Alopecia

¿Es reversible la alopecia?

15 enero, 2018

¿Cómo es un cabello?

Cada pelo está integrado por una parte interna llamada raíz y otra externa, denominada tallo. La primera está viva y termina en el bulbo, en cuyo hueco central se halla la papila dérmica. Esta alberga los capilares sanguíneos, encargados de alimentar la raíz, es decir, de llevar al cabello los nutrientes, el oxígeno y la energía que necesita para desarrollarse.

El tallo se compone de varias sustancias químicas y la proteína que encontramos, principalmente, es la queratina, que supone entre un 80% y un 95% del peso total del pelo. El tallo consta estructuralmente, a su vez, de un núcleo interno o médula, de una capa media llamada córtex y de una capa -protectora- exterior, denominada cutícula.

Cada pelo nace unos cuatro milímetros por debajo de la piel, en el interior de unas diminutas cavidades llamadas folículos pilosos. Desde estas cavidades, presentes en toda la superficie de la epidermis, a excepción de las palmas de las manos, las plantas de los pies, el ombligo y las mucosas, el pelo se proyecta hacia el exterior de la piel, donde ya se hace visible.

¿Cuál es su ciclo de vida?

El ciclo capilar que experimenta un cabello se divide en tres fases:

  1. Anágena: es la fase de crecimiento activo, en la que el pelo aumenta aproximadamente un centímetro al mes. Entre el 85% y el 89% de los folículos se hallan en esta fase, cuya duración es de 2 a 6 años.
  2. Catágena: es la fase de descanso. El crecimiento se frena y el pelo empieza a separarse de la papila dérmica. Dura entre 4 y 6 semanas y en ella se encuentra el 1% de los folículos.
  3. Telógena: se trata de la fase de desprendimiento, en la que el pelo es expulsado al exterior. En su lugar, empezará a crecer uno nuevo. Dura entre dos y tres meses y se hallan en ella entre el 9% y el 14% de los pelos.

¿Qué es la alopecia?

La alopecia, según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), se define como “la pérdida de folículos pilosos por área”, es decir, la ausencia de cabello o calvicie. La caída de cabello puede conducir, y con frecuencia lo hace, a una calvicie (alopecia), pero esto no tiene por qué suceder siempre.

Lo habitual es perder entre 80 y 100 cabellos al día. A partir de ahí, podemos empezar a hablar de una pérdida anormal del cabello, que puede afectar tanto al cuero cabelludo como a otras zonas de la piel donde hay pelo, como la barba, las cejas y pestañas, las axilas o los genitales.

Se trata de un trastorno muy frecuente en la población y un motivo común de consulta médica.

¿A quién afecta?

En general, la alopecia afecta a una gran parte de la población, en torno a un 45% de los hombres y mujeres de raza blanca mayores de 40 años, según algunas fuentes.

Como veremos más adelante, la forma más frecuente de alopecia entre la población, que es la alopecia androgénetica o calvicie común, es la responsable del 95% de los casos de este problema, de acuerdo a datos de la Clínica Universidad de Navarra. Esta afecta sobre todo a los hombres, pero también a las mujeres. Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la padecen un 40% de los hombres entre los 18 y los 39 años, y el 95% de los mayores de 70 años, pero también al 35% de mujeres en edad fértil y hasta un 50% de las mujeres menopaúsicas.

¿Cómo se manifiesta?

Aunque depende del tipo de alopecia que se padezca, en general, se manifiesta  de la siguiente manera:

  • Disminuye la cantidad de cabello: en la calvicie común, sobre todo sucede en la parte frontotemporal (delantera y lateral) y occipital (trasera) de la cabeza.
  • El grosor del cabello se reduce, se vuelve más fino y débil.
  • Aumenta la caída de pelo, se cae más precozmente, sin llegar a completar su ciclo natural.
  • Se pierde volumen y densidad en el cabello.
  • Pueden sufrirse molestias y malestar en el cuero cabelludo.

¿Qué tipos de alopecia hay y qué los provoca?

La alopecia puede clasificarse de varias maneras. Por ejemplo, según su localización, puede ser localizada o difusa. Según su causa puede ser primaria (por alguna enfermedad del propio pelo) o secundaria (por enfermedad de algún otro órgano). Por el momento de aparición puede ser congénita o adquirida. Y en función de si es reversible o no, puede dividirse en:

  • Alopecias no cicatriciales: en este tipo de caída de cabello, la alteración del folículo piloso es reversible y, además, la piel que lo circunda no sufre inflamación. Son las más frecuentes y, entre ellas, se hallan:
    • Alopecia androgenética (calvicie común): es el tipo de alopecia más común, es de progresión lenta y su incidencia aumenta con la edad. Está motivada por varios factores: genéticos, metabólicos, locales y hormonales. El factor hormonal más importante son los andrógenos; al parecer, se da una sensibilidad mayor en los folículos pilosos de estas personas a la acción de los andrógenos, que poco a poco van reduciéndose hasta desaparecer. Afecta a ambos sexos, pero sobre todo a los hombres -que poseen mayor cantidad de andrógenos- y con patrones diferentes. El masculino se caracteriza por la pérdida de pelo en las regiones frontal y superior del cráneo. Al principio, aparecen lo que se denominan entradas y, más tarde, comienza a verse afectada la región de la conocida popularmente como coronilla. En cambio, en las mujeres, la pérdida de cabello es difusa, no existen zonas de calvicie total y no se forman entradas.
    • Caída difusa: se trata de una pérdida de cabello más o menos intensa, que puede ser tanto aguda como crónica, pero que no se localiza en una zona determinada del cuero cabelludo. El motivo de esta caída es una agresión externa o interna sobre los folículos, lo cual altera el ciclo de vida del cabello y lo detiene en alguna de sus fases.Aunque se incluyen en este grupo varios tipos de calvicie, el más frecuente es el efluvio telogéno agudo. Se trata de una caída rápida y extensa, que se produce cuando muchos cabellos entran en la fase telógena al mismo tiempo. Suele existir un factor desencadenante que provoca carencias de vitaminas y minerales: una enfermedad importante, una infección con fiebre, algunos medicamentos, distintas intervenciones quirúrgicas, un parto, un periodo de estrés intenso, una pérdida importante de peso…La caída del cabello se produce aproximadamente 3 o 4 meses después de que se produzca el evento desencadenante. En la mayoría de los casos, la caída de cabello se detiene pronto y vuelve a crecer con normalidad.
    • Alopecia areata: la pérdida de cabello se produce en zonas muy localizadas y las calvas resultantes tienen forma de parche redondeado o placa. Se cree que  su carácter es inmunológico: el sistema inmunitario ataca los folículos pilosos, lo que interrumpe el ciclo de crecimiento del cabello. Es más frecuente en niños y adultos   jóvenes, aunque puede afectar a personas de cualquier edad. Dado que los folículos no quedan dañados, el cabello suele volver a crecer, pero existe la posibilidad de que la calvicie se extienda a toda la cabeza o al cuerpo entero, o se den recaídas.
    • Alopecia traumática: la caída del cabello es debida a traumatismos físicos de diferente índole. Por ejemplo, un mecanismo repetido de tracción -como la que producen algunos peinados-, de presión -como la que ejerce el roce de la almohada en el cuero cabelludo del bebé- o una tricotilomanía, que es el arrancamiento manual del pelo de forma compulsiva para liberar tensiones interiores.
  • Alopecias cicatriciales: son alopecias irreversibles y suelen producirlas enfermedades del cuero cabelludo. Pueden ser producidas por diversas enfermedades (por ejemplo infecciosas o tumorales) o por agentes fisicoquímicos (por ejemplo traumatismos mecánicos o quemaduras). Es importante acudir a un dermatólogo para una orientación diagnóstica precisa en estos casos.

¿Se puede revertir o frenar la alopecia?

Las alopecias no cicatriciales, como hemos dicho, pueden ser reversibles. El tratamiento más adecuado en cada caso dependerá de la causa de la alopecia:

  • Alopecia androgenética: aunque no existe tratamiento totalmente efectivo, sí hay fármacos que pueden frenar la progresión de la alopecia y otros capaces de aumentar el crecimiento del pelo terminal, siempre y cuando el tratamiento se empiece a tiempo.Los medicamentos más empleados y cuya eficacia ha sido demostrada son el minoxidil, un vasodilatador que se aplica en forma de solución sobre la piel, y el finasteride, un medicamento que se toma por vía oral y bloquea la producción de andrógenos.El minoxidil tópico consigue frenar la caída de manera parcial, pero el tratamiento debe iniciarse lo antes posible para que sea efectivo. En este caso, debe tomarse de seis a doce meses o, incluso, durante toda la vida. Por su parte, el finasteride también frena el proceso y, en algunas personas, puede llegar a aumentar el crecimiento del pelo. Su administración está solo aprobada en hombres, aunque se usa también en mujeres postmenopáusicas.En el caso de que  la alopecia androgénica femenina fuese originada por unos niveles aumentados de andrógenos  (o en algunos casos con niveles de andrógenos normales pero una mayor sensibilidad a su acción), podrá realizarse tratamiento hormonal cuya elección dependerá de si el origen del incremento se halla en la glándula suprarrenal, o de si tiene una causa en un problema ovárico. En cualquier caso esta elección la hará el profesional tras el estudio correspondiente.En los casos en que la alopecia ha avanzado demasiado o si el tratamiento médico no es eficaz, existe la opción de un autotrasplante de cabello o de recurrir a prótesis (pelucas).
  • Alopecia areata: para tratar este tipo de calvicie, pueden ser eficaces los corticoides, aplicados tanto a nivel tópico como infiltrados, solos o en asociación a otros fármacos y agentes irritantes, en los que la valoración del riesgo beneficio debe ser realizada por el especialista. .. En algunos casos, pero especialmente en la población infantil, pueden ser efectivas algunas vitaminas. En general los tratamientos son poco satisfactorios.

10 Consejos para cuidar el cabello

Seguir las siguientes pautas en el día a día nos ayudará a conservar nuestro cabello sano y fuerte durante más tiempo:

  • 1. No dejes pasar el tiempo.
  • Ante los primeros signos de alopecia, no esperes y consulta cuanto antes a tu médico o dermatólogo. Solo un diagnóstico precoz permitirá elegir el tratamiento más adecuado para tu caso y frenar o, incluso, revertir la caída de cabello.
  • 2. Lávate la cabeza con la frecuencia necesaria.
  • El exceso de sebo derivado de la falta de higiene puede deteriorar el folículo piloso y provocar calvicie prematura. Por este motivo, es necesario lavarse la cabeza al menos una o dos veces a la semana. Si lo necesitas, puedes hacerlo incluso diariamente. Usa un champú suave y aclara después el cabello hasta asegurarte de que no queden restos de jabón. Lávalo también si te bañas en una piscina, para asegurarte de que eliminas completamente el cloro.
  • 3. Cepíllate el pelo todos los días.
  • No lo hagas con demasiada fuerza y emplea un peine cuyas púas no sean afiladas.
  • 4. Evita los peinados demasiado tirantes.
  • Por ejemplo, los moños o coletas demasiado ajustados. Pueden provocar la caída del cabello en las zonas que sufran  más directamente la agresión.
  • 5. Mejor secar al aire que con secador.
  • Es conveniente evitar las altas temperaturas cuando te seques el pelo, por lo que es más recomendable dejar que se seque al aire o usar una toalla que recurrir al secador. En caso de usarlo, mantenlo a suficiente distancia de tu cabello y no lo dejes fijo en un punto.
  • 6. No abuses de los tintes.
  • Evitar teñir o decolorar el cabello demasiado a menudo, pues puede acabar pasando factura a su salud y luminosidad.
  • 7. Sigue una dieta equilibrada y variada.
  • Debe ser abundante en frutas y verduras e incluir alimentos de todos los grupos, pues solo un aporte completo de nutrientes permitirá a tu pelo crecer y mantenerse fuerte y sano. Te ayudará, además, a fortalecer tu sistema inmunológico y mantener a raya las infecciones.
  • 8. Evitar situaciones de estrés.
  • Este problema puede desencadenar la caída del cabello, tanto en hombres como en mujeres.
  • 9. No fumes.
  • Además de ser muy nocivo para la salud en general, el tabaco reseca la piel y debilita el pelo.
  • 10. No te fíes de las soluciones milagrosas.
  • Existen en el mercado multitud de productos y tratamientos capilares cuya eficacia no está aprobada. Sigue solo aquellos que te recomienden los profesionales sanitarios.

Fuentes

Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.