Vacunas para viajes

Infórmate con antelación y viaja protegido

El doctor José María Bayas, ex presidente  de la Asociación Española de Vacunología y responsable del Centro de Vacunación de Adultos, Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, desglosa que hay que tener en cuenta sobre vacunación si vamos a realizar un viaje.

¿Qué son y cómo actúan las vacunas?

Las vacunas son productos obtenidos a partir de microorganismos que, introducidos en el organismo del ser humano, dan lugar a una respuesta por parte del sistema inmune, estimulando la producción de anticuerpos y otros mecanismos para conseguir protección frente a ciertas enfermedades. Una vacuna puede contener, por ejemplo, una suspensión de microorganismos muertos o atenuados, o productos o derivados de microorganismos.

El método más habitual para administrar las vacunas es la inyección, aunque algunas se administran por vía oral o mediante vaporización nasal. También hay algunas que requieren varias dosis para conseguir una protección satisfactoria.

Lo ideal es que la protección conseguida por la vacuna sea de larga duración y que el riesgo de reacciones de tipo local o general sea mínimo. Así sucede con las vacunas autorizadas por los organismos internacionales competentes y de uso sistemático en los calendarios de vacunación.

Las vacunas contienen antígenos, moléculas generalmente de naturaleza proteica, responsables  de provocar la respuesta inmune. Algunas vacunas pueden emplear adyuvantes, sustancias capaces de “ayudar”, para conseguir una respuesta inmune más amplia y más duradera. Algunas vacunas pueden contener otras sustancias para conseguir la estabilidad físico-química y biológica del preparado.

¿Por qué es tan importante vacunarse y qué riesgos se previenen?

La vacunación es la mejor herramienta para prevenir algunas enfermedades infecciosas y, junto con la potabilización del agua, se trata de una de las medidas de salud pública que más vidas ha salvado a lo largo de la historia, permitiendo un notorio aumento en la esperanza de vida.

Por ejemplo, gracias a la vacunación se ha conseguido erradicar la viruela, y otras enfermedades como la poliomielitis, el sarampión, la rubeola congénita o el tétanos neonatal han desaparecido de amplias áreas geográficas. Además, afecciones como tos ferina, meningitis bacterianas y hepatitis B están siendo controladas.

Es especialmente importante que los niños y adolescentes reciban todas las vacunas que les correspondan según su edad y calendario de vacunación, puesto que las enfermedades que se pueden prevenir mediante vacunación, como la tos ferina, varios tipos de meningitis, el sarampión o la hepatitis B, pueden ser muy graves, e incluso mortales en algunos casos.

Cuando hay mucha gente vacunada frente a una enfermedad, el microorganismo que la causa circula mucho menos y así, las personas que, por diversos motivos no se han vacunado, están también protegidas. Es lo que se llama inmunidad de grupo. Por el contrario, si disminuyen las personas vacunadas en una población, algunas enfermedades pueden reaparecer de forma explosiva en forma de brotes o epidemias. De esta forma, la vacunación, además de proteger al vacunado es un acto solidario con las personas con las que convivimos.

¿Por qué debemos vacunarnos si vamos a viajar a otro país?

Las probabilidades de contraer procesos infecciosos prevenibles mediante vacunación en viajes internacionales dependen de múltiples factores.

En primer lugar, estos procesos infecciosos incluyen enfermedades que, aunque puedan existir en el país de origen del viajero, son mucho más frecuentes en el área geográfica de destino, como es el caso de la hepatitis A.

Así mismo, debemos considerar el riesgo de enfermedades específicas o exclusivas de los países a visitar, como por ejemplo, la rabia, en varias áreas geográficas o la encefalitis japonesa, en varios países del sudeste asiático.

Y también, la infraestructura sanitaria deficiente y otros aspectos ligados a la climatología local, así como los cambios en los ritmos alimentarios, de sueño y de actividad física, pueden favorecer la aparición de procesos infecciosos, especialmente de aquellos que se propagan a través de agua y alimentos o por picaduras de mosquitos.

¿Qué vacunas son imprescindibles en distintas zonas geográficas?

En contra de lo que suele pensarse, no existe una lista de vacunas para viajar a cada país, ya que todo depende de una serie de características del propio viajero, del viaje, e incluso del tiempo disponible hasta que este se inicia. La consideración de todas estas variables permite desarrollar un plan de vacunación acorde a las necesidades de cada individuo.

La demanda de vacunación con ocasión de viajes internacionales representa muchas veces una excelente oportunidad para actualizar los calendarios de vacunación, de adultos y de niños, recomendando vacunas que, con viaje o sin viaje, hubieran igualmente estado indicadas.

El plan de vacunación debe considerar varios aspectos:

  • Características del viajero: edad y sexo, inmunizaciones previas, enfermedades anteriores y estado de salud actual, alergias, medicación, embarazo actual o previsto y ocupación o profesión. Los antecedentes de viajes previos  pueden ser de interés para identificar inmunizaciones anteriores.
  • Características relativas al viaje: países de destino e itinerario a seguir, duración total del viaje y tiempo de permanencia en cada área geográfica, tipo de viaje (urbano, rural), tipo de alojamiento en cada zona, y actividades a realizar en el curso del viaje (turismo, cooperación, etc.). Todas ellas son determinantes a la hora de establecer recomendaciones específicas concretas.

En cuanto a plazos, es imprescindible que el plan de vacunación empiece a prepararse como mínimo un mes antes de la fecha de inicio del viaje, sobre todo ante viajes de cierta complejidad. Este tiempo puede ser inferior para el viajero veterano, dada la larga protección de la mayoría de vacunaciones recibidas para viajes anteriores. En cambio, si se pretende viajar en temporada alta, la vacunación debe preverse con más antelación, debido a que esta época es cuando se produce la máxima afluencia de viajeros a los centros de vacunación.

Respecto a la obligatoriedad formal de vacunación, esta se centra fundamentalmente en la fiebre amarilla. Varios países de África, Sudamérica y Asia (donde no existe la enfermedad, aunque sí mosquitos potencialmente capaces de transmitirla) pueden demandar a viajeros internacionales un certificado internacional de vacunación contra esta enfermedad. Independientemente de esta exigencia legal, la vacunación contra la fiebre amarilla debe realizarse cuando se estime riesgo para el viajero de contraerla.

Otras vacunas que pueden tener un carácter de obligatoriedad son la vacuna antimeningocócica tetravalente ACYW, exigida por el gobierno de Arabia Saudí para la concesión del preceptivo visado para acceder al país, y la vacuna de la poliomielitis para viajar a ciertos países de África y Asia.

La mayor parte de las vacunas que se administran a los viajeros obedece a la recomendación sanitaria. Algunas son muy utilizadas, ya que el riesgo está presente en amplias áreas del mundo y la proporción de viajeros susceptibles es elevada, como el caso de la hepatitis A. Otras vacunas son de uso mucho más restringido porque el riego está limitado a áreas concretas y/o tipos de viaje.

¿A dónde debemos recurrir para informarnos sobre vacunas y vacunarnos?

La información general sobre recomendaciones sanitaras, profilaxis antimalárica y vacunaciones puede obtenerse en páginas web de organismos solventes, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Sanidad, las consejerías de salud las comunidades autónomas y sociedades científicas especializadas, como la Asociación Española de Vacunología.

Por su parte, el consejo individualizado y la vacunación ya exigen la visita a un Centro de Vacunación Internacional, de los que existen cerca de un centenar en el conjunto de las comunidades autónomas españolas.

Los centros de atención primaria son buenos conocedores de las condiciones de salud de la población y pacientes a su cargo y pueden ser útiles para el viajero, pero los centros especializados disponen de mayor información y recursos. Sin embargo, las agencias de viajes no son competentes para hacer recomendaciones sobre vacunaciones, ni otros aspectos en la esfera de la salud del viajero.

Diez consejos sobre la vacunación del viajero

  • 1. Sé previsor.
  • Uno de los aspectos importantes cuando vas a planificar un viaje es contemplar si necesitarás vacunación y otras medidas preventivas. Prevén esta posibilidad con tiempo (como mínimo un mes antes de la fecha del viaje) y no lo dejes para el último momento.
  • 2. Apuesta por protegerte.
  • No tengas miedo a recibir vacunas. Son unos fármacos de comprobada seguridad y eficacia y suponen la mejor herramienta para prevenir algunas enfermedades infecciosas.
  • 3. Infórmate.
  • Una vez que tengas planificado el viaje, acude a un Centro de Vacunación Internacional, para saber qué vacunas debes recibir, según el lugar y país al que viajes. Allí te darán asesoramiento personalizado y te realizarán la vacunación.
  • 4. Algunas son obligatorias.
  • La mayor parte de las vacunas obedecen a un criterio de “recomendación sanitaria”, no de “obligación legal” para acceder a un determinado territorio o país, aunque sí que hay algunas, como la de la fiebre amarilla, que pueden ser requeridas para acceder a ciertos países de África, Sudamérica y Asia. Aquí pueden demandar a viajeros internacionales un certificado internacional de vacunación contra esta enfermedad.
  • 5. La mayoría tienen larga duración.
  • Como te informarán en el Centro de Vacunación, la mayor parte de las vacunas que recibirás con ocasión de viajes (y en otras circunstancias) te protegerán durante toda tu vida.
  • 6. Inmunidad de grupo.
  • Recuerda que “tus vacunas” protegen también a las personas a tu alrededor. La vacunación es un acto solidario porque cuando hay mucha gente vacunada frente a una enfermedad, el microorganismo que la causa circula mucho menos y así, las personas que, por diversos motivos no se han vacunado, están también protegidas. Es lo que se llama inmunidad de grupo.
  • 7. Exige una vacunación individualizada.
  • Sí que es importante que en el Centro de Vacunación conozcan tus características personales como viajero (edad, enfermedades, alergias, vacunas anteriores) y las de tu desplazamiento (duración, país, tipo de viaje), ya que de ello dependerá tu plan de vacunación.
  • 8. Conserva los certificados.
  • Una vez que hayas recibido la vacunación pertinente, guarda los certificados de vacunación de cualquier tipo (pediátricos, de viajeros, laborales, etc.) y apórtalos junto al resto de carnés o documentación cuando vayas a viajar de nuevo y acudas a un Centro de Vacunación.
  • 9. Ten en cuenta otras precauciones antes de viajar.
  • Vacunarte antes del viaje no te exime de adoptar otras medidas preventivas, relacionadas con el agua, ciertos alimentos o picaduras de insectos. Puedes consultar aquí los consejos generales para unas vacaciones saludables.
  • 10. No te descuides cuando regreses.
  • Después del viaje, completa, si procede, las pautas iniciadas de vacunación, por ejemplo de la hepatitis A, hepatitis B o hepatitis A+B.
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