Gingivitis

¿Te sangran las encías? Puede ser gingivitis

12 diciembre, 2016

De la mano de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), desgranamos todo lo que necesitas saber sobre la gingivitis.

Las enfermedades periodontales son el conjunto de patologías que afectan al periodonto, es decir, a los tejidos que sostienen los dientes. Se producen principalmente por acción de las bacterias que se agrupan formando una fina capa, conocida como placa dental o biofilm dental.

Las enfermedades periodontales son, junto con la caries, las más comunes en el ser humano; de hecho, en España, entre el 85-90% de la población mayor de 35 años padece estas patologías en algún grado. Entre ellas, la gingivitis es una de las más comunes.

¿Qué es la gingivitis?

La gingivitis es una inflamación superficial de la encía sin que se produzca pérdida del soporte óseo y se caracteriza por hinchazón, sangrado (con el cepillado o espontáneo) y cambio de color de la propia encía, que tiende a ser más rojizo. Estos cambios suceden como consecuencia del aumento de vascularización en la zona, si bien no se producen siempre ni en todos los pacientes. Si no se trata a tiempo, la gingivitis puede empeorar y provocar la aparición de una periodontitis en personas con una mayor susceptibilidad a la enfermedad.

¿Qué síntomas tiene?

Un problema fundamental común a las enfermedades periodontales es que no se asocian con síntomas claros ni especialmente molestos. En concreto, la gingivitis no tiende, generalmente, a causar dolor o malestar intenso, por lo que muchas personas desarrollan esta enfermedad a menudo sin darse cuenta. Su síntoma más común es el sangrado de las encías (aunque en personas fumadoras este síntoma suele ser poco evidente).

Con todo, hay algunos signos y síntomas que pueden advertir sobre la existencia de gingivitis:

  • Encía enrojecida con sangrado o inflamación.
  • Pus en las encías.
  • Mal sabor de boca  o mal aliento.
  • Dientes “más largos” (tocan antes al cerrar la boca) o dientes “flojos” (se mueven o se desplazan).
  • Espacios entre los dientes.
  • Hipersensibilidad al frío.

¿Qué causa la gingivitis?

Las bacterias son las responsables de la gran mayoría de problemas de las encías. La acumulación de bacterias bajo la encía, organizadas en forma de placa bacteriana conduce a la inflamación de los tejidos adyacentes. Siempre que haya placa bacteriana, habrá algún grado de gingivitis. Si las encías sangran al cepillar los dientes (y están muy brillantes y rojas) puede significar que las bacterias ya han infectado la zona.

¿Existen factores de riesgo?

La prevalencia y gravedad de las enfermedades periodentales aumentan con la edad y la acumulación de otros factores de riesgo, como por ejemplo:

  • Tabaquismo.
  • Estrés.
  • Cambios hormonales.
  • La presencia de enfermedades sistémicas como la diabetes mal controlada  o  la obesidad.

¿A quién afecta?

Se estima que ocho de cada diez personas de 35 años o más sufren de algún tipo de patología de las encías. De ellas, la gingivitis es la más frecuente, mientras que un 30-38% de los adultos padece periodontitis.

Existen dos colectivos especialmente sensibles a este trastorno:

  • Niños: en ellos es prácticamente universal (alcanza cifras del 70% en niños de 7 años y se eleva hasta el 90% en niños de 10 años). Sin embargo, estos trastornos de las encías no suelen adquirir un perfil grave. En sus revisiones orales rutinarias se deben explorar también las encías y, en caso de detectar cualquier problema, por leve que sea, comenzar el tratamiento.
  • Mujeres: los cambios hormonales a lo largo de la vida de la mujer inciden de modo importante en su salud oral.
    • Pubertad: en esta etapa, pueden desarrollarse signos marcados de inflamación en las encías sin un aumento claro en los niveles de placa bacteriana. Se denomina “gingivitis puberal” y está asociada a los incrementos de las hormonas sexuales (estrógenos y progesterona) que se dan en las niñas alrededor de los 12 años. Estos cambios hormonales producen un incremento de la circulación sanguínea en las encías, lo que favorece una respuesta inflamatoria exagerada a la acción de las bacterias, siendo habitual el sangrado.
    • Etapa fértil: una de las consecuencias del síndrome premenstrual puede ser el sangrado de las encías, que desaparece justo cuando llega la menstrua­ción.
    • Embarazo: se conoce como “gingivitis gesta­cional” la que se su­fre específicamente durante este periodo de la vida. Y es que los cambios hormonales pueden provocar alte­raciones en los vasos sanguíneos de las en­cías similares a los que ocurren en la pubertad. Suele desaparecer habitualmente tras el parto. Si se tiene inflamación gingival antes de embarazo, la frecuencia de aparición es muy alta. Por otro lado, la toma de anti­conceptivos también causa síntomas pareci­dos a los de la gingivitis gestacional.
    • Menopausia:con el descenso de los es­trógenos y progesterona en la mujer durante esta etapa se producen alteraciones significativas en los tejidos de la boca, con una menor secreción y cambios en la composición bioquímica de la saliva, así como desórdenes en la flora bucal.

¿Qué consecuencias puede tener la gingivitis?

Si no se trata, la gingivitis evoluciona hacia una periodontitis, que puede terminar causando pérdida de dientes, con los consiguientes problemas de estética, masticación, habla o autoestima, afectando claramente a la calidad de vida.

Recientes estudios confirman también que la infección de las encías tiene un impacto sistémico en el ser humano, afectando a otras partes del cuerpo situadas fuera de la cavidad oral. En el caso de la gingivitis, se ha demostrado que las bacterias que se introducen debajo de las encías pueden, en algunos casos, viajar desde la encía hasta al torrente sanguíneo, produciendo una inflamación sistémica que favorece, por ejemplo, la formación de trombos en las arterias. Por tanto, las infecciones de las encías son un claro factor de riesgo para padecer patologías cardiovasculares.

También se ha demostrado que una mala salud de las encías puede provocar mal control de la glucemia en personas con diabetes, puede adelantar el parto en casos de embarazo, elevar el riesgo de aparición de enfermedades respiratorias o de exacerbaciones de algunas de ellas o, incluso, aumentar las posibilidades de sufrir un infarto de miocardio o cerebral u otro evento cardiovascular.

¿Cómo se diagnostica?

Una simple visita al dentista será suficiente para detectar la presencia de niveles inadecuados de placa bacteriana e inflamación gingival. La Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) cuenta en la web www.cuidatusencias.es con un autotest de salud gingival que, en tan solo un par de minutos, puede servir para que el ciudadano pueda intuir si padece este problema.

Tras el diagnóstico, es imprescindible la evaluación individual del riesgo de desarrollar enfermedades más avanzadas, potenciar la educación del paciente (favoreciendo la motivación adecuada para éste que introduzca cambios del comportamiento), y por último, reforzar las instrucciones de higiene oral.

¿Cuál es su tratamiento?

En el caso de la gingivitis, es necesaria la eliminación de la placa dental y el cálculo dental (también llamado “sarro”). Este tratamiento, denominado profilaxis profesional (o “limpieza de boca”), lo realizan los profesionales odontológicos. Además, es fundamental explicar cómo se deben cepillar los dientes y encías para mantenerlos limpios, y que no vuelva a aparecer dicho trastorno.

Debemos tener en cuenta que las diferentes enfermedades periodontales exigen un tratamiento distinto e individualizado. En general, el tratamiento de las enfermedades periodontales tiene tres objetivos diferentes:

  • Eliminar o reducir las bacterias productoras de la enfermedad.
  • Suprimir, reducir o modificar los factores que hacen que los pacientes sean más susceptibles a ésta, como son el tabaco o ciertas alteraciones dentarias como las malposiciones.
  • Crear las condiciones adecuadas para que la enfermedad se pueda mantener controlada a largo plazo.

¿Se puede prevenir?

Sí, de forma muy sencilla. La combinación de una higiene dental diaria adecuada –  cepillarse los dientes durante unos 2 minutos, al menos 2 veces al día, y con visitas periódicas de revisión y mantenimiento en la clínica dental al menos 2 veces al año – junto con tratamientos regulares para la eliminación de las bacterias que se depositan en la cavidad oral y el adecuado asesoramiento periodontal. Todas estas medidas son imprescindibles en la prevención de la gingivitis, y ayudan a que ésta no progrese si ya ha aparecido.

Claves generales para evitar y/o controlar la aparición de gingivitis

  • 1. Para toda la vida.
  • La prevención de las enfermedades periodontales es un compromiso de por vida; la eliminación mecánica de la placa bacteriana debe ser diaria y debe acompañarse con otras medidas encaminadas a evitar riesgos adicionales para la salud bucodental.
  • 2. Lávate los dientes a menudo.
  • Sigue unos mínimos hábitos de cepillado dental y de encías: hazlo durante unos 2 minutos, al menos 2 veces al día. Sobre todo, no olvides el cepillado antes de acostarte.
  • 3. Hazlo con el cepillo adecuado.
  • Los cepillos recargables eléctricos son algo más eficaces en la reducción de placa e inflamación gingival que los cepillos manuales. No obstante, no hay evidencia suficiente para recomendar el uso un cepillo sobre otro y esto dependerá de las necesidades y destreza de los pacientes.
  • 4. Sigue una técnica correcta.
  • Asegúrate de seguir una correcta técnica de cepillado dental y durante el tiempo adecuado. Cepilla cada cuarto de la boca unos 30 segundos. El cepillado dental 2-3 veces al día durante 2 minutos puede ser eficaz en la prevención primaria de la gingivitis y periodontitis en grupos de bajo riesgo; los pacientes de alto riesgo y la prevención secundaria requieren mucho más tiempo.
  • 5. No descuides el espacio entre dientes.
    La higiene interdental diaria es esencial para mantener la salud gingival. Los cepillos interdentales son el método más eficaz para aquellos espacios en los que se pueda pasar sin ejercer un trauma. Sin embargo, ten precaución en su uso en espacios interdentales estrechos; en estos casos, mejor usa hilo dental.
  • 6. Los enjuagues, el mejor refuerzo.
  • Refuerza la higiene bucodental con algún colutorio o enjuague bucal, ya que ofrecen grandes beneficios en el manejo de la gingivitis y la prevención de la acumulación de placa. Sin embargo, ten en cuenta el coste, los problemas medioambientales y los efectos secundarios de estos productos, así como la necesidad de tomar medidas adicionales según tu caso.
  • 7. Tabaco, alcohol y azúcar, los enemigos de tu boca.
  • Mantén un estilo de vida saludable y prescinde de factores nocivos para la salud, como el consumo de comidas con un alto contenido en azúcares, el alcohol, el tabaco y el estrés.
  • 8. Cuídate más si eres mujer o padeces diabetes.
  • Una mala salud de las encías puede provocar un escaso control de la glucemia en personas con diabetes e incluso puede adelantar el parto en casos de embarazo. De hecho, los cambios hormonales a lo largo de la vida de la mujer (pubertad, menopausia, síndrome premenstrual o embarazo) inciden de modo importante en su salud oral. Además, los niños son un colectivo especialmente sensible a este problema, aunque sin llegar a convertirse en un trastorno grave.
  • 9. Evita la automedicación.
  • No recurras a productos de salud oral sin contar antes con el diagnóstico correcto y asesoramiento por parte de un profesional.
  • 10. Las revisiones son imprescindibles.
  • Acude a tu dentista o periodoncista al menos una vez al año para que controle la situación de tus encías y dientes. Como profesional, te ayudará a prevenir posibles patologías dentales o periodontales, así como a mantener una buena salud general.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.