Alimentación para pacientes oncológicos

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Diez consejos alimenticios para pacientes oncológicos

  1. Planifica las comidas. Los horarios de los tratamientos pueden interferir en las horas de las comidas del paciente, por lo que hay que tenerlos en cuenta. Generalmente se conocen de antemano, lo que ayuda a establecer los menús semanales e incluso diarios.
  2. Menos cantidad y más veces. En la planificación, reparte las comidas en varias tomas y sin que estas sean muy voluminosas: puedes realizar hasta 6-10 tomas al día. Procura comer más en la comida en que tengas más hambre, que suele ser en el desayuno, y ten en cuenta que existen ciertos medicamentos que afectan al apetito.
  3. Dieta personalizada. Cada enfermo tiene unas reacciones adversas distintas ante el tratamiento oncológico, así como unos gustos diferentes; por eso, si preparamos los menús, debemos atender a las preferencias y necesidades del paciente.
  4. Apuesta por la variedad. Evita la monotonía en la elaboración de comidas, porque el paciente oncológico debe hacer una dieta variada y equilibrada, de forma que se cubran todos sus requerimientos.
  5. Consume alimentos de todos los grupos. Elige los productos de temporada y variando según la época del año. Opta por proteínas de fácil digestión, como el pescado blanco (merluza, lenguado, gallo…), carnes blancas (pollo, pavo, conejo…), clara de huevo cocida, o queso fundido desnatado-; los hidratos de carbono como el pan, galletas, pasta o arroz son de fácil digestión y te aportarán la energía necesaria; para cocinar y aliñar los alimentos, emplea aceite de oliva, y toma lácteos según tu tolerancia. Además, puedes usar concentrados de proteínas en polvo en aquellos casos en que la dieta no cubra tus necesidades nutricionales.
  6. Mejor, sin grasa. Las tecnologías culinarias que uses deben aportar poca grasa a tu dieta para facilitar la digestión y evitar la saciedad: plancha, hervidos, vapor, horno, microondas, papillote…
  7. Hidrátate mucho. Bebe entre 1,5 y 2 litros de agua al día, y para recuperar las sales minerales perdidas, es recomendable el consumo de sueros de rehidratación oral. Además, puedes beber licuados, bebidas vegetales como zumos, cremas de verduras, yogur batido e infusiones.
  8. Buen ambiente y en compañía. Tan importante como la comida es el lugar y la compañía. Elige ambientes relajados y agradables, sin ruidos y distracciones como la televisión y evita comer solo.
  9. Realiza ejercicio suave cada día. Junto a la alimentación, hay otro hábito que debes introducir en rutina: el ejercicio diario, siempre en la medida de lo posible, y eso sí, evitando esfuerzos los días que estés muy bajo de energía, el día del tratamiento o días posteriores.
  10. Consulta a tu médico. Tu médico especialista es quien mejor conoce el tratamiento y tu evolución, así que debes recurrir a él en caso de que tengas dudas con ciertos alimentos o hábitos nutricionales o si surge algún síntoma relacionado con la comida.
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Consejos de alimentación para pacientes oncológicos

Fecha de publicación 17 octubre, 2016