Diabetes infantil

¿Por qué se produce la diabetes infantil?

10 noviembre, 2015

¿Qué es la diabetes infantil?

Como se explica en el contenido general de Diabetes, existen varios tipos de esta enfermedad: la 1, la 2, la gestacional y la tipo LADA.

La que más afecta a la población infantil es la diabetes mellitus tipo 1, caracterizada porque el páncreas no es capaz de producir suficiente insulina, que es la hormona que ayuda a transformar el azúcar (glucosa) de los alimentos en energía para el organismo. Como consecuencia, ese nivel de glucosa en sangre aumenta, lo que se denomina hiperglucemia y resulta perjudicial para el organismo si no se corrige a tiempo.

¿A quién afecta?

En la actualidad, la diabetes infantil (tipo 1) está considerada la tercera enfermedad crónica más común en la infancia. En España, unos 30.000 niños menores de 15 años la padecen, según datos de Federación de Diabéticos Españoles (FEDE).

Se trata de una enfermedad cuya incidencia entre los niños ha crecido de forma alarmante en los últimos años y cada vez se dan más casos, especialmente entre pequeños menores de 5 años.

¿Cuáles son sus causas?

Todavía no se conoce con exactitud la causa de esta enfermedad crónica. Se produce por múltiples factores que coinciden en un mismo individuo nacen con esa predisposición genética, pero también influyen en su aparición otros factores ambientales (infecciones por virus, malos hábitos de alimentación, sedentarismo…) o inmunológicos (alteración de las defensas del organismo). Los padres de niños con diabetes tipo 1 pueden llegar a sentirse culpables por su posible “herencia genética” o por haber dado al niño una alimentación inadecuada (rica en azúcares). Sin embargo, no hay evidencia científica que demuestre estas hipótesis.

¿Qué síntomas deben alertar a los padres?

Es entre los cinco y los siete años de edad y durante la pubertad cuando la enfermedad suele ser más común entre la población infantil. Lo que debe alertar a los padres son una serie de síntomas fáciles de identificar y que pueden dar la voz de alarma:

  • Sed excesiva (polidipsia).
  • Que el niño orine con demasiada frecuencia (poliuria).
  • Que moje la cama por la noche (nicturia).
  • Que presente una pérdida repentina de peso, aun comiendo normal o incluso más de lo habitual
  • Hambre constante (polifagia).
  • Debilidad física y cansancio.
  • Irritabilidad (en niños pequeños).
  • Náuseas y vómitos.
  • Visión borrosa.
  • Aliento con olor dulce o extraño (como a manzana).
  • Infección por hongos.
  • Calambres musculares.

Ante estos signos, podemos sospechar que el menor sufre diabetes, pero siempre debemos consultarlo y confirmarlo con un médico especialista.

¿Qué complicaciones puede presentar?

Las complicaciones agudas  que puede conllevar la diabetes tipo 1 se producen en un determinado momento en el tiempo, y son básicamente dos:

  • Hipoglucemia. Es una crisis causada por niveles de azúcar en sangre bajos, y se manifiesta con palidez, somnolencia, temblores, hambre o incluso pérdida de conocimiento. En estos casos, es importante subir rápidamente los niveles de glucosa, dando al niño algún alimento azucarado: azúcar, un refresco, un zumo de frutas o galletas y dejando que descanse.
  • Hiperglucemia con cetonas (que puede derivar en una cetoacidosisaguda). Es imprescindible consultar con un profesional sanitario para solventarla.

Ambas situaciones, si no se manejan de la manera adecuada pueden comportar un importante riesgo vital. Sin embargo, lo que más preocupa a las personas con diabetes y a sus familias es la posibilidad de complicaciones crónicas, las que aparecen cuando se padece la enfermedad durante muchos años. Pero cuantificar al cabo de cuántos años surgen las complicaciones es difícil, depende de cada persona y de su control metabólico.

En general, si con el tiempo no se subsanan los niveles elevados de glucosa en sangre, pueden aparecer daños en algunas partes del cuerpo, principalmente en:

  • Riñones.
  • Vista.
  • Corazón y vasos sanguíneos.
  • Nervios de las extremidades.

¿Cómo se diagnostica?

Para realizar un correcto diagnóstico tanto en niños como en adultos, existen diversas pruebas que el profesional médico debe realizar en el centro de salud.

En primer lugar, hay que medir el nivel de glucosa en la sangre y en la orina.

  • Los niveles de glucosa en sangre son superiores a 126 mg/dl cuando el niño se despierta, antes de comer o beber, y después de haber estado en ayunas durante al menos 8 horas
  •  Los niveles de glucosa en sangre son superiores a 200 mg/dl en cualquier momento del día (comprobado más de una vez).
  • Los niveles de glucosa en sangre son iguales o superiores a 200mg/dl, a las 2 horas de la realización del test de tolerancia oral a la glucosa (TTOG).

Se denomina debut diabético al momento del diagnóstico, cuando el médico informa de que un niño o adolescente tiene diabetes tipo 1. Una vez diagnosticado, el niño debe comenzar inmediatamente el tratamiento prescrito por el médico.

¿Cuál es el tratamiento para la diabetes?

Un niño, o una persona adulta, que ha sido diagnosticada como diabético nunca dejará de serlo, puesto que esta es una enfermedad para la cual todavía no se ha hallado una cura, si bien se está investigando para hallarla.

Afortunadamente, sí es una dolencia que puede controlarse y que permite al paciente llevar una vida prácticamente normal, regulando algunos aspectos indispensables para disfrutar de una buena calidad de vida. Por eso, una vez que tenemos el diagnóstico, lo más importante para el niño es que siga el tratamiento establecido, basado principalmente en inyecciones diarias de insulina. Esta se introduce en el organismo a través de inyecciones subcutáneas (bajo la piel), mediante dispositivos de diverso tipo: junto a las típicas jeringuillas o las antiguas plumas, recientemente han aparecido las bombas de insulina, que a través de una cánula blanda administran insulina al niño durante las 24 horas del día.

Además, aspectos como la dieta y el ejercicio físico son igual de importantes en el tratamiento de esta enfermedad.

Por último, no podemos olvidar que al estar tratando con pacientes menores de edad, la educación en diabetes y en su autocontrol son especialmente significativos para la gestión diaria y la evolución de la enfermedad.

Diez consejos para convivir con el autismo

  • 1. Conocimiento y normalización de la enfermedad.
  • Cuando el niño ha recibido el diagnóstico, se precisa de un trabajo de educación en la enfermedad tanto para el propio paciente -el que mejor debe conocer su salud-, como para sus familiares, amigos y profesores, quienes también pueden intervenir en el control farmacológico y emocional de la diabetes. El entorno también debe conocer las pautas de actuación y participar en los hábitos y horarios del niño. En este sentido, la labor de sensibilización y normalización en todos los entornos del niño es básica para que este se adapte y aprenda a convivir con su enfermedad.
  • 2. Evitar el consumo de hidratos de carbono simples (azúcar).
  • Para las personas con diabetes, resulta fundamental limitar al máximo la cantidad ingerida de azúcares simples, es decir, los que se absorben rápidamente por el intestino, y que provocan subidas rápidas de la glucemia: azúcares refinados, zumos,  miel, dulces (caramelos, pasteles o  repostería industrial en general). En cambio, sí pueden consumir hidratos de carbono complejos o de absorción lenta, como por ejemplo patata, pan, legumbre, pasta, arroz…, siempre haciendo un recuento de la cantidad que consumen en cada comida para poder realizar el cálculo de insulina necesaria.
  • 3. Alimentación equilibrada.
    Sin embargo, la dieta no se limita tan sólo al control del azúcar. Así, tanto en casa como en el colegio, debe moderarse el consumo de grasas para evitar el sobrepeso y porque disminuye la acción de la insulina. Por el contrario, los alimentos ricos en fibra como la  fruta natural con piel y verduras frescas o cocidas son muy aconsejables, pues la fibra no se digiere, y por lo tanto enlentecen el paso de glucosa a la sangre. También las proteínas presentes en carnes, pescados, huevos, queso o leche (bajos en grasa) son necesarias para el  crecimiento del cuerpo y la reparación de los tejidos. En este sentido, las recomendaciones generales de la dieta son:
    -Alimentos farináceos preferentemente integrales (arroz, pan, pasta, patata…): 4-6 porciones al día.
    -Verduras y hortalizas: 2 o más porciones al día.
    -Fruta fresca: 3 o más porciones al día.
    -Leche y derivados (preferentemente desnatados o semidesnatados): 2-3 porciones al día.
    -Carne, huevo, legumbres y pescado: 2 veces al día. Legumbres, entre 2 y 4 veces a la semana, y carne, pescado y huevo, entre 3 y 4.
    -Aceite de oliva: 3-6 porciones al día.
    -Frutos secos: 3-7 porciones a la semana.
    -Alimentos superfluos o innecesarios desde el punto de vista nutricional (embutido, patatas chips, helado, chocolate…): consumo ocasional y moderado, nunca diario.
    -Agua: 4-8 vasos al día.
  • 4. El horario de comidas, lo más regular posible.
  • Es importante que el niño realice las comidas siempre a la misma hora,  contribuyendo a un mejor control diabético. Además, hacer cinco comidas diarias (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena) equilibra los niveles de glucosa en sangre.
  • 5. Control de los niveles de glucosa/glucemia.
  • En general, los niños diabéticos necesitan realizarse varias veces al día un autoanálisis de glucosa que les aporte información sobre su nivel de glucemia, lo que permite su autonomía y el autocontrol de la enfermedad. Es algo muy sencillo, que realizan con la ayuda de un medidor de glucosa y que en la mayoría de los casos consiste en extraer una gota de sangre de la yema de un dedo de la mano.
  • 6. Tratamiento farmacológico.
  • La medicación es un pilar básico junto a la alimentación y el ejercicio. Así, la insulina es la base farmacológica en la diabetes tipo 1, y los propios niños suelen poder aplicarse las inyecciones necesarias, con la supervisión de un adulto en el caso de los más pequeños. Todos las personas con diabetes tipo 1 se deben inyectar insulina varias veces al día: de acción rápida antes de cada comida y de acción lenta una o dos veces
  • 7. Atención al peso.
  • Todos los niños, pero especialmente los que sufren diabetes, deben mantener un peso normal, de acuerdo a su edad y características físicas. Si detectamos un exceso de peso, se recomienda limitar la cantidad de calorías que consumen al día y fomentar el ejercicio físico.
  • 8. Apuesta por el ejercicio físico.
  • Los niños con diabetes pueden practicar deporte como cualquier otro menor, siempre y cuando se hagan la glucemia y realicen un cálculo de insulina necesaria para realizar esa actividad. De hecho, el ejercicio conlleva varios beneficios extra para ellos: favorece la disminución de glucemia, mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a perder peso.
  • 9. Revisiones oftalmológicas periódicas.
  • Otro aspecto importante en los niños con diabetes es la vista. Más allá de las revisiones propias de la población infantil, en ellos se debe comprobar de manera anual el estado de la retina con exploraciones y exámenes del fondo del ojo, con el fin de detectar precozmente la retinopatía diabética, primera causa de ceguera en el mundo occidental.
  • 10. Reaccionar ante hipoglucemias e hiperglucemias.
  • La hipoglucemia es una crisis causada por niveles de azúcar en sangre bajos, y se manifiesta con palidez, somnolencia, temblores, hambre o incluso pérdida de conocimiento. En estos casos, es importante subir rápidamente los niveles de glucosa, dando al niño algún alimento azucarado: azúcar, un refresco, un zumo de frutas o galletas, y dejando que descanse. En caso contrario, cuando el nivel de azúcar en sangre es muy elevado, se habla de hiperglucemia, y puede presentar cansancio, dolor de tripa, ganas de orinar y mucha sed, aunque también puede ser asintomática. En estos casos, debe aplicarse tratamiento con insulina.

Cuento Interactivo

Cinfa, en colaboración con la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE), y la Asociación Navarra de Diabetes (ANADI), ha apoyado el lanzamiento de un cuento interactivo sobre la diabetes.

Con el objetivo de acercar y normalizar esta enfermedad al público infantil y concienciar sobre la importancia de educar en salud para afrontar la que es una patología crónica, la productora digital Caring Books ha creado un relato didáctico e interactivo para niños de entre 3 y 6 años, en formato app.

La historia, titulada ‘Bruno & Pumballoo: La merienda de colores’, está protagonizada por los personajes ya habituales de estos relatos animados: un niño que tiene una alergia alimentaria, un camaleón y unos seres mágicos que ayudan a cualquier pequeño con alguna enfermedad o circunstancia especial. Además, este cuento concreto presenta a una niña con diabetes, Yuna, quien dentro de la historia explica a los demás niños las particularidades de su enfermedad y cómo debe adaptar su alimentación a ella, por ejemplo, utilizando fruta para su concurso de postres

Es posible acceder a todas las historias de forma gratuita descargando la app “Bruno & Pumballoo” en Google Play y Apple Store, ya que está ideada para móviles o dispositivos electrónicos. Además, a continuación existe la opción de descargar el cuento en formato PDF y el material explicativo complementario, así como en la web www.caring-books.com.

Fuentes

*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.