar el contagio de la sarna.
En los niños, las lesiones de la sarna sí suelen afectar a las palmas de las manos.

¿Qué es?

¿Qué es la sarna?

A pesar de que, a menudo, la relacionamos a unas condiciones deficientes de higiene, la sarna no es una enfermedad vinculada a ninguna clase social. Cualquier persona, sea cual sea su estrato económico, edad, sexo o raza, puede contagiarse y padecer esta dolencia de la piel, causada por un ácaro. Aunque se propaga con facilidad, sobre todo en los ambientes donde los seres humanos viven hacinados, puede tratarse y desaparecer en pocas semanas.

La denominación médica de la sarna es escabiosis, que procede del término latino scabere, que significa rascar. Entre los síntomas de la sarna destaca el prurito o picor y se manifiesta con lesiones en la piel.

Según se menciona en varias publicaciones, se estima que se producen más de 300 millones de casos de sarna en todo el mundo al año, aunque su verdadera incidencia es desconocida.

¿Cuál es su causa?

La sarna está causada por un ácaro diminuto llamado Sarcoptes scabiei, de ocho patas y cuerpo redondo. Suele medir unos 0,4 milímetros, por lo que es necesario un microscopio para observarlo. Existen diferentes variantes de este parásito: la humana, llamada var.hominis, y las de algunos animales, como la var.canis, presente en los perros.

¿Cómo se contagia la sarna?

La sarna es una enfermedad muy contagiosa, lo que explica su cifra tan alta de prevalencia. Normalmente, se transmite con el contacto directo con la piel de una persona que ya la padezca. Por eso, su prevalencia es mayor en las zonas urbanas o viviendas donde hay más hacinamiento y durante el invierno. Dado que es necesario el contacto físico cercano para el contagio, no es raro que haya un brote en una familia, una guardería o escuela infantil o una residencia de ancianos.

Por tanto, la sarna puede contagiarse también cuando se mantienen relaciones sexuales. Aunque no es habitual, también puede propagarse con el contacto con objetos inertes contaminados -por fómites-, ya que el ácaro Sarcoptes scabiei puede sobrevivir fuera del cuerpo humano durante tres días. Es decir, es posible contagiarse de sarna al compartir ropa, toallas o sábanas con una persona infectada. En cambio, es muy poco probable que se transmita con el contacto con los animales, como los perros, ya que, como hemos mencionado, a estos les afectan especies de ácaros distintas a las que se hospedan en el ser humano. En caso de transmisión de un animal a una persona, la presencia de los parásitos puede causar prurito, pero no sobreviven mucho tiempo y el síntoma desaparece por sí solo.

¿Cuánto tiempo dura la sarna? CinfaSalud
La parte interior de las muñecas y de los codos es una de las zonas donde los ácaros de la sarna excavan sus surcos.

La higiene de la persona o del hogar donde vive no guarda relación con el mecanismo de contagio del parásito: atraída por calor y el olor, la hembra del ácaro Sarcoptes scabiei pasa al nuevo huésped y excava un túnel para enterrarse justo debajo de la piel. Una vez dentro, deposita sus huevos y segrega tóxicos que suelen producir reacciones alérgicas. Cuando los huevos eclosionan -a los veintiún días-, las larvas se abren camino hasta la superficie de la piel, donde permanecen hasta completar su desarrollo. Desde allí, luego pueden desplazarse a otras áreas de la piel o propagarse a otras personas. El número de ácaros que viven sobre la persona puede variar, aunque suele ser inferior a veinte -a excepción de la sarna costrosa, que más adelante mencionaremos-.

¿Cuáles son sus síntomas y complicaciones?

El síntoma inicial y más frecuente de la sarna suele ser un picor muy intenso, producto de la reacción alérgica a los ácaros, a sus huevos y a los desechos que producen. Inicialmente, el prurito es local y, después, tiende a generalizarse. La intensidad del prurito se suele incrementar por la noche y, muchas veces, impide dormir a la persona con sarna. En bebés muy pequeños, el picor puede no aparecer.

Además, y como lesiones visibles en la piel, los ácaros excavan en la piel galerías finas e irregulares (surcos), que suelen ser muy estrechos y medir de cinco a quince milímetros de largo. Inicialmente, comienzan en las zonas de la piel donde hay pliegues y grietas: entre los dedos, en la parte interior de las muñecas y de los codos, axilas, nalgas, la cintura, rodillas, borde interno de los pies…. También alrededor de las mamas, en las mujeres, y los genitales, en los hombres, son lugares del cuerpo proclives, al igual que debajo de anillos, relojes y brazaletes.

En los niños, sin embargo, el área de afectación suele extenderse y puede llegar a todo el cuerpo, incluidos el cuero cabelludo, las palmas de las manos y las plantas de los pies. En la cara, solo suele afectar a los bebés y a las personas que sufren la variedad llamada sarna costrosa.

Los surcos que realizan los ácaros suelen estar acompañados al final por una protuberancia o pápula (llamada la pápula acarina). Tanto el surco como la pápula acarina son lesiones típicas de la sarna. A veces, existen también nódulos, ampollas o costras. El rascado demasiado vigoroso puede producir úlceras en la piel que originen infecciones bacterianas secundarias. Estas pueden tratarse y aliviarse, pero es necesario identificar la sarna como causa para tratarla y evitar que se repitan.

En general, la primera vez que una persona se contagia de sarna pueden transcurrir en torno a tres semanas hasta que se manifiesten los signos y síntomas en su piel. No obstante, ese periodo de incubación puede reducirse a entre uno y cuatro días, aproximadamente, si la persona ya tuvo la enfermedad previamente.

Por otro lado, las áreas del cuerpo afectadas son mayores en quienes padecen un tipo de sarna más grave, llamada sarna costrosa o sarna noruega, normalmente, ancianos y personas con el sistema inmune deprimido o desnutridas. Estas personas pueden sufrir también descamación en manos y pies y, en sus costras, esconderse desde cientos a más de un millón de ácaros vivos y sus huevos. Se trata de un tipo de sarna mucho más contagiosa.

¿Cómo se trata la sarna?

La sarna es una enfermedad que puede tratarse con facilidad y la mayoría de los casos pueden curarse sin problemas. El tratamiento más común, cuyo objetivo es eliminar la infección, se basa en la aplicación tópica de cremas y lociones, que debe repetirse al cabo de unos días. El medicamento más habitual para tratar la sarna suele ser la permetrina, una crema que se aplica sobre todo el cuerpo, incluyendo todos los pliegues y la piel debajo de las uñas y, en los niños, la cabeza.

Otra opción para intentar curar la sarna es el lindano, capaz de eliminar los ácaros y sus huevos, pero que no puede usarse en embarazadas, madres lactantes, bebés y niños pequeños (menores de dos años), entre otros casos. En estos últimos, puede aplicarse un ungüento de azufre y crema de crotamitón, aunque resultan menos eficaces.

Respecto a la sarna costrosa, el dermatólogo puede prescribir ivermectina, un fármaco que se toma en una sola dosis por vía oral.
En cualquier caso, la indicación y elección del mejor tratamiento en cada paciente de sarna corresponde al profesional sanitario.

También puede recurrirse a antihistamínicos para aliviar el picor; a veces, pueden ser necesarios hasta después de que la sarna haya desaparecido, ya que la reacción alérgica que causan los ácaros puede persistir, a pesar de que los parásitos estén muertos.

Por otro lado, hay que saber que, para aliviar el picor típico de la sarna, la aplicación inadecuada de cremas de corticoides puede conducir a la denominada sarna incógnita, en la que la inflamación de las lesiones ha desaparecido, pero no se ha logrado la curación. Y por último, en el caso de que se encuentren lesiones sobreinfectadas por bacterias, el profesional añadirá el tratamiento antibiótico más indicado.

Claves para evitar el contagio de la sarna y prevenir su propagación

La sarna es una enfermedad muy contagiosa. El afectado y su familia deben tomar una serie de precauciones antes y después del tratamiento para evitar su propagación y contagiar a otras personas:

  • 1. Todos deben tratarse.
  • Familiares, pareja sexual y todo el que viva bajo el mismo techo o mantenga un contacto estrecho con la persona afectada debe recibir tratamiento contra la sarna. Incluso, aunque no sientan picor u otros síntomas.
  • 2. Lava todas tus prendas de vestir, incluida la ropa interior, toallas y ropa de cama a 60º.
  • Es la temperatura a partir de la cual los ácaros mueren. También es efectiva la limpieza en seco o un planchado a alta temperatura. Si tienes secadora, usa el ciclo caliente para secar todo.
  • 3. Lava también los juguetes y peluches.
  • Si hay algo que no puedas lavar, puedes meterlo en una bolsa cerrada herméticamente durante aproximadamente quince días, pues estos parásitos solo sobreviven tres días fuera de la piel.
  • 4. Repite el lavado de la ropa después del tratamiento.
  • Lava de nuevo la ropa, las toallas y la ropa de cama, aunque ya no es necesario limpiar el resto de cosas de la casa.
  • 5. Pasa el aspirador a conciencia.
  • Aspira cada habitación de la casa, haciendo hincapié en las alfombras y los muebles que puedan estar tapizados como sillas, sofás y sillones. Después, desecha la bolsa del aspirador.
  • 6. Evita tener relaciones sexuales hasta después del tratamiento.
  • Es una de las maneras en que se transmite la enfermedad y el uso del preservativo no la previene.
  • 7. Si tu hijo tiene sarna, mantén sus uñas cortas.
  • De esta manera, reducirás el riesgo de que desarrolle infecciones bacterianas secundarias.
  • 8. No olvides a tu mascota.
  • Si tienes mascotas en casa, consulta con el veterinario, porque precisarán tratamiento si tienen lesiones.

Fuentes

Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.