Enuresis

De la mano del Dr. Fernando García-Sala Viguer, miembro de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), explicamos qué es la enuresis infantil, por qué se produce, sus factores desencadenantes, así como su diagnóstico y tratamiento.

Índice

Para hablar de enuresis, la micción involuntaria debe darse en niños mayores de 5 años.

Tanto los niños como las niñas se ven afectados por este trastorno.

¿Qué es la enuresis infantil?

La enuresis se define como la emisión de orina de manera involuntaria en niños mayores de 5 años. Esta emisión de orina suele producirse por la noche mientras que, durante el día, el menor presenta micciones completas y normales y buen control de esfínteres, a diferencia de la incontinencia urinaria del adulto, en la que los escapes de orina son tanto por el día como por la noche y se suelen asociar a problemas orgánicos y micciones anormales.

Para hablar de enuresis infantil, esta debe:

  • Producirse después de los 5 años de edad.
  • Durar entre 3 y 6 meses.
  • Tener lugar durante más de una noche a la semana.
  • No existir otros síntomas o patología asociada.

Este trastorno ocasiona problemas importantes en la infancia y adolescencia, ya que la severidad de los episodios aumenta con la edad. Un diagnostico precoz así como el tratamiento adecuado pueden ayudar al paciente a mejorar su calidad de vida.

¿A quiénes afecta?

La enuresis afecta, fundamentalmente, a los niños, por lo que su frecuencia disminuye con la edad:

  • Con menos de 5 años: afecta al 16% de los niños y niñas.
  • Con menos de 6 años: afecta al 10% de ellos.
  • Con menos de 10 años: su probabilidad de aparición disminuye al 7,5%.
  • A los 15 años: existe un 1-3% que puede presentar este problema.

¿Qué tipos de enuresis existen?

La enuresis se puede clasificar según el momento de aparición y su relación con otra sintomatología.

Según el momento de aparición se divide en:

  • Enuresis primaria: cuando el niño o niña nunca ha dejado de orinarse por la noche.
  • Enuresis secundaria: cuando aparece después de un periodo de continencia urinaria.

Según su relación con otra sintomatología hablamos de:

  • Enuresis monosintomática o no complicada: cuando no existe ninguna otra sintomatología acompañante.
  • Enuresis no monosintomática: cuando ocurre lo contrario y sí aparecen otros síntomas asociados.

¿Por qué se produce?

La enuresis infantil se produce porque la vejiga urinaria no está aún madura, como consecuencia de:

  • Una alteración del proceso de desarrollo neurológico y hormonal: durante la noche, se produce una alteración en la secreción de una hormona llamada antidiurética (ADH), responsable de ahorrar la expulsión de agua al organismo, recogiéndola en el riñón y volviéndola a situar dentro del organismo. Como consecuencia de esta alteración, se produce más orina y esta acaba escapándose de forma involuntaria de la vejiga urinaria.
  • Una alteración del aprendizaje para controlar la orina durante la noche: entre los 18-24 meses, de manera más temprana en las niñas, comienzan a realizarse micciones de forma controlada y voluntaria. Por el contrario, en el caso de la enuresis infantil, se observa una alteración de este aprendizaje, aunque, durante el día, el control de esfínteres se realiza con facilidad.

Existen, además, otros factores asociados a la aparición de este trastorno como son:

  • Ingesta excesiva de líquidos durante la última parte del día, ocasionando micciones abundantes durante el primer tercio de la noche.
  • Predisposición genética: la probabilidad de padecer enuresis aumenta el doble si se da en ambos progenitores.
  • Estreñimiento: este problema intestinal se relaciona con el aumento de actividad del músculo detrusor -una capa de músculo liso que forma parte de la pared de la vejiga urinaria-; cuando este músculo se contrae, provoca la micción. Ante una enuresis infantil con estreñimiento, será primordial tratar esta alteración del intestino.
  • Apnea obstructiva del sueño (SAOS): se asocia casi en un 50% de casos con un cuadro de enuresis en la infancia.
  • Retrasos madurativos:
    -Retraso en la sedestación -capacidad de mantenerse sentado de forma autónoma- o en la marcha.
    -Retraso en el lenguaje.
    -Falta de control del esfínter anal.
  • Factores psicológicos: la enuresis se asocia, en muchos casos, a problemas emocionales, tics, miedo a la oscuridad, sonambulismo, terrores nocturnos y alteración del rendimiento escolar.
  • Déficit de atención e hiperactividad (TDAH): siempre que exista una cuadro de enuresis se deberá investigar la existencia de este trastorno de carácter neurobiológico, ya que aumenta el riesgo de padecerla.
  • Factores ambientales y psicosociales: algunas situaciones de estrés como un nivel socioeconómico bajo, problemas conyugales, nacimiento de un hermano, muerte de uno de los progenitores, inicio o rechazo escolar, abuso sexual, hospitalización, entre otros, pueden desencadenar un retroceso en la maduración adquirida y relacionarse con la enuresis.

¿Cómo se diagnostica?

Para diagnosticar la enuresis infantil, el pediatra deberá:

  • Elaborar una historia clínica completa que incluya los antecedentes familiares de interés.
  • Realizar una exploración física detallada que incluirá:
    -Somatometría completa –medición de las dimensiones corporales de una persona- para descartar retraso en el crecimiento.
    -Valoración de espalda y zona lumbosacra para determinar si existe una patología malformativa.
    -Exploración de genitales y ano.
    -Valoración neurológica completa.

Por su parte, los padres o tutores deberán informar al pediatra sobre:

  • El patrón de escapes nocturnos: será primordial llevar a cabo un diario miccional que, a lo largo de tres días, recoja información sobre las micciones realizadas durante el día y noche, su frecuencia, tipo de deposiciones, existencia de escapes fecales y volumen de líquidos ingeridos durante el día.
  • Existencia de síntomas sugestivos de alteración de la vejiga urinaria: escape de orina durante el día, antecedentes de infección urinaria, presencia de enfermedad renal, etc.
  • Patología asociada extra renal: hábito defecatorio, problemas psicológicos, alteraciones en el desarrollo psicomotor, presencia de sueño profundo o apneas del sueño, entre otros.
    Ingesta de líquidos aproximada, sobre todo por la tarde.

En muchos casos, la intervención del psicólogo será fundamental para comprobar la existencia de factores psicológicos asociados o desencadenantes de la enuresis infantil.

¿Cuál es su tratamiento?

El tratamiento de la enuresis infantil debe iniciarse a partir de los 5-6 años de vida, ya que antes de esta edad este trastorno es frecuente y se suele solucionar de forma espontánea sin necesidad de tratamiento.
Dicho tratamiento estará enfocado en tres direcciones:

  • Tratamiento de la patología asociada que pueda ser la causante de la enuresis: ya sea una infección de orina, un problema orgánico o psicológico, entre otros.
  • Medidas generales, tales como:
    -No culpabilizar al niño/a.
    -No reñirle nunca por orinarse durante la noche.
    -Mantener una actitud positiva, especialmente los progenitores, confiando en la solución del problema.
    -No despertar al niño por la noche para que orine.
    -Acostumbrar al niño a beber poco líquido a partir de las siete de la tarde y aumentar su ingesta durante el resto del día.
    -Enseñar ejercicios de entrenamiento vesical durante la micción: interrumpir la micción durante la misma para volver a orinar pasados unos segundos.
    -En niños más mayores, se recomienda el uso de un despertador para que sean responsables de levantarse a orinar cada dos horas.
  • Tratamiento médico: administración de desmopresina, un análogo sintético de la hormona anti diurética que activa de forma selectiva la reabsorción de agua y reduce la producción de orina. Sus efectos secundarios suelen ser escasos y los éxitos en su administración son elevados. La enuresis moderada (3-6 noches a la semana), grave (todos los días) y la que persiste pasados los 9 años, difícilmente se resolverán sin tratamiento médico.

Fuentes:

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

Fecha de publicación 2 octubre, 2018

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