Mononucleosis infecciosa

La llamada enfermedad del beso se transmite por la saliva

4 julio, 2018

De la mano de Fernando García-Sala Viguer, pediatra de Atención Primaria de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), analizamos qué es la mononucleosis infecciosa, cómo se transmite, sus síntomas y pronóstico, así como su tratamiento y posibles complicaciones.

¿Qué es la mononucleosis infecciosa y a quién afecta?

La mononucleosis infecciosa es una enfermedad vírica muy habitual en nuestro entorno que se caracteriza fundamentalmente por la aparición de un cuadro febril, con dolor de garganta y aumento del tamaño de los ganglios, sobre todo los del cuello.

Suele afectar a los niños en la edad escolar y sobre todo en la adolescencia y se presenta durante todo el año.

¿Cómo se transmite?

El virus causante de la mononucleosis infecciosa se denomina Epstein Barr (VEB), aunque otros virus como el citomegalovirus también pueden ocasionarla. Su periodo de incubación puede llegar a ser de 40 días y el contagio se produce por la transmisión del virus a través de la saliva, donde el germen puede permanecer vivo varias horas, de ahí que se denomine también “enfermedad del beso”.

Otras vías posibles de transmisión son:

  • Vía hematógena: por medio de transfusiones de sangre. En la actualidad, gracias a los controles bacteriológicos a los que son sometidas todas las transfusiones, es casi imposible el contagio por esta vía.
  • Contacto sexual: a través de secreciones vaginales y semen. Si no existe contacto directo con estos fluidos, no puede haber infección, ya que el virus Epstein Barr no sobrevive fuera de las secreciones.
  • Vía perinatal: su transmisión durante el parto es muy poco probable, por lo que no se suele hacer cribado (exploración) a la mujer embarazada. Si aparece una infección durante el primer trimestre de embarazo, esta es vigilada por si pudiera tener repercusión en el feto.

¿Qué síntomas tiene?

La mononucleosis infecciosa es una enfermedad con unas características clínicas muy concretas y fáciles de detectar. Entre ellas, destaca sobre todo:

Aumento de los ganglios del cuerpo (adenopatía): la zona del cuello es la más afectada. Suelen volverse grandes, simétricos, de consistencia dura, móviles y dolorosos a la palpación. En el 95% de los casos, se encuentran en la zona cervical y occipital, aunque también pueden afectar a otra cadena de ganglios, como las de axilas o ingles.

Junto a la adenopatía, pueden aparecer otros síntomas:

  • Cuadro febril: suele ser la primera manifestación de la enfermedad.
  • Decaimiento general.
  • Dolor de garganta con presencia de exudados en las amígdalas.
  • Dolor al tragar.
  • Dolor articular y abdominal.
  • Aumento del tamaño del hígado: ocurre en un 25% de los casos y suele venir acompañado de una elevación transitoria de las enzimas (proteínas) hepáticas.
  • Aumento del tamaño del bazo: se produce en el 50% de los casos. Se recomienda reposo y no realizar actividad que comporte contacto físico para evitar su rotura por traumatismo.
  • Presencia de petequias (manchas rojizas): en la unión del paladar blando con el duro (50% de los casos).
  • Hinchazón de los párpados (30% de los casos).
  • Afectación ocular en forma de conjuntivitis.
  • Con escasa incidencia (5%), puede aparecer un exantema maculo papuloso, urticariforme o petequial (erupción que se caracteriza por tener ciertas áreas de la piel roja), que aparece, normalmente, cuando se utiliza ampicilina (antibiótico) como tratamiento inicial.
  • La fiebre y la astenia son los síntomas que más puede alargarse en el tiempo y el aumento del tamaño del bazo puede observarse durante varios meses.

En general, la sintomatología, semejante a un cuadro gripal pero con menor afectación del estado general, puede alcanzar las dos semanas de forma intermitente.

¿Se puede prevenir la mononucleosis infecciosa?

La principal medida de prevención en el caso de la mononucleosis infecciosa se centra en evitar el contacto con la saliva del enfermo. Este deberá, a su vez, extremar el cuidado y no estar en contacto con personas que sufren inmunodeficiencias, pacientes trasplantados o mujeres embarazadas.

Tampoco se recomienda la donación de sangre durante la fase de infección y, en el caso de los niños, no deberán acudir al colegio durante la fase aguda de la enfermedad (periodo de 1-2 semanas)

Aunque se han llevado a cabo numerosas investigaciones, no existe todavía una vacuna eficaz y segura frente al Virus de Epstein Barr.

¿Cómo se diagnostica?

En la actualidad existen pruebas de detección rápida que el pediatra puede realizar en su propia consulta con una gran sensibilidad y una alta especificidad.

En cualquier caso, se debe de asegurar el diagnóstico de la mononucleosis mediante un estudio analítico que determine:

  • Presencia de linfocitosis (aumento de los linfocitos).
  • Presencia de monocitosis: aumento de glóbulos blancos en la sangre, especialmente de monocitos, de ahí el nombre de la enfermedad.
  • Aumento de enzimas hepáticos.
  • Existencia de anticuerpos frente al virus de Epstein Barr: su cuantificación proporciona información sobre la fase de la infección y permite saber si está activa en ese momento o si es anterior. Existen dos tipos de anticuerpos:
    • Los anticuerpos IgM: son los primeros que aparecen después de la exposición al virus y tienden a desaparecer a las pocas semanas.
    • Los anticuerpos IgG: surgen durante la infección aguda y disminuyen lentamente, estabilizándose y pudiéndose mantener durante mucho tiempo.

¿Cuál es el pronóstico de la enfermedad?

El pronóstico, salvo complicaciones de rotura de bazo, es, en general, bueno, siendo raras las complicaciones neurológicas (meningitis o encefalitis) o hematológicas por proliferación del virus.

Un análisis de sangre, donde se puede observar la morfología de los glóbulos blancos, nos alertará de cualquier problema y si, además, aparecen ganglios en zonas poco comunes como en la zona subclavicular, se recomendará su punción para estudio anatomopatológico.

¿Cómo se trata la mononucleosis infecciosa?

El tratamiento de la mononucleosis es sintomático, es decir, enfocado a minimizar los síntomas.

Durante la fase aguda de la enfermedad, se recomienda reposo relativo en cama, toma de fármacos antitérmicos para la fiebre, el dolor de garganta y la fatiga, una buena hidratación y alimentación blanda.

Los enjuagues bucales e incluso los gargarismos con fórmulas que contengan antisépticos, antinflamatorios y analgésicos pueden ser muy útiles para aliviar los dolores de garganta al tragar.

También se pueden utilizar corticoides en caso de infecciones graves con gran dolor de garganta y fiebre muy elevada, ya que acortan la duración de los síntomas. Son especialmente útiles en caso de complicaciones neurológicas, obstrucción de vías respiratorias o disminución importante del número de plaquetas.

Los antibióticos, a no ser que exista sobreinfección bacteriana, no se deben de utilizar por el riesgo de aparición de exantema en el niño (ampicilina).

En pocas semanas, el niño o el adolescente podrá volver a su actividad escolar.

¿Puede conllevar complicaciones?

Las complicaciones neurológicas derivadas de la mononucleosis infecciosa son raras pero todas ellas precisarán de ingreso hospitalario para controlarlas.

Algunas de estas complicaciones pueden ser:

  • Cefalea: es un síntoma frecuente entre los niños afectados por mononucleosis infecciosa y desaparece sin causar problemas a los pocos días.
  • Hipertrofia amigdalar (amígdalas excesivamente grandes): es muy frecuente en la infancia. En esta situación, el edema (hinchazón) de la mucosa faríngea puede ocasionar una obstrucción de la vía aérea y precisar tratamiento con corticoides e ingreso hospitalario.
  • Rotura de bazo de forma espontánea o secundaria tras un traumatismo en la zona: es una complicación grave y suele ocurrir entre la segunda y tercera semana. Se manifiesta por un dolor intenso en la zona izquierda del abdomen y cuadro de shock por la hemorragia intensa que se produce.

Diez consejos para combatir la mononucleosis infecciosa

  • 1. Toma medidas preventivas para no contagiar el virus. 
  • No beses a nadie y si estornudas, tápate la nariz y la boca. Tampoco debes compartir cubiertos, vasos y platos, ya que la principal vía de contagio de esta enfermedad es la saliva.
  • 2. Recomienda a tus familiares lavarse las manos. 
  • Una correcta higiene, utilizando agua caliente y jabón, reducirá las posibilidades de transmisión entre las personas de tu entorno más cercano.
  • 3. Bebe abundante agua. 
  • Al menos, dos litros al día, no solo para mantener tu cuerpo hidratado, sino para aliviar el dolor de garganta y disminuir la fiebre.
  • 4. Realiza enjuagues bucales. 
  • Te ayudarán a aliviar el dolor de garganta y a reducir las molestias que sientes al tragar.
  • 5. Descansa lo suficiente.
  • Te sentirás cansado y fatigado como consecuencia de la enfermedad, por lo que es importante que guardes reposo, especialmente durante las dos primeras semanas.
  • 6. Practica ejercicio de manera gradual. 
  • Puede que transcurran varias semanas hasta que recuperes tu ritmo normal. Cuando vayas encontrándote mejor, evita los deportes extremos, de contacto físico y el levantamiento de objetos pesados que pueden incrementar el riesgo de complicaciones, como la rotura del bazo.
  • 7. Sigue una dieta blanda. 
  • Realiza de cuatro a seis comidas pequeñas al día, fáciles de digerir y ricas en vitaminas A, E y C. Reforzarás tu sistema inmune y ayudarás a tu cuerpo a recuperarse más rápidamente.
  • 8. No te aísles. 
  • La infección por mononucleosis infecciosa ni requiere aislamiento ni cuarentena. Disfruta de la compañía de tu familia y amigos, adoptando ciertas medidas de precaución.
  • 9. Evita la automedicación. 
  • Sigue las recomendaciones y el tratamiento pautado por tu médico en función de la gravedad de la infección. Recuerda que los antibióticos no se deben de utilizar a no ser que exista una causa bacteriana.
  • 10. Consulta a tu médico ante la aparición de cualquier síntoma.
  • El profesional médico, tras una exploración clínica, determinará la necesidad de hacerte un estudio analítico que complete el diagnóstico de la mononucleosis infecciosa.

Fuentes

Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.