Flora vaginal

¿Qué es la flora vaginal y cuáles son sus funciones?

La flora bacteriana vaginal, también conocida como microbiota vaginal, es un conjunto de bacterias beneficiosas que habitan en esta zona del cuerpo y evitan que proliferen en ella o la colonicen organismos patógenos susceptibles de producir infecciones y problemas vaginales.

Está integrada por quince especies distintas de bacterias, aunque las más importantes y frecuentes son los Lactobacillus y, en concreto, las siguientes variedades: lactobacillus crispatus, lactobacillus brevis y lactobacillus gasseri.

¿Qué puede alterar la flora vaginal?

Los factores que pueden alterar la microbiota vaginal pueden ser tanto internos como externos:

  • La edad. Con la edad, se incrementa la posibilidad de que la flora vaginal se deteriore. Así mismo, la menopausia es uno de los factores de riesgo.
  • La fase del ciclo menstrual en la que se encuentre la mujer. Por ejemplo, durante la menstruación, la concentración de bacterias de la flora vaginal disminuye, lo que hace que las infecciones sean más frecuentes en estos periodos.
  • La actividad sexual.
  • El uso de métodos anticonceptivos.
  • La falta de hábitos higiénicos adecuados o utilizar determinados productos que pueden resultar agresivos para la flora, como determinados aerosoles o polvos de higiene.
  • El empleo de tampones. Durante las infecciones, nunca deben utilizarse.
  • El uso incorrecto y excesivo de antibióticos. Dado que la función de los antibióticos es acabar con las bacterias, también perjudica a las que forman parte de la flora vaginal, y se trata de uno de los factores más determinantes en su deterioro.
  • La dieta. Por ejemplo, si es demasiado rica en azúcar o hidratos de carbono, ya que el exceso de estos nutrientes favorece el crecimiento de bacterias patógenas en el tracto intestinal y urinario.
  • La vestimenta. Los pantalones demasiado ajustados o  la ropa interior de tejidos que no transpiran bien, como el naylon o la seda, pueden causar irritación en el área vaginal.

¿Qué enfermedades pueden surgir cuándo se altera la flora vaginal?

Cuando se altera el equilibrio de la flora vaginal, los  microorganismos patógenos pueden llegar a destruir las bacterias beneficiosas como los Lactobacillus. Si esto sucede, pueden manifestarse dolencias como las siguientes:

  • La vulvovaginitis o vaginitis. Se estima que el 75% de las mujeres experimentan un episodio de esta dolencia a lo largo de su vida y el 40%-50%, al menos, un segundo. Consiste en la inflamación de la mucosa vaginal y de la piel vulvar, aunque no siempre ambas áreas anatómicas se ven afectadas. Las mujeres con vulvovaginitis pueden presentar eritema, edema inflamatorio de piel y mucosas, así como un aumento de la secreción vaginal, que en ocasiones puede ser maloliente. Las pacientes también pueden sentir prurito, escozor o dolor (vulvodinia).
  • La vaginosis bacteriana. Se trata de una infección causada por una cantidad excesiva de ciertas bacterias que alteran el equilibrio normal de la flora en la vagina. Uno de los principales síntomas es un flujo vaginal anormal con un olor desagradable, que puede ser de color blanco o gris y poco espeso. También son frecuentes el ardor al orinar y/o la picazón en la parte externa de la vagina.

¿Qué son los probióticos?

Los probióticos son complementos alimenticios a base de microorganismos vivos que ayudan a mejorar, restaurar y mantener la composición de la flora natural del cuerpo, en este caso, aquella que habita en la zona de la vagina. Estos microorganismos vivos sobreviven al paso por el tracto gastrointestinal y ejercen efectos beneficiosos sobre la salud de quien los consume.

En concreto, los probióticos formados por lactobacilos liofilizados, consumidos en las cantidades adecuadas de manera habitual, refuerzan las defensas de las mujeres y disminuyen el riesgo de padecer enfermedades como la vulvovaginitis y la vaginosis bacteriana.

Diez consejos para cuidar tu flora vaginal

Mantener el equilibrio de la flora vaginal está directamente relacionado con unas pautas de higiene adecuadas, así como con una alimentación saludable:

  • 1. Mantén tu área genital limpia y seca.
  • Utiliza jabones específicos para zonas delicadas y evita los geles con perfumes fuertes. Tampoco te apliques aerosoles, fragancias o polvos de higiene fe­menina en la zona.
  • 2. No realices duchas vaginales.
  • Aunque muchas mujeres se sienten más limpias si toman duchas vaginales después de la menstruación o tras las relaciones sexuales, ello puede empeorar el flujo vaginal, debido a que este tipo de duchas elimina bacterias sanas que recubren la vagina y que se encuentran allí para protegerla contra una infección.
  • 3. Extrema la higiene en las relaciones sexuales.
  • Cuida especialmente la higiene antes y después de mantener relaciones sexuales. También es conveniente orinar inmediatamente después.
  • 4. Mejor, las compresas.
  • Durante el ciclo menstrual, es preferible que utilices compresas a tampones; reserva estos tan sólo para cuando más los necesites. Tampoco el uso continuado de protectores o salvaslips está recomendado, ya que dificultan una correcta transpiración.
  • 5. No utilices ropa demasiado ajustada.
  • Unos pantalones demasiado ceñidos pueden llegar a causarte irritación. Por otra parte, recurre a la ropa interior de algodón y a los pantis o medias con entrepierna también de algodón. Es mejor que evites la ropa interior de seda o nailon, ya que estos tejidos pueden incrementar la sudoración en el área genital y ocasionar irritación.
  • 6. Cuida tu alimentación.
  • Si tu dieta es excesivamente rica en hidratos de carbono, intenta reducir su ingesta, pues el exceso de carbohidratos favorece el crecimiento de bacterias patógenas en el tracto intestinal y urinario. Si tienes diabetes, controla también tus niveles de azúcar en sangre. Toma al menos dos yogures al día, porque suelen contener probióticos que son necesarios para mantener el equilibrio de la flora intestinal y vaginal. Y, en general, reduce la ingesta de grasas, sobre todo, saturadas.
  • 7. Hidrata tu organismo.
  • Tu cuerpo precisa de al menos dos litros diarios de líquidos para mantenerse hidratado. Por este motivo, es crucial beber mucha agua (de seis a ocho vasos al día), aunque también se pueden tomar zumos naturales, infusiones y caldos.
  • 8. No tomes alcohol si estás en tratamiento antibiótico.
  • Recuerda también  moderar su ingesta de este tipo de bebidas en tu día a día. Es decir, no tomes más de un vaso al día de vino o cerveza.
  • 9. Acude a tu ginecólogo regularmente.
  • Realízate revisiones al menos una vez al año y, en caso de sentir algún síntoma no habitual como picores u olor, no dudes en acudir al especialista. Posteriormente, sigue sus instrucciones fielmente.
  • 10. Consulta a tu farmacéutico sobre los probióticos.
  • Sobre todo después de haber tomado antibióticos, los probióticos te ayudarán a favorecer la recuperación de la flora vaginal y a protegerte de posibles infecciones.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.