Síntomas en el embarazo

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El embarazo también puede afectar a la situación anímica y emocional de la futura madre, que  experimentará diferentes sentimientos e inquietudes a lo largo de estos nueve meses. Los síntomas psicológicos más habituales son los siguientes.

  • Alteraciones emocionales: el estado de ánimo de la madre atraviesa distintas fases a lo largo de la gestación, provocadas por los cambios hormonales típicos de esta etapa y por las preocupaciones respecto a la evolución del embarazo y a la salud del bebé. Unos temores que pueden generar ansiedad y, en ocasiones, un estado de ánimo depresivo en la mujer embarazada, algo a lo que también puede llevar la menor autoestima derivada de los cambios en su cuerpo.
    En el segundo trimestre, es habitual que la madre se sienta más tranquila y con mayor confianza en sí misma; en parte, porque ya comienza a sentir a su hijo o hija dentro de ella. En cambio, durante el tercer trimestre, la cercanía del parto puede reavivar las preocupaciones y temores por la salud del bebé y la propia capacidad para cuidarlo adecuadamente.
  • Cambios en las relaciones de pareja: esas alteraciones emocionales y la perspectiva de la maternidad y paternidad inminentes pueden alterar la relación de pareja. También en el caso del hombre se alternan sentimientos de alegría e ilusión con otros de confusión y temor a verse superado por las responsabilidades, o incluso puede llegar a sentirse excluido del embarazo o con celos del bebé, lo que puede conllevar una menor implicación por su parte.
  • La sexualidad: es otro de los aspectos de la vida en pareja que puede verse afectado a lo largo de la gestación, ya que los síntomas físicos de la mujer, el cansancio y las alteraciones en la libido influyen en gran medida. Por este motivo, es crucial una buena comunicación entre los miembros de la pareja, que deben expresarse con naturalidad sus emociones, miedos y preocupaciones. La complicidad y confianza entre ambos será clave a lo largo de la gestación.
  • La relación con los hermanos: es posible que los hermanos mayores del bebé que está por llegar modifiquen su comportamiento al sentir menor atención por parte de su madre. Por este motivo, es muy importante que se sientan implicados durante la espera.

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

¿Debo acudir al médico si deseo quedarme embarazada?

Antes de emprender la aventura de concebir un hijo, conviene realizar una visita prenatal o pregestacional, con el fin de identificar y controlar posibles riesgos para la gestación y establecer hábitos saludables en la futura madre y su pareja.

En esta primera visita ginecológica, el especialista completará el historial médico de la pareja, realizará una exploración ginecológica y mamaria a la mujer y controlará su peso y talla. Así mismo, prescribirá a la paciente suplementos de ácido fólico, una vitamina crucial para la correcta formación del tubo neural del feto. Se recomienda tomar este suplemento desde tres meses antes de la concepción y, al menos, durante los tres siguientes, con el fin de prevenir anomalías como la espina bífida.

¿Por qué es recomendable acudir también al dentista?

Aunque en ocasiones este es un aspecto que se olvida, también es recomendable una visita prenatal al dentista, con el objetivo de garantizar una mejor salud bucal durante el embarazo, ya que los cambios hormonales y el aumento de la circulación sanguínea pueden incrementar la sensibilidad de las encías durante la gestación. Asímismo, es recomendable detectar previamente cualquier amenaza de caries o problemas que puedan requerir intervención o toma de analgésicos, para así evitarlos en el embarazo.

¿Cómo es el seguimiento médico en el embarazo?

Las revisiones médicas durante el embarazo suelen alternarse entre el ginecólogo y la matrona, y su frecuencia dependerá de la comunidad autónoma y de la situación de salud concreta de la futura madre y del feto.

No obstante, ante la sospecha de embarazo y si este seguimiento se realiza dentro del sistema sanitario público, lo primero es pedir cita al médico de cabecera, que solicitará una analítica de sangre y orina para confirmar el embarazo y derivará a la gestante al ginecólogo o a la matrona.

La primera visita con estos especialistas suele realizarse entre la séptima y décima semana de gestación. En ella, se realiza la historia clínica de la futura madre, un examen obstétrico, una citología y un análisis de sangre y orina, se controla el peso y la presión arterial, se indican los controles ecográficos a realizar y se facilitan recomendaciones específicas de hábitos saludables durante el embarazo. Todo ello se repetirá durante las siguientes citas, aunque el especialista llevará a cabo también nuevas pruebas para controlar la evolución del embarazo, el crecimiento del feto y  la salud de la madre.

¿Qué pruebas específicas se le practican a la embarazada?

  • Test de O’ Sullivan: se realiza entre las 24 y 28 semanas para detectar una posible diabetes gestacional. La madre debe ingerir un preparado con azúcar (cincuenta gramos de glucosa) y, al cabo de una hora, se lleva a cabo un estudio de glucosa en sangre. Si el valor es superior 140 mg/l, se repite el procedimiento anterior, pero con cien gramos de glucosa y, esta vez, realizando un análisis de sangre justo antes de la administración, a la hora, a las dos horas y a las tres horas. Con los valores que se obtienen, se elabora la curva de la glucosa y, si en dos o más ocasiones los niveles alcanzados superan los que se consideran normales, se confirma la diabetes gestacional, pudiendo pautarse el tratamiento indicado.
  • Cultivo vaginal: entre las semanas 36 y 38, se toma a la madre una muestra va­ginal y rectal para descartar que haya una infección en la vagina producida por el estreptococo β agalactiae. Si el cultivo da positivo, se administran a la madre antibióticos durante el parto para prevenir riesgos.
  • Las vacunas: están recomendadas las vacunas de la gripe y el tétanos, aunque deben administrarse siempre después del primer trimestre. Igualmente, es necesaria la vacuna de la tosferina. En cuanto al resto de vacunas, y para evitar riesgos, hay que informarse bien antes de administrarse alguna. Por esta razón, y ante la posibilidad de contraer enfermedades importantes, la futura madre deberá evitar en lo posible los viajes a países tropicales que entrañen riesgos y requieran vacunas no indicadas durante esta etapa.

 

¿Y cómo se controla el estado del bebé?

Una serie de ecografías y pruebas de diagnóstico prenatal permitirán controlar el correcto desarrollo y estado de salud del feto a lo largo de la gestación.

  • Ecografía fetal: no entraña riesgos para el feto ni para la madre y permite controlar su estado y desarrollo en cualquier momento del embarazo. Se recomienda, al menos, realizar una en cada trimestre (en las semanas 12, 20 y 32-34).
  • Medición del pliegue nucal (translucencia nucal): el pliegue nucal del feto es un pequeño espacio que se encuentra bajo la piel de la nuca, que al final del primer trimestre ya está formado. Si al medirlo supera los dos milímetros no constituye una enfermedad, pero sí un signo de alerta de posibles anomalías en el cromosoma como la trisomía 21. Este test se realiza en la primera ecografía.
  • El triple screening: para determinar si existe la anterior anomalía u otras como el síndrome de Edward (trisomía 18) o defectos en el tubo neural, la medición del pliegue nucal suele combinarse con esta otra prueba no invasiva que se realiza entre la semana 11 y 13 de gestación, tomando una muestra de sangre de la madre.
  • Biopsia Corial: se realiza entre las semanas 11 y 12 de embarazo. Se trata de una prueba invasiva, pero no requiere anestesia: se introduce por vía transvaginal hasta el cuello del útero una cánula de aspiración para obtener una muestra del tejido de la placenta. Su análisis permite confirmar la presencia o no de anomalías genéticas y cromosómicas y, por tanto, posibles enfermedades como el síndrome de Down o de Edwards.
  • Amniocentesis: es otra prueba que permite detectar anomalías en los cromosomas. Normalmente, se realiza entre las semanas 14 y 16 de la gestación y consiste en la extracción de una muestra de líquido amniótico de la cavidad uterina mediante una punción en el abdomen. Suele utilizarse anestesia local y conlleva también un riesgo de aborto espontáneo, pero más bajo que en la biopsia de corion.
  • Test de detección prenatal de anomalías genéticas en sangre materna: es una prueba prenatal no invasiva, a partir de una analítica de sangre de la madre, que permite la detección de las anomalías cromosómicas más frecuentes. Se realiza de forma voluntaria, a partir de la semana 10 de embarazo y normalmente en centros privados, ya que no está financiada por el sistema sanitario público.

En ocasiones, puede ser necesario llevar a cabo otras pruebas especiales, con el fin de comprobar distintos aspectos de la salud y bienestar del feto:

  • Doppler: un tipo de ecografía que estudia el flujo de la sangre. Hacia el quinto mes de embarazo, el médico puede prescribir un doppler de las arterias del útero para comprobar su correcta vascularización a madres hipertensas o que hayan tenido previamente un hijo con retraso del crecimiento intrauterino. Si se produce retraso en el desarrollo del feto, puede ser necesario también un doppler del cordón umbilical.
  • Monitorización fetal: se supervisa el ritmo cardiaco del bebé mediante una sonda de ultrasonidos que se coloca sobre el abdomen de la madre. Permite controlar el estado salud del feto y, sobre todo, su respuesta ante las contracciones en el momento del parto.
  • Amnioscopia: consiste en la introducción de un tubo por el cuello del útero para observar el color y la cantidad del líquido amniótico, con el objetivo de detectar heces prematuras del feto -lo que supondría un riesgo para este-. Solo puede realizarse si el cuello del útero está algo dilatado, por lo que cada vez se recurre menos a esta técnica.

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

Fecha de publicación 2 mayo, 2018