Tosferina

De la mano de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), analizamos qué es la tosferina, cómo se contagia, sus síntomas, así como la importancia de su rápido diagnóstico y tratamiento.

¿Qué es la tosferina?

La tosferina es una infección respiratoria aguda muy contagiosa causada por una bacteria llamada Bordetella pertussis.

¿A quién puede afectar?

La tosferina se ha considerado siempre una enfermedad predominantemente infantil, con una importante afectación de lactantes pequeños, quienes suelen presentar las mayores tasas de hospitalización, complicaciones graves y mortalidad. No obstante, se detecta cada vez con más frecuencia en personas de mayor edad.

¿Cómo se contagia esta enfermedad?

La bacteria causante (B. pertussis) infecta solo al ser humano y penetra en el organismo por vía aérea a través de secreciones respiratorias. Su período de incubación habitual es de 7-10 días, pero puede llegar hasta 21 días. Su transmisión es máxima antes de la aparición de los primeros síntomas y hasta al menos 2 semanas después del inicio de la tos. A los 5 días de un tratamiento eficaz cesa la transmisión.

Desde hace décadas se dispone de vacunas efectivas para esta enfermedad, que se administra primero a las mujeres embarazadas para proteger al bebé, y, posteriormente, al propio niño durante su primer año de vida. Sin embargo, la tosferina no se erradica, ya que ni las vacunas, ni el hecho de haber pasado la infección previamente proporcionan protección permanente.

¿Cuáles son los síntomas de la tosferina?

Se suelen reconocer tres fases dentro de esta infección, aunque a veces su curso puede ser menos típico:

  • Primera fase o fase catarral: es la más contagiosa, dura 1-2 semanas y es indistinguible de un catarro común.

Segunda fase o fase paroxística: aparecen los síntomas clásicos de la tosferina:
Accesos de tos bruscos y repetitivos que, con frecuencia, provocan vómitos y con un sonido peculiar al inspirar que se conoce como “gallo”. Estos accesos aumentan en intensidad durante 1-2 semanas, se estabilizan durante 2-3 semanas y van disminuyendo progresivamente.
En recién nacidos, prematuros y lactantes menores de 2 meses, pueden aparecer episodios de pausas respiratorias (apneas) y coloración azulada de la zona alrededor de la boca (cianosis) sin tos.
La fiebre y la dificultad respiratoria son muy poco frecuentes y su presencia obliga a descartar la presencia de otras infecciones asociadas.

  • Tercera fase o fase de convalecencia: los síntomas van remitiendo a lo largo de semanas o incluso meses, aunque pueden empeorar otra vez con nuevas infecciones respiratorias.

Cabe destacar que la tosferina del niño vacunado tiende a ser más leve y más corta.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de sospecha de la tosferina es clínico y relativamente sencillo en lactantes y niños no vacunados que presentan un cuadro de tos típica. En cambio, no lo es tanto en niños vacunados, o en adolescentes o adultos en los que el cuadro clínico de tos no es característico.

La confirmación se lleva a cabo en el laboratorio mediante una técnica conocida como PCR (reacción en cadena de la polimerasa), a partir de una muestra de moco que se extrae de la nariz del paciente. Esta se ha convertido en la técnica de elección por su elevada capacidad para detectar la bacteria en los casos de tosferina, pero no es inmediata y, en ocasiones, se puede tardar hasta 2-3 días en disponer del resultado. Además, es útil en las primeras fases de la enfermedad, pero en cuadros más evolucionados se tiene que recurrir a analíticas sanguíneas.

¿Cuál es el tratamiento?

Al ser una infección provocada por una bacteria, se requerirá de antibióticos para combatir la tosferina. Los más utilizados son azitromicina (en pautas de 5 días) y claritromicina (en pautas de 7 días).

La administración precoz (en fase catarral) de estos antibióticos puede reducir la intensidad y duración de la sintomatología, así como la contagiosidad. Por ello, en la mayoría de los casos, se iniciará el tratamiento ante la sospecha clínica de la enfermedad, si bien aún no se disponga de confirmación microbiológica. Una vez establecida la tos típica, el tratamiento tiene poco impacto sobre su evolución clínica, pero sí puede disminuir la transmisión de la bacteria.

En el caso de pacientes de menor edad, puede ser necesario el empleo de otras medidas como la oxigenoterapia suplementaria, la monitorización respiratoria, un ambiente relajado, una dieta adaptada, etc.

En cuanto a los antitusígenos, tienen una eficacia limitada, así como el salbutamol o, incluso, los corticoides inhalados u orales, que se pautan para intentar aliviar los cuadros de tos, pese a que su efectividad no ha sido demostrada.

¿Se puede prevenir la tosferina?

Las medidas más efectivas en el control de esta enfermedad son el mantenimiento de una alta tasa de cobertura vacunal en niños, adolescentes y adultos, evitando además la exposición de los lactantes y otros sujetos con alto riesgo de contagio.

En concreto, existen tres medidas fundamentales para la prevención de la tosferina:

  • Vacunación: es la mejor medida preventiva para el control de esta enfermedad. En nuestro país, su administración se realiza a los 2, 4 y 11-12 meses de edad, con un refuerzo posterior a los 6 años y una dosis final en el adolescente (12-14 años).  Como la vacunación no se inicia hasta los 2 meses de vida, la estrategia para proteger a esos lactantes, que son los que desarrollan las formas más graves de la enfermedad, es la vacunación sistemática frente a tosferina a todas las embarazadas entre la 28 y la 36 semana de gestación, que se ha iniciado en los últimos años. De esta manera, la madre genera anticuerpos contra la enfermedad que van a pasar al feto a través de la placenta y que le protegerán hasta que pueda vacunarse.
  • Administración del mismo tratamiento que recibe el paciente al resto de convivientes, aunque se encuentren asintomáticos, con el fin de limitar la transmisión de la bacteria. Esta medida no está indicada en compañeros de clase en colegios o institutos.
  • Aislamiento respiratorio del paciente hasta cumplir, al menos, 5 días de tratamiento.

Fuentes

Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

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