Tecnoestrés laboral

¿Qué es el tecnoestrés?

El tecnoestrés es un fenómeno de aparición reciente. Se trata de una nueva clase de estrés relacionada con el uso de las nuevas tecnologías en el entorno laboral, aunque fue hace tres décadas, en 1984, cuando el psiquiatra norteamericano Craig Brod puso por primera vez el foco en este término y sus consecuencias para la salud. Otra importante autora (M. Salanova) lo definió en 2003 más específicamente como un estado psicológico negativo relacionado con el uso de las TIC o con la amenaza de su uso en un futuro.

En definitiva, el tecnoestrés está causado por la incapacidad para gestionar de manera saludable las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). El trabajador percibe un desajuste entre la necesidad de usar en su puesto laboral las TIC y los recursos, habilidades o tiempo de los que dispone para satisfacer esa demanda, lo que le lleva a un estado psicológico negativo.

¿Qué tipos de tecnoestrés existen?

Aunque en la actualidad tecnoestrés es un término «cajón de sastre» que alberga múltiples tipos de tecnoestrés, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) diferencia tres tipos de tecnoestrés:

  • La tecnoansiedad: es el tipo de tecnoestrés más conocido y consiste en que el trabajador experimenta altos niveles de activación fisiológica no placentera, así como tensión y malestar por el uso presente o futuro de algún tipo de TIC, lo que le lleva a tener actitudes escépticas respecto al uso de tecnologías y también pensamientos negativos sobre la propia capacidad para manejarlas, llegando en ocasiones incluso a evitarlas.
  • La tecnofatiga: se caracteriza por sentimientos de cansancio y agotamiento mental debido al uso excesivo de las TIC. A veces se complementan con actitudes escépticas o creencias de ineficacia respecto a su uso. Además, existe un tipo específico de tecnofatiga, denominado síndrome de la fatiga informativa, que se basa en la sobrecarga informativa que sufrimos cuando utilizamos internet y se deriva de los requisitos que impone la actual sociedad de la información.
  • La tecnoadicción: un uso compulsivo incontrolable de las TIC, durante largos períodos de tiempo y en cualquier lugar. Los tecnoadictos son aquellas personas que quieren estar al día de los últimos avances tecnológicos y acaban siendo dependientes de la tecnología, que se convierte en el eje sobre el cual estructuran sus vidas. En este sentido, uno de cada tres encuestados (32%) por el Observatorio de Prevención de Riesgos Laborales (OPRL) asegura que siempre o con frecuencia se siente mal si no tiene acceso a las TIC (mail, móvil, Internet), mientras que un 28% siente un impulso interno que le obliga a usarlas en cualquier momento y lugar.

¿A quién afecta?

A pesar de su reciente aparición, el tecnoestrés es un problema que afecta cada vez a más trabajadores. En España, según el mismo estudio del Observatorio, uno de cada tres (34%) encuestados considera que el uso excesivo de las tecnologías de la información (TIC) en el trabajo le produce problemas o consecuencias negativas, como bajo rendimiento, fatiga visual, posturas inadecuadas, discusiones de pareja o no dejarle tiempo para salir con sus amigos.

¿Qué consecuencias tiene el tecnoestrés para la salud?

En el contexto actual, el trabajador está obligado a saber desenvolverse con nuevas tecnologías que siempre están renovándose y para las que puede no llegar a sentirse preparado.

Por otra parte, ha surgido también la exigencia de un uso continuado de las TIC. Según los datos del Observatorio, un 55% de las personas las usa de manera continuada durante su día a día. En muchos de ellos su uso a veces se extiende fuera del horario laboral e invade la vida personal: el 65% de empleados encuestados asegura estar tan preocupado por dar respuesta a las tecnologías de origen laboral (contestar correos, teléfono…) que olvida sus asuntos personales.

Esta situación puede dar lugar a que la persona afectada desarrolle actitudes y sentimientos negativos hacia las TIC, así como síntomas fisiológicos y emocionales típicos del estrés.

Así lo corroboran los datos: tres de cada diez españoles dicen que las nuevas tecnologías aumentan su nivel de estrés, según el VII Estudio CinfaSalud: “Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés” . De ellos, siete de cada diez consideran la imposibilidad de “desconectar” del móvil, la tablet o las redes sociales como causa principal de ese tecnoestrés. De hecho, casi la mitad de quienes trabajan y se han sentido estresados en el último año afirman recibir correos o llamadas fuera de horario laboral, de acuerdo a la investigación.

En conclusión, podemos decir que ansiedad, agotamiento mental, excesiva dependencia del uso de la tecnología y aislamiento social son algunos de los problemas que pueden aparecer como manifestaciones derivadas del tecnoestrés laboral.

10 Claves para afrontar el tecnoestrés laboral

  • 1. Organiza bien tu jornada laboral.
  • Planifica tu agenda del día, sin sobrecargarla de actividades y gestionando los imprevistos con flexibilidad. En caso de falta de tiempo, selecciona las tareas más importantes según las prioridades y, si es posible, delega. Aprende a decir no o, en la medida de lo posible, a pedir más recursos. En el día a día, realiza descansos durante la utilización del ordenador (por ejemplo, 5-10 minutos cada hora) y trata de evitar la multitarea, cerrando aquellas ventanas que no estés usando.
  • 2. No te lleves el trabajo a casa.
  • Desconecta en todos los sentidos: no te mantengas pendiente del móvil o el portátil. Tampoco permitas que las conversaciones se centren en los asuntos pendientes o posibles problemas. Tras la jornada laboral o durante el fin de semana, intenta cuidar y disfrutar de tu ocio y de tus relaciones personales y familiares. Si puedes hacerlo, desconecta el teléfono o déjalo aparcado durante tu tiempo de ocio.
  • 3. Separa tu vida laboral de la personal, incluidas las tecnologías.
  • Emplea líneas de teléfono o incluso aparatos diferentes para ambas facetas de tu vida. Fuera de tu jornada laboral, apaga el móvil de trabajo y no envíes correos laborales a compañeros. Si solo usas un teléfono, en tu tiempo libre procura desconectar la cuenta o sus notificaciones o acostúmbrate a activar las funciones de “No molestar” para el móvil y “Leer más tarde” o “Enviar más tarde” para los emails.
  • 4. Prioriza: la inmediatez no siempre te afecta.
  • Si no puedes desconectarte totalmente del trabajo en el tiempo de ocio, aprende a distinguir lo urgente de lo importante, es decir, si ese correo puede o no esperar a mañana sin afectar tu trabajo. En cualquier caso, prioriza y trata de delegar los asuntos urgentes cuando estás en tus horas de ocio, vacaciones o fines de semana.
  • 5. Fórmate, si es necesario, en nuevas tecnologías.
  • Si sientes que no estás preparado para manejar determinadas tecnologías, valora inscribirte en cursos que te capaciten para ello o pide ayuda a quien sí las domine, incluso puedes solicitar en tu empresa más formación y mayor participación en la toma de decisiones sobre la tecnología relacionada con tu trabajo. Con el conocimiento adecuado, harás que la herramienta trabaje para ti y ganarás confianza para afrontar situaciones difíciles relacionadas con el uso diario de las tecnologías, lo cual redundará en que tu nivel de ansiedad o angustia vaya desapareciendo.
  • 6. Aprende técnicas de autocontrol.
  • Practicar de manera regular actividades como relajación, meditación, mindfulness o yoga te ayudará a neutralizar la activación fisiológica del organismo que produce el estrés y te proporcionará un mayor control de los pensamientos y de las emociones.
  • 7. Cuida tu dieta.
  • Sigue una dieta saludable, variada y equilibrada, que incluya frutas y verduras. Mantén horarios regulares y tómate siempre tu tiempo para comer con calma. Además, evita las bebidas con cafeína o alcohol o, si las consumes, hazlo con moderación.
  • 8. Haz deporte de manera regular.
  • El ejercicio físico reduce la intensidad del estrés y ayuda a que los episodios duren menos, además de fomentar una sensación de bienestar, siempre que no se haga por obligación. La mayoría de los expertos recomiendan dos horas y media de actividad aeróbica a la semana como correr, montar en bicicleta o nadar, siempre en función de tus capacidades y gustos.
  • 9. Respeta las horas de sueño.
  • Afrontarás mejor cualquier conflicto o situación compleja en tu día a día laboral. Trata de ir a dormir siempre a la misma hora y descansa, como mínimo, siete u ocho horas cada noche.
  • 10. Recurre a ayuda profesional si es necesario.
  • Si, tras aplicar las anteriores medidas, sigues sin ser capaz de manejar el estrés en el trabajo, recurre a la ayuda profesional. Tu médico de cabecera podrá ayudarte a identificar el problema y derivarte a un especialista o terapeuta.

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