Ojo seco

¿Cómo mantener el ojo hidratado?

27 febrero, 2017

Síndrome del ojo seco, una dolencia ocular muy frecuente

El síndrome del ojo seco es una enfermedad que afecta a las lágrimas y a la superficie ocular, y en la que intervienen varios factores. En la actualidad, se considera el resultado de un mal funcionamiento de la llamada “unidad funcional lagrimal”, compuesta por varios elementos: glándulas lagrimales, superficie ocular, párpados y nervios que los conectan entre sí. La misión de esta unidad es mantener la superficie del ojo (la córnea, concretamente) transparente y lubricada y otorgar una visión nítida. Esto se consigue, en parte, gracias a la película lagrimal, que es una lámina de lágrimas que producen nuestros ojos cada vez que parpadeamos.

Cuando se altera el funcionamiento de esa unidad también se dan cambios en la composición de la lágrima, lo que se traduce en una película lagrimal inestable y en inflamación de la superficie ocular. Todo ello provoca síntomas de incomodidad y déficit visual en la persona afectada.

¿Cómo funciona la película lagrimal?

La película lagrimal consta de varias capas de diferente composición (grasa, acuosa y mucosa) y cada una tiene distintas funciones. La capa grasa es la más externa y evita que las lágrimas se evaporen rápidamente; la capa acuosa limpia la superficie ocular de partículas que no pertenecen al ojo; y la capa mucosa es la capa interior, ayuda a esparcir la capa acuosa sobre la superficie del ojo para mantenerlo húmedo y sin esta capa, las lágrimas no se adhieren al ojo.

Cada vez que parpadeamos, se redistribuye y reestructura la película lagrimal, se contribuye a la entrada de lágrima por los puntos lagrimales y se facilita la secreción de las glándulas productoras de la capa grasa, por lo que, con estos tres efectos simultáneos, la superficie del ojo se mantiene suave, lisa y bien lubricada.

Entre el 10% y el 20% de la población padece este problema

De acuerdo a datos del Grupo Español de Superficie Ocular y Córnea (GESOC), la prevalencia  del ojo seco en la población oscila entre el 10% y el 20%, porcentaje que aumenta con la edad. Se trata, además, del motivo del 30% de las consultas de oftalmología en nuestro país, según datos del Ministerio de Sanidad.

Desde el viento al parpadeo, varios factores influyen

Existen ciertos factores que influyen en la aparición y desarrollo del síndrome del ojo seco:

  • Ambiente interno: son las condiciones que presenta el propio paciente, como baja frecuencia de parpadeo (tras períodos de lectura prolongados); uso de pantallas y dispositivos electrónicos; algunos factores ocupacionales (tareas que requieran alta atención visual, como trabajar al microscopio); mantener los párpados muy abiertos; una posición de mirada fija; el envejecimiento, el sexo femenino (afecta más a mujeres que a hombres); baja reserva de algunas hormonas (andrógenos); o ciertos medicamentos.
  • Ambiente externo: son las condiciones medioambientales propias de oficinas o despachos, u otras típicas de entornos predisponentes, como exposición a productos químicos, a polvo ambiental, baja humedad relativa o alta velocidad del viento.

Dos causas principales

Las dos causas que producen  el ojo seco son:

  • El déficit de secreción acuosa, que puede ser de dos tipos:
    • Asociado a una enfermedad llamada Síndrome de Sjogren (afecta a las glándulas salivales y lagrimales, que son alteradas por un proceso autoinmune) o a otras enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide o el lupus eritematoso sistémico, entre otras.
    • No asociado a las patologías anteriores. Entonces, puede producirse por una enfermedad, congénita o adquirida, que afecte a la secreción de la propia glándula; también por obstrucción de los conductos de la glándula lagrimal; por alteraciones en los nervios que regulan la producción de lágrima de las glándulas (en el caso de uso de lentes de contacto o diabetes, este parece el mecanismo implicado, así como tras algunas cirugías oculares); o por la utilización de algunos fármacos que disminuyen la secreción lagrimal (fundamentalmente, antihistamínicos, beta bloqueantes, antiespasmódicos, diuréticos y algunos fármacos psicótropos).
  • El exceso de evaporación de agua, llamado también ojo seco evaporativo, que puede ser:
    • Intrínseco: provocado por la falta de producción de grasa para la capa grasa de la película lagrimal o por trastornos de la apertura de los párpados, por baja frecuencia de parpadeo o por la acción de algunos fármacos.
    • Extrínseco: causado por déficit de vitamina A, uso de fármacos tópicos, conservantes de algunos colirios, uso de lentes de contacto o alergias que afectan a la superficie ocular.

Un síntoma importante: sensación de cuerpo extraño

Hay varios síntomas asociados al ojo seco:

  • El principal síntoma del ojo seco es la sensación de tener un cuerpo extraño o arenilla dentro el ojo, acompañado, en ocasiones, de dificultad para abrir los ojos, sobre todo al levantarse por las mañanas
  • También puede aparecer sensación de sequedad ocular.
  • Picor y escozor.
  • Puede suceder que aumente el lagrimeo -lo que percibimos en forma de ojo lloroso-, ya que la calidad de la lágrima es deficiente y, en estadios iniciales, el ojo trata de compensarlo produciendo más cantidad.
  • Dificultades para ver bien o ligera visión borrosa, especialmente tras pasar un periodo de tiempo prolongado leyendo o frente al ordenador.
  • Inflamación de los párpados (blefaritis): los párpados se muestran enrojecidos y con escamas.
  • En casos más graves, pueden darse pequeñas y múltiples erosiones en la córnea (queratitis punctata), que pueden producir dolor, intolerancia a la luz (fotofobia), enrojecimiento del ojo y mayor lagrimeo.

Los síntomas suelen aumentar a lo largo del día y su intensidad, ser mayor durante la tarde y la noche.

¿Cómo se trata?

Según la Sociedad Española de Oftalmología (SEO), el ojo seco no se cura, pero sí se puede controlar y, de esta manera, reducir las molestias y síntomas que ocasiona. Para ello, esta entidad recomienda los siguientes tratamientos:

  • Lágrimas artificiales: son compuestos inocuos que imitan la composición de la lágrima del ojo. El oftalmólogo debe prescribir la más adecuada a cada paciente, que debe ser constante y emplear la lágrima con la frecuencia que le indique su médico. El farmacéutico podrá asesorarte sobre la variedad de soluciones que existen en el mercado, como las que contienen ácido hialurónico.
  • Higiene de los párpados y el borde palpebral: en muchas ocasiones, el ojo seco está acompañado de blefaritis –inflamación de los párpados debida la acumulación de grasa y baterías sobre su borde-. Para tratarla, se aplica calor local sobre los ojos y, a continuación, se realiza un ligero masaje en el borde del párpado con espuma, gel o una toallita específica.
  • Otros tratamientos tópicos: pueden aplicarse colirios como la Ciclosporina A, el suero autólogo y ciclos cortos de corticoides tópicos.
  • Otros tratamientos: en el caso de que persistan las molestias, puede recurrirse a la colocación de un pequeño tapón fabricado con material sintético en el punto lagrimal inferior, que suele tolerarse sin problemas.

Es importante puntualizar que no existe un tratamiento específico de este síndrome, salvo en los casos en que sea una enfermedad de tipo general la que lo provoque -como por ejemplo la artritis reumatoide o  la avitaminosis-, en cuyo caso, el tratamiento a aplicar será el propio y específico de la afección que lo causa.

Diez consejos para prevenir el ojo seco

Existen una serie de medidas que pueden ayudar a prevenir o controlar los síntomas del ojo seco:

  • 1. Sé cuidadoso al despertar.
  • Cuando te despiertes, abre los ojos con precaución y evita frotártelos violentamente.
  • 2. Acuérdate de parpadear.
  • Aumentar la frecuencia del parpadeo te ayudará a prevenir el ojo seco.
  • 3. Intenta prevenir la alergia.
  • Lleva a cabo las medidas preventivas adecuadas para evitar la alergia ocular como, por ejemplo retirar de la habitación peluches o alfombras en caso de alergia a los ácaros.
  • 4. Evita los ambientes calurosos o demasiado secos.
  • En invierno, coloca humidificadores en la habitación y mantén a raya el uso del aire acondicionado en verano.
  • 5. No te seques el pelo con secador.
  • El aire caliente que expulsa puede agravar los síntomas en tus ojos.
  • 6. No te expongas al viento sin gafas de sol.
  • Protégelos con gafas de estilo envolvente.
  • 7. Conduce con las ventanillas cerradas.
  • De esta manera, reducirás la exposición de tus ojos al viento y a las corrientes.
  • 8. Huye del humo.
  • Tanto del humo de los cigarrillos como del de la contaminación, ya que este ambiente puede aumentar la sequedad e irritación del ojo.
  • 9. Ten precaución en el trabajo.
  • Habla con tu equipo de salud laboral; ellos te podrán aconsejar acerca de las pautas de prevención más eficaces según los riesgos de tu puesto de trabajo.
  • 10. Toma alimentos con ácidos grasos omega-3.
  • El pescado azul, como el salmón, las sardinas o las anchoas, constituye una fuente natural de este nutriente, aunque también puedes consultar con tu oftalmólogo la posibilidad de tomar suplementos alimenticios.

Infográfico

¿Has notado alguna vez la sensación de tener arenilla en el ojo? Conoce qué hábitos de cuidado ocular seguir para tratar el llamado síndrome del ojo seco y sobre todo, las pautas para prevenir que vuelva a aparecer dicha molestia.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.