Fiebre en niños

Si mi hijo tiene fiebre, ¿debo darle medicación? ¿Y llevarle a urgencias?

29 abril, 2019

La fiebre, el motivo más frecuente de consulta en urgencias pediátricas

La fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma que se presenta más habitualmente durante los tres primeros años de vida. Constituye, de hecho, el motivo más frecuente de consulta en urgencias pediátricas, según la Asociación Española de Pediatría (AEPed). Y es que, cuando un niño pequeño tiene fiebre, parece que saltan las alarmas para los padres. Por eso, conviene aclarar ciertos aspectos y pautas para saber qué hacer y qué no y a dónde acudir ante este fenómeno tan habitual en la infancia.

Qué es

No es una enfermedad, es un mecanismo de defensa

En la mayoría de las ocasiones, se trata de un mecanismo de defensa con el que nuestro organismo reacciona y se defiende ante el ataque de los gérmenes: dado que los virus y bacterias proliferan a temperaturas que oscilan en torno a los 37º C, nuestro “termostato” incrementa la temperatura corporal para intentar destruirlos, algo que vuelve nuestro sistema inmune más eficaz. La prioridad, por tanto, si un niño tiene fiebre es buscar y tratar el problema que la origina, que, habitualmente, suele ser una infección, ya sea vírica o bacteriana.

En el caso de sospechar que nuestro hijo tiene fiebre, nunca debemos medirla con nuestra propia mano o al tacto. La manera correcta de hacerlo es con un termómetro que, preferentemente, debemos colocar bajo la axila. En niños menores de dos o tres años, algunas fuentes recomiendan medir la temperatura rectal.
El dispositivo puede marcar distintos valores, cuyo significado es importante conocer, aunque siempre debemos tomarlos como unas cifras orientativas, puesto que, como veremos más adelante, hay que valorar también otros aspectos que son igual de importantes en caso de que un niño tenga fiebre:

Clasificación de la fiebre (medida en la axila):

 

  • Entre 36,0ºC y 37,0ºC: temperatura humana normal.
  • Entre 37,1ºC y 37,5ºC: febrícula.
  • Entre 37,5ºC y 38,5ºC: fiebre de leve a moderada.
  • Entre 38,6ºC y 39,9ºC: fiebre alta.
  • Más de 40,0ºC: fiebre muy alta.

Es básico transmitir a los padres y adultos en general la idea de que estos valores no deben obsesionarles, ni tienen que ser vistos como una norma rígida y aplicable a todos los niños por igual. De hecho, puede ocurrir que un niño presente 38,5ºC y se encuentre bien y otro no tenga apenas energía ni vitalidad con apenas 37,7ºC. Por eso, conviene valorar cada caso en particular, según varios aspectos.

La edad y el Triángulo de evaluación pediátrica

Debemos partir de la base de que no siempre hemos de correr al hospital si nuestro hijo tiene fiebre. De hecho, es muy importante saber que la duración o la cantidad de la fiebre no es el único dato que nos puede indicar la gravedad de la dolencia. Es más, en muchas ocasiones, la cantidad de la fiebre no se relaciona con la gravedad del proceso.

En concreto, uno de los factores fundamentales que se deben tener en cuenta es la edad del niño: si este es menor de tres meses y tiene fiebre, siempre debemos llevarlo al hospital, al igual que si tiene entre tres y seis meses y la fiebre es mayor de los 39º C.

En los demás casos, antes de acudir a Urgencias, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) recomienda prestar atención a tres factores que conforman los tres vértices del conocido como “Triángulo de evaluación pediátrica” ante la fiebre en los niños. Son los que orientarán a los padres o adultos sobre qué hacer o sobre la mayor o menor gravedad de la situación:

  • La respiración. Hay que detectar si el niño tiene más problemas de lo normal para respirar. Puede servirnos de señal que lo haga más rápido de lo habitual, que las aletas de la nariz se le abran más o que se le metan hacia adentro los espacios entre las costillas. En los bebés y niños más pequeños se refleja en que les puede costar más tomar el pecho o el biberón.
  • La circulación cutánea. En este caso, constituyen señales de alarma una mayor palidez de la piel, que esta haya adquirido un aspecto azulado o la aparición de manchas similares a vetas de mármol o de manchitas rojas.
  • El estado general. Debemos fijarnos en el aspecto del niño y en su comportamiento: si está irritable, si llora más, si su interés por lo que le rodea es menor, si sigue comiendo con normalidad o ha perdido el apetito…

¿Hay que usar medicación contra la fiebre?

Otro de los puntos clave que más dudas genera a los padres es si dar medicación o no a su hijo con fiebre. En primer lugar, lo primordial no es tratar la fiebre o intentar bajarla a toda costa, sino que, en general, hay que tratar al niño e intentar aliviarle o favorecer su bienestar. Para ello, lo primero de todo será poner en práctica algunas medidas, como desabrigarle e hidratarle regularmente.
Y es que la toma inmediata de fármacos antipiréticos en cuanto la fiebre se manifiesta no es una medida correcta, porque lo que hacemos es anular ese mecanismo de defensa que ha puesto en marcha el propio organismo, que, como hemos dicho, consiste en subir la temperatura.

Así, no siempre que se produzca fiebre hay que dar medicación al niño, sino que depende de cómo se encuentre. Si vemos que tiene más de 38ºC y presenta malestar o dolor, entonces sí podemos administrarle paracetamol (preferentemente) o ibuprofeno como alternativa (si el niño ya es mayor de seis meses). Esta medicación, además de aliviarle, contribuirá a que disminuya la fiebre, ya que son fármacos analgésicos (contra el dolor) y antipiréticos (contra la fiebre).

En cambio, si el pequeño tiene 38ºC, está tranquilo y contento, basta con desabrigarle un poco y controlar su evolución; pero, de entrada y si tiene más de dos años, no haría falta medicarle.
No olvides leer atentamente el prospecto del medicamento para saber bien la dosis adecuada, que depende de su peso en kilogramos, no de su edad. También es importante saber la concentración del preparado, en el caso del ibuprofeno, ya que en función de ella, las dosis también variarán.

En cualquier caso, y más si te surgen dudas, sigue siempre las dosis recomendadas por el médico. Y recuerda que el medicamento antipirético empieza a hacer efecto a los 30-60 minutos desde su toma y no debe esperarse una reducción de la temperatura superior a 1ºC-1,5ºC.

Si a pesar del medicamento, no baja la fiebre, o si pasan más de 24-48 horas y el niño continúa con fiebre o decaído, con llanto intenso o rechaza la alimentación, la pauta general será acudir al Centro de Salud para que el pediatra valore el caso, realice las pruebas pertinentes o lo derive al hospital.

¿Cuándo acudir a Urgencias?

 

  • Si la fiebre se da en bebés menores de tres meses.
  • Si tiene entre tres y seis meses y la fiebre es mayor de los 39º C.
  • Si la temperatura corporal supera los 40ºC, de forma sostenida, sea cual sea la edad del niño.
  • Si el niño o niña presenta rigidez de cuello y nuca.
  • Si sufre convulsiones o pierde el conocimiento.
  • Si padece dificultad para respirar.
  • Si no orina o la orina es escasa.
  • Si presenta vómitos y diarrea muy abundantes que puedan causarle deshidratación (los ojos hundidos o la falta de saliva son algunos de los signos).
  • Si surgen manchitas rojas que no desaparecen al estirar la piel de alrededor, la piel está muy pálida o azulada, o simula vetas de mármol.
    Si la fiebre se prolonga durante cinco o más días.

10 Consejos para actuar ante la fiebre en niños

En la mayoría de los casos, el tratamiento de la fiebre está orientado a aliviar el malestar del niño y será diferente en función del grado de temperatura y del estado general que este manifieste. En general, han de seguirse las siguientes recomendaciones:

  • 1. Deja que su propio organismo actúe.
  • Debemos vigilar su evolución por si empeora, pero dejar que su propio sistema inmune luche contra la infección.
  • 2. Emplea siempre un termómetro.
  • No uses las manos o los labios para intentar saber si el niño tiene fiebre, sino que la forma correcta de medir la temperatura es con un termómetro, y mejor que no sea de cristal, por el riesgo de rotura.
  • 3. No le abrigues en exceso ni le quites demasiada ropa.
  • No desnudes al niño por completo, mantenlo con la ropa necesaria para que esté fresco. Tampoco caldees demasiado la habitación o la casa.
  • 4. Hidrátale a menudo.
  • Ofrécele cada poco tiempo agua y otros líquidos que, si es posible, contengan hidratos de carbono. Por ejemplo, zumos, papillas y batidos. Si todavía toma el pecho, continúa con la lactancia con normalidad.
  • 5. No le bañes ni le des friegas.
  • Darle baños de agua fría, friegas de alcohol o aplicarle paños húmedos está desaconsejado.
  • 6. Vigila su estado general.
  • Observa cómo se encuentra, incluso por la noche, para detectar si está más irritable, cansado o llora más de lo normal. Permanece atento a un posible empeoramiento o a la aparición de nuevos síntomas.
  • 7. Mejor, en casa.
  • Es preferible que, mientras dure la fiebre, el menor no acuda a la guardería, escuela infantil o colegio. Avisa a estos centros de que el pequeño se encuentra enfermo.
  • 8. Identifica cuándo acudir a Urgencias.
  • Si el bebé es menor de 3 meses o si tiene entre 3 y 6 meses y la fiebre es mayor de los 39ºC; si presenta fiebre mayor de 40ºC, convulsiones, rigidez de cuello, dificultades para respirar, vómitos o diarrea abundantes, orina escasa, manchitas rojas en la piel; la fiebre dura más de cinco días; o aparecen también otros síntomas como dolor de garganta, de oídos o sarpullido, acude directamente a Urgencias. Para el resto de situaciones y ante cualquier duda, pide cita con el pediatra en tu Centro de Salud.
  • 9. Sobre la medicación.
  • Lee el prospecto y sigue las indicaciones pautadas por el pediatra sobre las dosis de medicamentos antitérmicos apropiados para su peso y edad. No le administres a la vez ibuprofeno y paracetamol, ni tampoco alternes o combines ambos medicamentos, a no ser que así te lo indique el médico. Además, recuerda que el paracetamol se puede tomar a cualquier edad, mientras que el ibuprofeno está solo indicado a partir de los 6 meses. No se recomienda el uso de ácido acetilsalicílico en niños. Puedes repetir la dosis si el niño vomita en los 15 minutos siguientes a tomarlo.
  • 10. La fiebre no puede prevenirse.
  • En algunos casos, los niños pueden presentar fiebre tras una vacunación, pero está totalmente desaconsejado el uso de paracetamol o ibuprofeno como medida preventiva ante una posible reacción febril, tanto por adelantado como inmediatamente después de recibir la vacuna. Si en los días posteriores el niño presenta fiebre y se le nota molesto, sí podemos darle un antitérmico o consulta al pediatra si es necesario.

Infográfico

En este infográfico te detallamos los puntos más importantes sobre la fiebre en los niños , así como las pautas de actuación cuando esta aparece: cuándo llevarle al pediatra o a urgencias, o en qué situaciones puedes darle medicación.

Fuentes

Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.